Diversidad cultural

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" La dimensión cultural es un componente esencial de la construcción europea y una condición para su éxito "

José Manuel Barroso, président de la Commission européenne, Paris, le 3 mai 2005 – 2005/05/03

En este discurso de clausura de los Encuentros Europeos de la Cultura, en París, el Presidente de la Comisión Europea , el Sr. Barroso, con el fin de disipar “este sentimiento de que Europa es percibida demasiado como un asunto principalmente económico y no suficientemente como un proyecto de civilización, declara que, en la escala de valores, la cultura se sitúa delante de la economía y que la dimensión cultural es un componente esencial de la construcción europea y una condición para su éxito. Por lo tanto, preconiza “más cultura para un mayor éxito de Europa”. No obstante, advierte, “habrá que lograrlo respetando los principios estipulados en el Tratado actual –y que, por cierto, se encuentran ahora en el Tratado Constitucional. La acción cultural europea es, por definición, una acción de apoyo y complemento a la acción nacional. Debe respetar el principio de subsidiaridad. Legislar, incluso armonizar, a escala europea, queda excluido en este sector (…) La cultura europea es la diversidad –una diversidad que constituye nuestra riqueza y ha de ser preservada. Los que mejor pueden llevar esto a cabo son aquéllos que poseen y representan esta diversidad– en los Estados miembros, en las regiones y en las localidades”. En estas condiciones, agrega, “el financiamiento de la acción en estos niveles no puede ser traspasado al nivel europeo. No obstante, el total respeto de estos principio no le quita nada a la legitimidad de una acción de la Unión Europea”.

Por todos estos motivos, afirma que “es preciso foment ar más el diálogo intercultural y, a través de éste, el conocimiento mutuo de la diversidad cultural, haciendo hincapié, al mismo tiempo, en nuestra identidad cultural común; propiciar la movilidad de los artistas, operadores culturales y la difusión de los bienes culturales, materiales e inmateriales, incluyendo la traducción; otorgar prioridad, dentro de estas acciones, a aquéllas que acercan a los antiguos y a los nuevos Estados miembros; velar por el respeto a la especificidad de la cultura en el conjunto de las políticas, tanto internas como externas, de la Unión, como lo requiere, por cierto, el Artículo 151 del Tratado. Este aspecto reviste una particular importancia, especialmente en el marco de las negociaciones que se están llevando a cabo en la UNESCO sobre la preservación de la diversidad cultural (…). Considerados juntos, estos elementos constituyen la especificidad de una política cultural europea”.

Para concluir, el Sr. Barroso destaca que en el área de la cultura y en otras muchas, la Constitución para Europa innova y, al mismo tiempo, preserva lo adquirido: “En efecto, declara, la Constitución indica explícitamente que el respeto a la diversidad cultural y lingüística figura entre los objetivos de la Unión. Precisa que la Unión debe velar por la salvaguarda y el desarrollo (ambos términos son importantes) del patrimonio cultural europeo. Por su parte, la Carta de Derechos Fundamentales que, en lo sucesivo, está integrada en nuestro texto de fundación, reconoce la libertad de expresión y de información, así como la libertad de las artes y las ciencias, como valores comunes de todos los pueblos de Europa. Reconoce también el derecho a la protección de la propiedad intelectual. Así pues, se encuentran confirmados en la Constitución todos los aspectos por los que tenemos gran interés en materia cultural”. [05-13]