Diversidad cultural

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La Adopción de la Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales en la UNESCO: Una victoria histórica

Coalition canadienne pour la diversité culturelle, Paris, le 17 octobre 2005 – 2005/10/17

En un comunicado Pierre Curzi e Scott McIntyre, copresidentes de la Coalición canadiense para la Diversidad Cultural - que reúne a 38 de las principales organizaciones culturales de Canadá en los sectores del libro, el cine, la televisión, la música, las artes escénicas y las artes visuales, declararon que la adopción de la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales, por una mayoría aplastante de votos de los países miembros, representa una victoria histórica en la campaña internacional llevada a cabo desde hace varios años para preservar el derecho de los países a establecer políticas culturales. “Lo que constituye un verdadero precedente histórico en este Convención de la UNESCO es que, por primera vez en derecho internacional, se reconoce el principio según el cual las producciones culturales son fundamentalmente diferentes de los demás bienes y servicios. Porque son portadores de valores, de identidad y de sentido, los bienes y servicios culturales no pueden reducirse únicamente a su dimensión comercial. La presión creciente ejercida sobre los países en el marco de las negociaciones comerciales, a fin de que renuncien a su derecho a establecer políticas culturales, hacía que fuera imperiosa la adopción de la Convención de la UNESCO a la mayor brevedad”, agregó el Sr. Pierre Curzi.

Para el Sr. Scott McIntyre, este voto mayoritario y decisivo en favour de la Convención indica que ahora se reconoce que la afirmación del derecho a adoptar políticas culturales es une prioridad para los países de todo el mundo: “La razón de ello es muy sencilla: salvo rarísimas excepciones, todos los países necesitan libertad para recurrir a medidas tales como las cuotas de contenido nacional, las subvenciones, las bonificaciones fiscales y las reglas sobre la propiedad extranjera, a fin de estar en condiciones de garantizar a sus ciudadanos el acceso a su propia cultura –y también a la cultura de los otros países del mundo. A falta de tales políticas, no se dispondría de una oferta significativa de libros, de música, de emisiones de televisión y de películas canadienses. Esto es lo que estaba en juego a todo lo largo de este debate”.

Los Sres. Curzi y McIntyre manifestaron su satisfacción al ver el papel de líder que el gobierno canadiense desempeñó durante los últimos seis años para lograr apoyos internacionales a este proyecto de Convención y recordaron los esfuerzos que desarrolló en las negociaciones del último año, a fin d llegar a un texto enérgico. Destacaron particularmente que los esfuerzos del gobierno federal fueron reforzados con la acción vigorosa de promoción de la Convención llevada a cabo por el Gobierno de Quebec desde los comienzos del proceso, y más recientemente con el apoyo inequívoco de la provincia de Ontario.

A la vez de que se alegra de que se haya superado esta importante etapa que representa el voto sobre la adopción, la Coalición canadiense hizo hincapié en que aún no ha terminado la campaña, sino que entra ahora en una nueva fase, la de la ratificación de la Convención: “Hablemos claro: este Convención no tendrá más que un alcance limitado si no la ratifican más que Canadá, los 25 Estados de la Unión Europea y algunos otros países. Para que adquiera un peso innegable, la tendrán que ratificar rápidamente de 50 a 60 países, en los próximos dos o tres años, y ello por todo el mundo, esto es, en América Latina, Asia-Oceanía y África, al igual que en Canadá y Europa, declaró el Sr. Robert Pilon, Vicepresidente Ejecutivo de la Coalición quien, a este respecto, recordó con insistencia que los países líderes y promotores de la Convención deberán realizar una verdadera campaña concertada para alcanzar este número de ratificaciones, dada la intensa oposición llevada a cabo por Estados Unidos contra la Convención durante todas las negociaciones –una oposición que suponemos se transformará ahora en presión sobre los otros países para que no ratifiquen el texto de la Convención. “Ésta es la razón, agregó, por la que es menester que Gobierno del Canadá conserve su papel de líder en este asunto, abogando por la ratificación de la Convención en todos los foros internacionales pertinentes. Por cierto, esperamos que Canadá predique con el ejemplo, figurando entre los primeros países en ratificar la Convención”.

El Sr. Curzi concluyó diciendo que “las coaliciones proseguirán con determinación su acción en favor de la ratificación de la Convención, como apoyo a las iniciativas diplomáticas de Canadá y de otros países líderes”.