Diversidad cultural

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"Es primordial el papel que hemos de desempeñar antes de la adopción final de la Convención: mantener nuestra movilización, incrementar nuestros esfuerzos para lograr la adhesión máxima de los países miembros de la UNESCO"

Line Beauchamp, ministre de la Culture et des Communications du Québec, Luxembourg, le 27 juin 2005 – 2005/06/27

Por invitación de la presidencia luxemburguesa de la Unión Europea, la Ministra de Cultura y Comunicación, Sra. Line Beauchamp, tomó la palabra en la reunión de los Ministros de Cultura de la Unión Europea que se celebró en Luxemburgo el 27 de junio de 2005. Sra. Beauchamp presentó las principales instituciones y las políticas quebequenses de apoyo a la creación, principalmente el CALQ, la SODEC y las medidas de ayuda al cine, que suscitaron el interés de los Ministros de Cultura de la Unión Europea. La Ministra destacó que las competencias constitucionales que les corresponden a los gobiernos provinciales han permitido al Estado quebequense dotarse, ya a partir de los años 60, de potentes instrumentos que permitieron que la cultura quebequense se afirmase y se desarrollase. Así pues, la sociedad quebequense, “inmersa en el gran conjunto norteamericano y que cuenta con cerca de 280 millones de anglohablantes, (…) supo reaccionar ante el peligro de la asimilación y la aculturación, haciéndose cargo de sus medios de expresión cultural y ofreciendo una creación artística a la vez original y abierta al mundo”.

La ministra afirmó que, para el gouvernement du Québec, la cultura sigue siendo el elemento fundamental de la identidad quebequense, sobre la cual se fundan los inestimables aportes culturales de sus ciudadanos de todos los orígenes. Su política cultural defiende los grandes principios que constituyen los fundamentos a partir de los cuales Québec adoptó nuevas herramientas de desarrollo cultural: políticas, instituciones y programas de ayuda administrados por el Ministerio y que conciernen a una gran cantidad de sectores; despliegue de una red de sociedades de Estado, transformando la cultura en una ‘misión gubernamental’; implantación de un plan de apoyo al cine y a la producción audiovisual; implantación de una red de seguridad social para los creadores y artistas profesionales, con el fin de mejorar sus condiciones de vida profesional; diversificación de las fuentes de financiamiento con la creación de un nuevo incentivo financiero y la mejora de las medidas fiscales existentes para propiciar el mecenazgo o la inversión cultural.

Así pues, la ministra afirma que Québec se ha dotado, en el transcurso de los últimos 40 años, de políticas de oferta cultural mediante la ayuda pública a la creación y la implantación de un conjunto de instituciones culturales en casi todos los sectores. No obstante, recalca que “las amenazas que pesan sobre nuestras políticas culturales nos incitan a considerar la globalización de los temas culturales”, y por ello los gobiernos de Canadá y de Québec, al igual que la Unión Europea, se adhirieron al proceso actual de la UNESCO para la adopción, en octubre de 2005, de una Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales. A este respecto, la ministra afirma que “lo que preocupa al gouvernement du Québec, es que se pueda percibir la cultura como si no fuera nada más que una diversión comerciable y fuera tratada como cualquier otro objeto de consumo. Los defensores de una globalización sin matices consideran que las políticas culturales falsean el juego del mercado y de la competencia. Según esta percepción rigorista, todo programa público de ayuda a los artistas y a las expresiones culturales es una traba inadmisible para la libre empresa. Creemos que no se puede defender esta visión cuando se trata de cultura. Aún más, estamos profundamente convencidos de que sólo el respeto y la promoción, por parte de los Estados y los gobiernos, del principio de la diversidad cultural podrán garantizar que sobrevivan y prosperen todas las culturas”.

Por ello la Ministra insiste en la importancia de que los ministros de Cultura prosigan la lucha, con miras a la adopción de la convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales: “es primordial el papel que hemos de desempeñar antes de la adopción final de la Convención (…). No sólo tenemos que mantener nuestra movilización, sino incrementar nuestros esfuerzos para lograr la adhesión máxima de los países miembros de la UNESCO y cerciorarnos de que no se ponga en tela de juicio el texto del que disponemos desde el 3 de junio. De aquí a la próxima Conferencia general de la UNESCO, en octubre de 2005, es esencial seguir explicando sin descanso, convenciendo y recordando la importancia de que los países, en las negociaciones comerciales, se abstengan de contraer cualquier compromiso de liberalización que limitase la aplicación de la Convención de la UNESCO. Al contar con estos apoyos, podemos esperar que la próximo Conferencia establezca las bases políticas y jurídicas de un instrumento internacional que se imponga como referencia en materia de cultura. Nos permitirá mantener y desarrollar políticas culturales para apoyar a nuestros creadores y a nuestras industrias culturales, garantizando así  la vitalidad y la supervivencia de la diversidad de los expresiones culturales (…) Para Québec, se trata de una lucha esencial para su supervivencia”. A este respecto, concluye la Ministra, “la Unión Europea es un ejemplo de diversidad de los expresiones culturales y se impone como un actor determinante en este debate”. [05-21]