Diversidad cultural

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Diversité culturelle et Francophonie : "une Francophonie fortement impliquée dans le projet de Convention sur la diversité culturelle en préparation à l’UNESCO"

El nuevo Alto Consejo de la Francofonía se reunió por primera vez en París, del 19 al 20 de enero de 2004. Integrado por treinta y siete personalidades provenientes de países francófonos, pero también de Brasil, Italia, Japón, Portugal y Rusia, dicho Alto Consejo tiene entre sus misiones la de la reflexión estratégica de la Francofonía, a medio y largo plazo, particularmente en las áreas de la lengua francesa y la  diversidad cultural. Al inaugurar los trabajos de la primera sesión del Alto Consejo, el Secretario General de la Francofonía, Sr. Abdou Diouf, declaró que “la Francofonía reivindica la existencia de grandes conjuntos lingüísticos y culturales, espacios de solidaridad que dialoguen entre sí” y que, en particular, “está implicada en una cooperación activa con los hispanohablantes, los lusohablantes, los arabohablantes y, con este mismo fin, con la Commonwealth, sobre este importante tema de la diversidad cultural”.  El Sr. Diouf afirma que “estas coparticipaciones son muy importantes para nosotros, porque sabemos muy bien que la diversidad cultural no puede darse como cosa hecha”. En su opinión, “existe ahora un consenso bastante amplio en el seno de la comunidad internacional sobre la idea de que los bienes y servicios culturales no son mercancías como las demás y que no deben estar sometidos, sin barreras protectoras, a las leyes de la economía de mercado”. También destaca que “la liberalización de los intercambios internacionales, junto con los fenómenos de concentración en el seno de las industrias de la información y la comunicación, provocan la aparición de empresas dominantes en dicho sector”, y que, “a ello se agrega la evolución de las negociaciones comerciales multilaterales que conduce a poner en tela de juicio la capacidad de los Estados para formular e implementar políticas de desarrollo cultural, con el pretexto de que estas políticas podrían crear obstáculos para el comercio”. Aunque, en su opinión, “la acción de la Francofonía en el asunto de la diversidad cultural es ejemplar”, reconoce, sin embargo, que “la batalla que se inicia será difícil, pues los intereses económicos de algunos grandes grupos, apoyados por los países de los que proceden, se oponen a cualquier forma de regulación de la circulación de su producción, cualquiera que sea el motivo para ello”. Por lo tanto, afirma, “debemos velar para que un máximo de países, en particular los del Sur, estén convencidos del interés, para su propio desarrollo, de una tal convención”. En esta perspectiva invita a los miembros del Alto Consejo a poner manos a la obra, a fin de guiar a los miembros de la Francofonía en su búsqueda y construir un marco intelectual y conceptual que pueda responder a las incertidumbres de la globalización y, en lo político, a difundir en sus respectivos países y en todas las tribunas que se les ofrezcan “nuestro debate de ideas mediante un discurso de la voluntad”.  Por otra parte, en su discurso de clausura, el Sr. Diouf se compromete, junto con todos los actores institucionales de la Francofonía, a estudiar las modalidades de implementación de la diversidad cultural bajo el ángulo de la relación con las culturas, las religiones y la laicidad en la Francofonía y en países otros que Francia, a laborar para su realización, así como a apoyar y a continuar el trabajo realizado en la UNESCO para el proyecto de Convención Internacional sobre la Diversidad Cultural. (Disponible únicamente en francés)