Diversidad cultural

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Rapport mondial sur le développement humain 2004 du PNUD

M. Koïchiro Matsuura, Directeur général de l’UNESCO, le 16 juillet 2004 - 2004/07/16

Con motivo de la presentación del Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano 2004 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Director General de la UNESCO, Sr. Koichiro Matsuura, puso de relieve que la libertad y la diversidad cultural están intrínsicamente ligadas: “El ejercicio de la libertad cultural está sometido a la gama más amplia posible de expresiones culturales y, por consiguiente, a la diversidad. Ni una ni otra constituye un fin en sí: la diversidad es válida únicamente si promueve la libertad cultural y enriquece la vida de los hombres; asimismo, la libertad cultural tiene valor sólo si se ejerce en beneficio de una verdadera pluralidad cultural”. Así pues, pone de relieve que “hay sin duda alguna puntos comunes, enfoques complementarios y una preocupación común de aportar respuestas adecuadas entre el trabajo que hemos iniciado sobre la Convención y la edición del Informe que se nos presenta hoy. He estado particularmente atento a los lazos que se expresaron en el Informe entre la libertad cultural y la diversidad cultural. Si bien el Informe precisa que preservar la libertad cultural no equivale automáticamente a fomentar la diversidad, afirma la necesidad de promover la diversidad de las prácticas culturales, pues la libertad cultural depende de esta oportunidad”. Según el Sr. Matsuura, el Informe del PNUD plantea, para la libertad cultural, la misma constatación que la que hizo la UNESCO para la diversidad cultural, a saber, que “el proceso de globalización, facilitado por la rápida evolución de las tecnologías de la información y la comunicación, constituye un desafío para una y otra. Si, como lo indica el Informe, este proceso autoriza una libertad sin precedente en los intercambios de ideas y valores, que nunca han sido tan densos, también entraña riesgos, en el sentido en que puede excluir, desestabilizar y fragmentar, a través del comercio internacional y los medios de comunicación, zonas completas del planeta, sociedades y culturas que han llegado a ser más vulnerables debido a esta circulación sin precedente de los bienes y servicios culturales”. Asimismo, recalca que el Informe del PNUD señala los riesgos que pesan a la vez sobre la libertad y la diversidad culturales: riesgos de ver acentuarse los desequilibrios engendrados por el comercio internacional de los productos culturales, de asistir al despojo de los pueblos autóctonos, cuyos conocimientos no están protegidos, de no lograr el reconocimiento de los derechos culturales en un mundo en el cual se intensifican los flujos migratorios.
El Sr. Matsuura aprovecha la ocasión de este Informe del PNUD para recordar el mandato que los Estados dieron a la UNESCO, esto es, elaborar una Convención Internacional sobre la Diversidad de los Contenidos Culturales y las Expresiones Artísticas. Destaca que acaba de enviar a todos los Estados miembros un boceto de anteproyecto de dicha Convención. En su opinión, este boceto “define un marco de acción a escala internacional apto para preservar la diversidad de las expresiones culturales, dentro mismo de las sociedades y entre ellas, como fuente de creatividad y factor de cohesión social y de desarrollo económico. Pero también pone de relieve el reto de un pluralismo cultural en el cual cada cultura y cada creador pueda encontrar su lugar, y en el cual cada individuo pueda ejercer su libertad cultural en todos los sentidos de la palabra. Responde a la urgencia de definir, en beneficio de las expresiones culturales, un marco de reglas internacionales, definiendo los derechos y obligaciones de los Estados, con miras a promover las capacidades de creación, de producción, de difusión y de promoción de las expresiones culturales a la vez a escala nacional e internacional”. Para él, “el reto que tratamos de enfrentar consiste en permitir un justo acceso de cada cultura a los medios de expresión más variados y, al mismo tiempo, abrir cada cultura a las demás, a fin de que cada país, cada grupo –y en particular los pueblos autóctonos- y cada individuo pueda participar en el auge cultural y económico generado por las expresiones culturales, así como por los bienes y servicios que son los vectores esenciales de las mismas. Si logramos, como lo deseo, que se adopte esta Convención, habremos finalizado el trabajo normativo que acometió la UNESCO hace ya varios años, y podremos considerar que hemos logrado implantar un dispositivo completo apto para preservar la diversidad cultural.” [65] (Disponible en francés)