Diversidad cultural

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La Convention de l'UNESCO sur la diversité des expressions culturelles - Combat à finir : Une « convention presque aussi importante que celle des droits de l'homme »

Le Devoir , édition du 20 et 21 novembre 2004 - 2004/11/20-21

Guylaine Boucher, que firma este artículo en Le Devoir , destaca que los fervientes partidarios del concepto de una convención internacional sobre la diversidad cultural y de su posible aplicación admiten que la batalla está lejos de ser ganada. Resultado de numerosas negociaciones internacionales, afirma, el anteproyecto de convención sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas apunta a reconocer el derecho de los Estados de dotarse de una política cultural nacional y de procurarse las herramientas necesarias para sostenerla, no sólo a nivel político, sino también económico. Además, una vez adoptada, la convención debería permitir que la cultura quede excluida de los tratados internacionales de comercio.

Esta reivindicación, dice, está respaldada desde hace tiempo por los grandes representantes de la Francofonía , Francia, Canadá y Quebec a la cabeza. Pero, como lo destaca la Sra. Louise Beaudoin, Responsable de la Misión para la Organización Internacional de la Francofonía , "Si los países de la Francofonía entienden generalmente bien los desafíos de una convención internacional sobre la diversidad cultural y la mayor parte del tiempo están de acuerdo con el principio, las cosas son menos evidentes en América Latina, en Asia o en los países anglosajones, ya que muchos prácticamente se oponen al proyecto". Al respecto, la Sra. Liza Frulla, Ministra del Patrimonio Canadiense, sostiene que "a nivel nacional, Canadá mantiene un solo discurso en lo que se refiere a la diversidad cultural, pero la situación es muy diferente a nivel internacional. Ciertos países, como Inglaterra, Estados Unidos y Australia, no están realmente comprometidos con el proyecto. No ven la pertinencia de tal convención. Por otra parte, si bien los Ministros de Cultura comprenden la importancia del planteo, sus Gobiernos no los apoyan. A pesar de todo las cosas progresan. Brasil y España se organizan, incluso China parece querer comprometerse, pero aún hay mucho por hacer". Por otro lado, la Sra. Frulla prevé un "ambicioso programa": "De aquí a 2005, esperamos haber convencido a una mayoría de los 160 países para que ratifiquen la convención. Es enorme. Eso equivale a tomar el bastón de peregrino y a repetir siempre las mismas cosas, pero no nos queda otra elección. Esta convención es casi tan importante como la de los derechos humanos. Permitirá a todos expresar su cultura, eso que son a niveles nacionales e internacionales. Es fundamental."

Para convencer a los refractarios, la Sra. Line Beauchamp, Ministra de Cultura y Comunicaciones de Quebec, propone ir sobre su propio terreno: "la mayoría de los países que se oponen actualmente a la convención son aquellos en que la cultura de masa y " l'entertainment" son muy importantes. Su principal preocupación en cuanto a la cultura son los derechos de autor. Si llegamos a hacerles comprender que los países que trabajan para desarrollar su propia cultura nacional son también más propensos a querer protegerla colocando límites claros contra la piratería, verán las cosas de manera diferente porque le sacarán provecho". Para ella, esta convención es fundamental, porque permitirá reconocer el hecho de que "la cultura no sólo tiene un valor de mercado, sino también un valor de identidad". Para la Sra. Beauchamp , el anteproyecto de convención presentado representa "una buena base sobre la que es necesario trabajar". Por otro lado, sostiene que "es necesario llegar a algo más afirmado. La convención debe tener un peso jurídico suficiente para poder zanjar diferencias y generar una jurisprudencia en lo relativo al derecho de los Estados de dotarse de políticas culturales. También es necesario asegurarse de la no subordinación de la convención a otros tratados de comercio mundial. Debe evolucionar en paralelo, tener mecanismos eficaces para los arreglos de litigios, permitir la toma de decisiones y encontrar medios de hacerlas públicas." (Disponible en francés) [82]