Diversidad cultural

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La 33 a Conferencia general de la UNESCO : Para la adopción con amplia mayoría del proyecto de Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales

Renaud Donnedieu de Vabres, ministre de la Culture et de la Communication de France, Paris, le 30 septembre 2005 – 2005/09/30

En su intervención ante los miembros del Círculo de Embajadores reunidos en París, el Ministro francés de Cultura, Sr. Renaud Donnedieu de Vabres, pone de relieve el “ convencimiento de que la cultura es una dimensión esencial de la actividad diplomática y de las relaciones internacionales ” . E vocando la diversidad cultural , dice que espera que la Conferencia general de la UNESCO adopte con amplia mayoría el proyecto de Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales . ¿Por qué es importante esta convención? ¿Y por qué Francia y la Unión Europea se movilizan tanto por este texto?, se pregunta el ministro: “ Este convención es todo lo contrario de una exaltación de los particularismos y de una renuncia a los derechos humanos. Defendemos la diversidad cultural , es decir la diversidad de las identidades, en nombre de valores universales y humanistas. El tema central de la diversidad cultural es el tema de la independencia de expresión: la de los artistas y los creadores, pero también la de los pueblos y las sociedades. La independencia política no tiene todo su significado si en el mundo de hoy, una sociedad, un pueblo, no puede, con las obras del arte y de la mente que suscita, expresar lo que le es privativo y lo que lo vincula al mundo”.

Según el Ministro, se trata también de un tema concreto en la medida en que el riesgo de uniformidad en los sectores del cine, lo audiovisual, las industrias culturales tenga consecuencias sobre la creación artística y sobre la expresión de una visión del mundo: “Según el informe mundial de la cultura 2000 de la UNESCO, destaca, los 8 estudios más grandes de Hollywood se reparten el 85% del mercado mundial; las tres mayores empresas audiovisuales están localizadas en Estados Unidos (Time Warner, Viacom y Walt Disney); de los 10 escritores más traducidos en el mundo, 9 son de habla inglesa; por último, en 2004, cuatro sociedades se repartían lo esencial del mercado mundial de la edición de discos”. Además, agrega el ministro, la cultura no es únicamente un suplemento del alma, sino que la actividad cultural pesa cada vez más en la creación de la riqueza y de los empleos.

Por otra parte, Sr. de Vabres pone de relieve para qué sirve esta Convención y por qué Francia y la Unión Europea la consideran satisfactoria: por una parte, “porque crea un derecho internacional nuevo, el de la cultura (…). Es una etapa en la concienciación, por parte de la humanidad, de un interés común, el de preservar la diversidad de las culturales , que son iguales en dignidad. (…) Los objetivos de la convención son claros: reconocer la naturaleza específica de los bienes y servicios culturales; reafirmar el derecho soberano de los Estados a conservar, adoptar e implementar las políticas y medidas culturales que consideren apropiadas; por último, reforzar la cooperación y la solidaridad internacionales con los países en desarrollo para ayudarlos a promover la diversidad de sus expresiones culturales ” . Por otra parte, “porque la convención soluciona un problema concreto, el de la relación entre la cultura y el comercio internacional según una idea humanista: las obras del arte y de la mente no pueden considerarse como simples mercancías. Es posible que algunos Estados hayan temido que la convención fuese proteccionista y que se pudiera alegar que iba contra otros compromisos internacionales, particularmente en el sector comercial. Bien al contrario, queremos que los intercambios culturales se desarrollen, que las películas, los libros, las obras de arte y los artistas circulen. (…) Este convención, en su articulación con los otros tratados, es un texto equilibrado. Reconoce las obligaciones de los Estados para con los compromisos contraídos anteriormente y, al mismo tiempo, plantea el principio de su no subordinación a los demás tratados. Este convención surtirá efectos en derecho, principalmente gracias a su artículo 20, que trata sobre la relación entre la UNESCO y la OMC. Se la podrá oponer a terceros en paneles de expertos de la OMC. Por lo tanto, este texto no es una petición de principio, sino un compromiso jurídico internacional que tiene consecuencias sobre el derecho de los intercambios internacionales”.

Por consiguiente, declaró el ministro, “si este texto es adoptado en la próxima conferencia general, como lo esperamos, la UNESCO podrá enorgullecerse de haber colocado la primera piedra de un verdadero derecho internacional de la cultura, que abarca el conjunto de sus aspectos, más allá del patrimonio únicamente. Dar derecho de ciudadanía a la cultura y a todas las culturas en la planificación del mundo de mañana, es reconocer su lugar en el desarrollo económico. La diversidad cultural tiene, por lo tanto, un impacto sobre la atracción de un territorio o de un país ” .

Anteriormente, al recibir, el 29 de septiembre, la Semana de Culturas Extranjeras, organizada par el Forum des Instituts culturels étrangers en Pàris , que precedió a la 33 a Conferencia general de la UNESCO, el Ministro de Vabres, manifestó su profundo deseo, junto con los participantes, de que ésta adoptase la convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales. Según el Ministro, este convención tiene por objeto promover la expresión de las culturas y de los creadores y afirmar el principio de apertura de cada cultura a las otras culturas: “ En ningún caso se trata de fomentar el repliegue sobre las culturas nacionales o el proteccionismo sino, al contrario, de propiciar el diálogo entre las culturas dentro del respeto por sus riquezas propias”. El Ministro aprovechó la ocasión para encargar a los Embajadores y a los Agregados Culturales “que testimoniasen de la importancia de este tema entre sus delegaciones en la UNESCO, a fin de apoyar la adopción de este texto. La movilización de todos nosotros es necesaria (…). La adopción de la convención representará una etapa decisiva. Será importante luego proseguir nuestros esfuerzos y nuestra labor de persuasión para que dicho texto sea ratificado lo antes posible por el mayor número de países”.