Diversidad cultural

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Adopción de la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales: "Este texto inscribe en el derecho internacional la diversidad, la igualdad y la dignidad de las culturas, el derecho de los Estados a tomar medidas de apoyo a las p

Renaud Donnedieu de Vabres, ministre de la Culture et de la Communication de France, Paris, 21 octobre 2005 – 2005/10/21

El Ministro francés de Cultura, Sr. Renaud Donnedieu de Vabres, considera que la adopción por la UNESCO de la Convención era ‘una excelente noticia’: “Es el reconocimiento de la diversidad, el reconocimiento de que la actividad cultural no es una mercancía como otra cualquiera (…). Esta disposición internacional transforma la cultura en una excepción”. En nombre de Francia y de ‘una lucha por los valores’, el Ministro de Cultura rechaza toda prórroga: “Esta convención tiene efectos prácticos sobre el futuro de la industria audiovisual o del libro. Pero en el fondo, es una batalla de principios sobre el tema del respeto al derecho y a la búsqueda de la paz a través de la cultura y la ciencia... que constituyen las misiones de la UNESCO. La cultura sale de una marginalidad simpática: es un reto de la sociedad. Dudamos en hablar de diplomacia cultural, pero lo que se está jugando pertenece a este orden. (…). Esto quiere decir que tengo ahora mayor fuerza en Bruselas para defender el sistema de las ayudas francesas al cine, por ejemplo”.

En un artículo publicado en Le Monde, el Ministro escribe: “Porque la cuestión de las identidades será sin duda la gran cuestión de este siglo, más allá de las condiciones de la creación y la expresión artística y cultural en un mundo que tiende a hacerse cada vez más uniforme y cada vez más sometido a las reglas del comercio, este texto inscribe en el derecho internacional la diversidad, la igualdad y la dignidad de las culturas; y en el mismo movimiento, el derecho de los Estados a tomar medidas de apoyo a las políticas culturales (…). Inscribir en el derecho internacional que las obras del arte y de la mente no pueden considerarse como mercancías: es, en nuestra época en que todo se intercambia, en que todo puede llegar a ser objeto de comercio, dar a la cultura un lugar particular, conforme con la dignidad del ser humano y con nuestra responsabilidad ante la historia. Éste es el verdadero sentido de este texto”. Asimismo, el ministro agregó: “Nuestro mensaje no es el del repliegue identitario. No cede a la tentación del cierre y los particularismos que justificasen todas clases de violencias y fanatismos (…). En este impulso de la comunidad internacional, al cual la Unión Europea aporta todo su apoyo, el mérito de Francia consiste en ayudar a entender que la adopción del texto de la UNESCO es una de las condiciones esenciales para alcanzar una globalización más dominada y humana (…). Hoy se trata de lograr que este acervo sea un proyecto al servicio de la la creación artística y cultural, del intercambio de ideas y obras y de la invención del mundo de mañana. Creada después de la guerra, la UNESCO debía servir para unir al mundo. Ahora debe salvar la pluralidad del mismo. Este proyecto no es únicamente cultural. Es profundamente político (…). Porque es el fundamento mismo de la paz. La diversidad cultural no es una arrogancia. No es un reflejo de supervivencia. No es un grito minoritario. Es una mano tendida. Una muestra de respeto. Una urgencia, en el mundo de hoy, para eliminar la espiral de los integrismos e iniciar la de la paz y del humanismo”.

Cuando se le preguntó sobre la actitud de Estados Unidos, el ministro declaró: “Habría preferido que Estados Unidos se hubiese abstenido o hubiese votado positivamente porque es de su interés. Desde este punto de vista, no hay divergencias en el mundo de las democracias: es de suma importancia actuar de forma que en todos los lugares donde hay focos de conflictos, de odio y de guerras, se difunda el valor del respeto al otro”. Agregó, entre otras cosas, “no hay que ser hipócrita”: “La realidad es una dominación y, por tanto, un riesgo de uniformidad: las películas estadounidenses acaparan el 85% de las entradas de cine en el mundo. El objetivo consiste en preservar la diversidad más amplia, pero también en aspirar a la equidad. Para que haya intercambio, es preciso que el otro exista (…). Me extraña la rigidez que, sin duda alguna, está ligada al éxito de este convención. Esta posición no me parece juiciosa. Estados Unidos debería ser el primer país en promover la diversidad cultural, en lugar de crear la incomprensión con respecto a la misma. Nadie puede rechazar este concepto. Es una lucha por los valores”.