Diversidad cultural

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Le combat pour la diversité culturelle dans "la Francophonie aujourd’hui" : "un combat pour le pluralisme, pour la démocratie, pour la liberté"

M. Abdou Diouf, secrétaire général de l’Organisation internationale de la francophonie (OIF), Paris, le 23 janvier 2004 - 2004/01/23

En el marco de una conferencia llevada a cabo en el Instituto de Estudios Políticos (IEP) de París, el Sr. Diouf mencionó distintos aspectos “de la Francofonía de hoy”, entre los que figuran la mundialización y la diversidad cultural. El Sr. Diouf hizo hincapié en que la Francofonía “no se opone a la mundialización en curso”, sino que desea una “mundialización organizada”, una “mundialización moderada por el espíritu de solidaridad, con reglas de juego dictadas por la comunidad internacional y la existencia de un equilibrio entre diversos conjuntos establecido sobre bases regionales, culturales, lingüísticas, económicas o políticas”. Lo que no queremos, sostiene, “es un mundo desequilibrado por la existencia de superpotencias que aplastarían a las otras naciones e impondrían poco a poco su manera de hablar, de pensar y de vivir. Sí a la unidad del mundo, pero en el equilibrio y la diversidad, no en la uniformidad”. Al respecto, el Sr. Diouf destacó que la lucha por la diversidad cultural “es un combate por el pluralismo, por la democracia y por la libertad”. Por eso señala: “no queremos un mundo uniforme”. Queremos un mundo solidario, enriquecido con sus diferencias. Un mundo en el que sea posible el diálogo de las culturas (…). Y para que este diálogo exista y sea fecundo, sostiene, “es necesario que diferentes culturas, que numerosas culturas puedan existir fortalecidas y seguir viviendo, creando e innovando”.

Para el Sr. Diouf, la diversidad cultural se convirtió en “un desafío central y en un desafío político”: “si los bienes y servicios culturales se sometieran sin barreras a las leyes de la economía de mercado, tanto la diversidad cultural como la diversidad lingüística estarían amenazadas”. El desarrollo y la liberalización de los intercambios internacionales, junto con la convergencia de las industrias de la información y la comunicación, provocan la concentración de las industrias culturales y la aparición de empresas dominantes. Esta evolución implica un verdadero riesgo de uniformización de las culturas y de marginación de los creadores. Por lo tanto, resulta importante que los Estados tomen consciencia. No es necesario que se priven de sus márgenes de maniobra en cuanto a políticas culturales. Deben evitar todo compromiso de liberalización relativo a los bienes y servicios culturales en el marco de la Organización Mundial del Comercio, debido a la especificidad del sector cultural. Ésta es la razón por la que los Estados y Gobiernos de la Francofonía estuvieron a la cabeza para elaborar y votar la Declaración Universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural del 2 de diciembre de 2001 y para iniciar el proceso de adopción, en este mismo marco, de un instrumento jurídico normativo de aquí a 2005”. No obstante, señala el Sr. Diouf, una convención internacional hoy es necesaria pero no suficiente: “la convención debe ayudar a favorecer la creación de industrias culturales fuertes y el apoyo que dan los Estados y las colectividades locales a los creadores”. (Disponible únicamente en francés)