Diversidad cultural

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Le RIDC lance une campagne auprès de l’OMC en faveur du projet de Convention de l’UNESCO sur la diversité des expressions culturelles

RIDC, Bulletin no. 11, Vol. 5, novembre 2004 - 2004/11

Esta edición del Boletín de la RIDC (Red Internacional para la Diversidad Cultural) presenta un informe de su 5ª Reunón Anual, que se celebró en Shanghai en el pasado mes de octubre, antes de la Séptima Reunión Ministerial Anual de la RIPC (Red Internacional de Políticas Culturales) en la cual participó. Al proceder a una actualización completa de los progresos de la UNESCO en la Convención sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas y en el principio de las negociaciones intergubernamentales iniciadas en septiembre de 2004, los miembros del Comité Directivo de la RIDC se pusieron de acuerdo sobre tres objetivos fundamentales que deberán formar parte de la Convención y sobre las estrategias que se hayan de desarrollar para lograr que la Convención sea eficaz y tenga vigencia lo antes posible. En su opinión, esta Convención debe obtener un estatus equivalente al que se otorga a los tratados comerciales; también debe constar de medidas concretas de apoyo al desarrollo cultural y reconocer la amplia gama de instrumentos de política cultural. Una convención que cumpla estos objetivos puede servir de base para políticas culturales fuertes para todas las jurisdicciones, tanto en Canadá como en otras partes del mundo.

Por otra parte, reconocen que, aunque el texto preliminar trata sobre temas claves, algunos objetivos no se alcanzan. Por lo tanto, la RIDC afirma que desea proponer modificaciones adicionales e invita a los gobiernos a rechazar el Artículo 19, opción B, y a reforzar más bien la opción A, a fin de cerciorarse de que se reconozca la supremacía de la cultura sobre la del comercio en el caso de las políticas culturales. Asimismo, la RIDC considera que el texto del Artículo 17 debe ser reforzado para inscribir, para los países desarrollados, la obligación de aumentar en forma significativa el acceso al mercado de los productos y servicios culturales de los países en desarrollo y los países menos desarrollados.

El Comité Directivo de la RIDC fue sensibilizado también ante el estado general de las discusiones comerciales mundiales, la renovación de los esfuerzos por suscribir un nuevo Acuerdo General sobre el Comercio de los Servicios y la situación alarmante creada por las negociaciones bilaterales y regionales que se están llevando a cabo. Hizo particular hincapié en las implicaciones de las consultas entre la UNESCO y la OMC acerca de la Convención y, a este respecto, lanza un aviso de vigilancia ante los miembros de la RIDC para que sigan de cerca la situación, a fin de asegurarse de que los gobiernos adopten, en Ginebra, el mismo enfoque sobre la Convención que el que defendieron en los encuentros de París, en la UNESCO. Asimismo, invita a todos los miembros de la RIDC a proseguir esta acción ante sus gobiernos respectivos para que se capte bien el mensaje.

Por otra parte, llama la atención de los ministros de la RIPC sobre los objetivos prioritarios de la Convención, alertándolos sobre el hecho de que la “ primacía de la cultura peligra cada vez más, debido a las negociaciones comerciales sobre los servicios en curso en la OMC y en el marco de las negociaciones bilaterales y regionales. Estos acuerdos someten directa o indirectamente las políticas culturales a las reglas del comercio internacional, que implican un proceso apremiante de solución de las controversias ya vigentes. El resultado directo de ello es reducir o aminorar el derecho de los gobiernos a adoptar o mantener políticas que defiendan y alienten al medio cultural y la diversidad cultural (…) Nos preocupa mucho la relación de fuerzas que se establecerá entre los ministros de Cultura responsables de la Convención y las políticas culturales y los ministros de Comercio que sesionan en la OMC. Es crucial que la posición adoptada por los ministros de Comercio o de Economía y los representantes en Ginebra sea elaborada con arreglo a principios culturales y que los gobiernos sean firmes y consecuentes con su posición durante sus discusiones con la UNESCO y la OMC (…) Los incitamos a iniciar lo antes posible el diálogo con sus ministros de Comercio y de Economía, a fin de que se desarrolle una posición de fuerte apoyo a la Convención cuyo objetivo principal sea presentar esta posición en los encuentros de la OMC que se celebrarán en noviembre y diciembre (…) De hecho, convendría que ustedes informasen a sus representantes en la OMC de que no les incumbe realmente discutir sobre la Convención y que, más bien, la posición del gobierno debería ser enviada a la UNESCO por el Ministerio de Cultura (…) Asimismo, los invitamos a trabajar junto con sus otros colegas ministros para presentar una posición común durante las reuniones del Consejo de la AGCS, del Consejo de las ADPIC y del Consejo General de la OMC para equilibrar la influencia de los supuestos Amigos de la diversidad cultual”. [81]