Diversidad cultural

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La Convención sobre la Protección de la Diversidad de los Contenidos Culturales y las Expresiones Artísticas : " una importancia crucial para nuestros gobiernos y la sociedad civil "

Monique Gagnon-Tremblay, ministre des Relations internationales du Québec et ministre responsable de la Francophonie, Québec, le 21 avril 2005 – 2005/04/21

Al recibir, junto con el presidente de la Assemblée nationale du Québec, a la Comisión de Educación, Comunicación y Asuntos Culturales de la Assemblée parlementaire de la Francophonie (APF) en Québec, la Sra. Gagnon-Tremblay declaró que Québec otorga una particular importancia a las cuestiones que dicha asamblea aborda, en especial la de la adopción, por la UNESCO, en octubre de 2005, de un convención sobre la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas ; se trata de un asunto de una importancia “crucial para nuestros gobiernos y la sociedad civil”. La Ministra alabó el papel de precursor desempeñado por la Organisation internationale de la Francophonie (OIF) y su asamblea consultiva (APF), que militan constantemente en favor de la diversidad cultural, y manifestó su deseo de que “la implicación de nuestros miembros y de nuestros parlamentarios, tanto dentro como fuera del espacio francófono, no falle de aquí a la adopción de dicha convención, en el curso de la 33ª sesión de la Conferencia General”. Asimismo, evocó los trabajos realizados por la APF desde el año 2000 a fin de promover y defender la diversidad cultural, en particular sus opiniones que ilustran sobre “La diversidad cultural” la “Evolución de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio y su impacto sobre el diálogo de las culturas”; “La elaboración de un Convención sobre la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas en la UNESCO y el estado de las negociaciones comerciales”.

A este respecto, la Ministra recuerda que, para el gouvernement du Québec, “una ‘buena convención’ deberá garantizar el derecho de los Estados y gobiernos a apoyar su cultura mediante políticas, por un lado, y propiciar, por otro, la apertura a las expresiones culturales provenientes de otras partes. Deberá estar en un pie de igualdad con todos los demás instrumentos jurídicos, incluyendo los tratados de comercio. Asimismo, consideramos que la convención deberá ir acompañada de un mecanismo eficaz de seguimiento y de solución de las controversias; también habrá de estar circunscrita y, a la vez, reconocer la doble naturaleza de los bienes y servicios culturales”. Insiste especialmente sobre el hecho de que “es imperativo mantener el plazo de octubre de 2005 pues, con la multiplicación de las negociaciones comerciales bilaterales y multilaterales, se corre el riesgo de que quede fuertemente reducida la capacidad de nuestros gobiernos para apoyar la cultura”.

La Ministra afirma también que la cultura puede aportar a los países en desarrollo que abrigan esperanzas particulares con respecto a la convención, una importante contribución al desarrollo sostenible y contribuir a la reducción de la pobreza. Por lo tanto, destaca que “es preciso no sólo proteger su capacidad para apoyar sus industrias culturales en el futuro, sino también, en primer lugar, ayudarlos a dotarse de tales industrias. El derecho a apoyar a sus artistas y a proteger su expresión cultural no puede ser privativo de los países ricos. A este respecto, conviene repensar nuestra cooperación a fin de fomentar, en los países del Sur, la emergencia de industrias culturales que sean viables, se inserten en una perspectiva de desarrollo sostenible y propicien la plenitud de una cultura fuerte y que refleje la identidad de los pueblos (…) La lucha por la diversidad cultural es fundamental para estos países, dado que se trata de defender, al igual que para nosotros, lo que son, lo que quieren ser y lo que expresan”.

Ésta es la razón por la que la Ministra milita en favor de su apoyo y su movilización, a fin de que la convención sea adoptada en octubre de 2005 en la UNESCO: “Debemos proseguir juntos los esfuerzos y captar más apoyos para nuestras acciones, que son acertadas. De ello depende nuestra capacidad para establecer una globalización humana, que reconozca las artes, las letras, los modos de vida y los valores de los pueblos; una globalización que garantice a todos el derecho a preservar su identidad y su orgullo colectivo pero abriéndose, al mismo tiempo, a las otras culturas. [05-13]