Diversidad cultural

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La Coalición canadiense se alegra de la conclusión rentable de las negociaciones de la UNESCO y recomienda vivamente que el texto esté adoptado a la Conferencia general de octubre próximo

Coalition canadienne pour la diversité culturelle, Montréal, le 8 juin 2005 – 2005/06/08

En este comunicado, la Coalición canadiense declara que la decisión tomada por los Estados miembros de la UNESCO de recomendar, pese a una fuerte oposición de Estados Unidos, la adopción de un proyecto de convención internacional sobre la diversidad cultural a la Conferencia generale de la UNESCO, en octubre próximo, constituye una victoria significativa en la campaña destinada a inscribir en el derecho internacional el derecho de los países a dotarse de políticas culturales: “Este proyecto de convención de la UNESCO representa un logro importante en la campaña para que sea reconocido, en derecho internacional, el principio según el cual los bienes y servicios culturales difieren fundamentalmente de los demás tipos los bienes y servicios”, afirma su  copresidente, Sr. Pierre Curzi. Y agrega: “Salvo algunas excepciones, los Estados y gobiernos deben poder recurrir a políticas culturales, como las cuotas de contenido nacional, las subvenciones, las bonificaciones tributarias y las reglas sobre la propiedad extranjera, a fin de cerciorarse de que sus ciudadanos tengan acceso a su propia cultura. Pero los acuerdos de comercio ejercen presiones cada vez más fuertes sobre los países para que renuncien a este derecho”.

Si bien Robert Pilon, Vicepresidente Ejecutivo de la Coalición, afirma que la convención representa un ‘hito histórico’ al reconocer que los bienes y servicios culturales trascienden su simple dimensión comercial, destaca, sin embargo, que la convención adolece de algunas lagunas, lo cual refleja el hecho de que se trata del primer intento de la comunidad internacional para ponerse de acuerdo sobre un tratado que reconozca el derecho de los Estados a adoptar políticas y medidas de apoyo a las expresiones culturales. Asimismo, declara: “Hubiéramos preferido un mecanismo de solución de las controversias apremiante, aunque el mecanismo seleccionado representa un primer paso importante. Y pese a que nos alegramos de que el texto de la convención afirme que ésta no estará subordinada a otros tratados, nos sigue preocupando la relación que tendrá esta convención, en la práctica, con los acuerdos de comercio.”

En efecto, si se adopta en la Conferencia general de octubre, el texto de la Convención tendrá como efectos:

  • Reconocer en derecho internacional la índole específica de los bienes y servicios culturales, como portadores de valores, de identidad y de sentido.
  • Afirmar claramente el derecho de los Estados a adoptar políticas culturales, con miras a garantizar una verdadera diversidad de las expresiones culturales en sus territorios respectivos.
  • Establecer disposiciones por las cuales los países desarrollados se comprometan a ayudar a los países en desarrollo a apoyar el desarrollo de sus propias industrias culturales en emergencia.
  • Establecer el principio de no subordinación, que otorgará a la convención, en derecho internacional, un status igual que el de otros tratados internacionales, entre ellos los acuerdos de comercio.
  • Incitar a los países a tener en cuenta las disposiciones de la convención, no sólo durante la negociación de otros acuerdos internacionales, sino también en la aplicación y la interpretación de los tratados en los cuales sean partes.
  • Establecer un mecanismo básico de solución de las controversias, que, en el transcurso de los años, tenga el potencial de producir un cuerpo de decisiones sobre los asuntos de política cultural y, con ello, influir en el trato otorgado a la cultura en el marco de los acuerdos de comercio.

En el comunicado, se hace hincapié en que el proyecto de convención recibió la aprobación de la gran mayoría de los 135 Estados miembros de la UNESCO que participaron en las negociaciones, pese a que “encontró una fortísima oposición por parte de Estados Unidos, país que mantuvo una estrategia de dilución del contenido y recurrió a maniobras dilatoriasdurante todas las negociaciones. El último día de éstas, hubo una escalada por parte de la delegación de Estados Unidos en su oposición al proyecto, cuando presentó una declaración formal en la que ponía en tela de juicio la legitimidad misma del proyecto de convención y el proceso por el cual éste se negoció”. Sobre esta base, la Coalición declara: “No ha terminado la lucha. Resulta evidente que Estados Unidos ejercerá intensas presiones para que algunos países se adhieran a su posición de aquí a la celebración de la Conferencia general de la UNESCO.Pero ahora tenemos en manos un proyecto de convención que merece la pena ser defendido con energía, y presionamos al Gobierno del Canadá para que haga todo lo que le sea poaible, a escala internacional, a fin de que esta convención sea adoptada por una mayoría aplastante en octubre próximo.” [05-18]