Diversidad cultural

Comunicados / discursos / declaraciones

La diversité culturelle dans l’Agenda 21 de la culture : "Un engagement des villes et des gouvernements locaux en faveur du développement culturel"

Forum des autorités locales (FAL), Barcelone, le 18 mai 2004 - 2004/05/18

Los representantes de más de 300 ciudades de 44 países, reunidos en Barcelona los días 7 y 8 de mayo de 2004, para el cuarto Fórum de Autoridades Locales (FAL), adoptaron una Carta para la Cultura, con el deseo de que se extienda al conjunto de los gobiernos locales y sea recuperada por las instancias internacionales. Dicha Carta prevé el reconocimiento de la diversidad cultural y el rechazo de su sumisión a las leyes del mercado. Recordemos que el Fórum de Autoridades Locales (FAL) por la Inclusión Social de Porto Alegre es un foro de alcaldes que tiende a que los gobiernos locales lleguen a ser agentes capaces de construir y desarrollar, en colaboración con la sociedad civil, alternativas de gestión pública en el contexto de la globalización. El cuarto FAL goza del apoyo de la UNESCO y tiene como tema central los vínculos entre la cultura y la inclusión social. Se inserta en la continuación de los encuentros de Porto Alegre y de los foros sociales europeos y mundiales, y en el marco de la apertura del Fórum Internacional de las Culturas que se celebra en Barcelona hasta el 26 de septiembre de 2004.
La Carta de la Cultura adoptada por el FAL enuncia en primer lugar principios, luego compromisos y, por último, recomendaciones que van dirigidas particularmente a los organismos políticos e institucionales, tanto a escala local como mundial. Así pues, el primer principio, que se apoya en la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, afirma que “la diversidad cultural es el principal patrimonio de la humanidad” y esta diversidad cultural contribuye a “una existencia intelectual, afectiva, moral y espiritual más satisfactoria para todos”. Constituye “uno de los elementos esenciales de transformación de la realidad urbana y social”. Otros principios enunciados afirman la libertad de los grupo y los individuos, la necesaria multiplicidad de los actores sociales y la necesidad de la paz, el papel esencial del desarrollo cultural en el desarrollo de las ciudades, y evocan claramente las cuestiones del mercado, en la forma siguiente: “Las políticas culturales deben encontrar un punto de equilibrio entre los intereses públicos y privados, entre la vocación pública de la cultura y su institucionalización. Una institucionalización desmesurada o una predominancia excesiva del mercado como único decisor de la atribución de los recursos culturales comporta riesgos y representa un importante obstáculo para el desarrollo dinámico de sistemas culturales”. Se recuperan claramente las disposiciones del artículo 8 de dicha Declaración Universal, que enuncia que los bienes y servicios culturales, “por ser portadores de identidad y de sentido, no deben ser considerados como mercancías o bienes de consumo como los demás”.
Las recomendaciones incitan, en primer lugar, a los gobiernos locales a presentar este documento a  la aprobación de las asambleas y a discutir ampliamente sobre el mismo en la sociedad; asimismo, estimulan a los gobiernos de los Estados para que dediquen, como mínimo, el 1% de los presupuestos nacionales a la cultura y  “eviten suscribir acuerdos comerciales que sitúen en el mismo plano el libre desarrollo de la cultura y el intercambio de bienes y servicios culturales”; por último, invitan al conjunto de las organizaciones nacionales e internacionales, los dirigentes y los programas de las Naciones Unidas a validar este documento y a implementarlo, con una mención particular para la OMC y la mercantilización de los bienes y servicios. (Disponible en francés, inglés, y español)