Diversidad cultural

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Television Across Europe: Regulation, Policy, and Independence – "La diversidad cultural europea amenazada"

Open Society Institute's EU Monitoring and Advocacy Program (EUMAP) and Media Program, October 11, 2005 – 2005/10/11

Open Society Institute (OSI) hizo público, el pasado 11 de octubre un amplio estudio sobre los medios de comunicación audiovisuales en Europa, llevado a cabo por expertos independientes en unos veinte países europeos. Al finalizar sus investigaciones, el organismo considera que los países europeos se ven confrontados con una concentración del sector audiovisual que ‘amenaza la diversidad, el pluralismo y la independencia editorial’. De este estudio, se desprende que ‘el desarrollo de la televisión comercial ha llevado’ a esta fuerte concentración en Europa, que cuenta con unas 4.000 cadenas y en la cual, de cada diez hogares, nueve están equipados por lo menos con un televisor. Durante la última década, las televisiones privadas han caído ‘en manos de unas pocas personas’, mientras que, en lo sucesivo, la mayor parte de la audiencia nacional (hasta el 80% en Bulgaria, en Croacia y en la República Checa) ‘se concentra en un número limitado de cadenas que, por lo general, no pasa de tres’.

Esta concentración en curso en el sector audiovisual pone en peligro la diversidad cultural europea, debido a la ausencia de pluralismo. En efecto, destaca el estudio, desde la introducción de las televisiones comerciales, a mediados de los años 1980, Vivendi et Bertelsmann/RTL han llegado a ser los dos mayores grupos europeos en el sector audiovisual comercial. En Europa Central y del Este, Bertelsmann/RTL figura entre los más grandes operadores panregionales. Otros gigantes son el grupo estadounidense Company central european Media Entreprises (CME), que alcanza a unos 80 millones de televidentes a través de nueve cadenas en Eslovaquia, Rumania, Eslovenia, Polonia y Ucrania; el sueco Modern Times Group (MTG), implantado en los países bálticos, en Hungría y, en fecha próxima, en la República Checa; el grupo News Corporation de Rupert Murdoch (quién posee la más grande cadena búlgara) y el grupo europeo SBS Broadcasting, presente en Hungría y que acaba de invertir en Rumania.

Como lo refiere Le Nouvel Observateur, el estudio apuntó también que las inversiones, las adquisiciones y las agrupaciones de la última década se llevan a cabo con cierta opacidad, dado que, a veces, algunos grupos se ocultan detrás de sociedades off-shore. A este respecto, el OSI incita a los gobiernos a imponer una mayor transparencia. Asimismo, el OSI destaca que, con frecuencia, la concentración desborda el simple marco audiovisual para extenderse a otros medios, como es el caso en Eslovaquia, por ejemplo, donde el magnate local, Ivan Kmotrik, posee partes en tres cadenas de televisión y en la más importante red de distribución de periódicos del país. En varios de los antiguos países comunistas, el paisaje audiovisual actual se deriva de una ‘transformación caótica’ ligada a la ausencia de política clara y al marco legal, como en Polonia, donde había, a principios de los años 1990, más de 57 difusores ilegales.

Por otra parte, el estudio destaca que el desarrollo de las televisiones comerciales llevó, en toda Europa, donde el tiempo de escucha no para de aumentar (con un promedio europeo evaluado en tres horas diarias), a un empobrecimiento de los contenidos: la mayor parte de las cadenas se apoyan en diversiones de baja categoría y ‘emisiones sensacionalistas’ para ampliar la audiencia, mientras que algunos inversionistas privados utilizan las televisiones que controlan para defender sus intereses comerciales, particularmente en Rumania, Albania, Serbia y República de Macedonia. Ante esta situación, el OSI deplora que Europa no haya logrado instaurar reglas de pluralismo, de transparencia y de protección del teleespectador, y enumera varias recomendaciones urgentes en este sentido.

El informe consta de tres volúmenes y un resumen, así como de monografías por países.