Diversidad cultural

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Créer comme personne d'autre ! La diversité culturelle, une richesse pour le monde

Réseau international pour la diversité culturelle (RIDC), le 21 novembre 2005 – 2005/11/21

Con la adopción, a la UNESCO el pasado día 20 de octubre, de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, la Red Internacional para la Diversidad Cultural (RIDC) y los Ministros de la Red Internacional de Políticas Culturales (RIPC) inician una nueva fase del proceso: “Ahora es preciso trabajar en su implementación y encontrar medios concretos para convertirla en un instrumento eficaz de política y desarrollo. Esto tiene una particular importancia, pues empezamos esta nueva fase de nuestro trabajo en África, cuna de la humanidad, y en Senegal, cuya rica diversidad de las artes y la cultura debe encontrar los medios para superar los obstáculos de las reglas de la difusión comercial, a fin de alcanzar a los públicos de todos los continentes. Éste es el reto que se presenta para todas las culturas del mundo y la RIDC se dedicará a ello en la medida de sus recursos. Es preciso establecer las condiciones y reglas para permitir, entre otras cosas, intercambios culturales ricos, variados y equilibrados”.

Éstos son los términos de la Déclaration adoptado al finalizar la 6a Reunión Anual de la RIDC, que se celebró en Dakar del 17 al 20 de noviembre de 2005, en colaboración con la Red de Actores Socioculturales y la Coalición senegalesa para la diversidad cultural. Este 6aReunión reunió a 138 delegados de 45 países que cambiaron opiniones durante tres días, sobre la importancia de la diversidad cultural como medio para reforzar la cohesión social, reducir la pobreza y permitir un desarrollo sostenible.

Como lo recalca la RIDC, el diálogo se llevó a cabo sobre cinco temas principales: la rápida ratificación de la Convención por 70 a 85 Estados miembros de la UNESCO; el rechazo de las peticiones presentadas por diversos Estados, en el marco de las negociaciones en curso en la OMC o en las negociaciones de tratados bilaterales y regionales sobre comercio e inversiones, para que se negocie en los sectores de bienes y servicios; la identificación de iniciativas y proyectos que encarnen los compromisos contraídos en la Convención; la promoción de la cooperación entre los Estados miembros signatarios de la Convención; la promoción de la cooperación necesaria entre los Estados miembros y la sociedad civil, tanto a escala nacional como regional e internacional.

Manifestando su satisfacción, al igual que los ministros de la RIPC, por la adopción de la Convención, lo cual consideran como un triunfo capital, la RIDC estima que la ratificación de la Convención representa un desafío que no se debe subestimar: “Nuestros delegados salen ahora de Dakar convencidos de la importancia de la ratificación de la Convención y decididos a lograrlo trabajando juntos tanto a escala nacional como regional, y luego haciendo todo lo que esté en sus manos para convencer a sus gobiernos respectivos de la importancia crucial de este ratificación ». Pero la ratificación no es suficiente, destaca la RIDC: “La UNESCO debe asumir el papel clave que le fue asignado en la Convención (…). La UNESCO debe recibir y difundir toda la información pertinente para que podamos comprender el estado de las industrias creativas en cada país y analizar el actual desequilibrio en el comercio de los bienes y servicios culturales"

Por otra parte, la RIDC destaca que una ratificación rápida de la Convención no hará desaparecer las presiones ejercidas sobre diversos gobiernos para llevarlos, en la negociación de tratados sobre el comercio y las inversiones, a contraer compromisos incompatibles con una visión auténtica de la diversidad cultural y de un desarrollo orientado hacia la cultura. En efecto, al igual que el Comité de Enlace Internacional de las Coaliciones para la Diversidad Cultural (ver nuestro Boletín no 35, 25 de noviembre ), la RIDC afirma que los gobiernos se enfrentan con múltiples presiones en las negociaciones comerciales en curso a escala internacional. Por consiguiente, es urgente que los ministros de Comercio estén sensibilizados ante la amplitud de las amenazas que pesan sobre las políticas culturales; dicha amenazas van mucho más allá de las industrias creativas, el audiovisual, la edición y la música, pues también se ven amenazados las telecomunicaciones, el comercio electrónico, los servicios de comercio al por menor y de distribución, los medios de comunicación y otros muchos sectores. Todo compromiso contraído en estos sectores podría paralizar la capacidad de los gobiernos para proteger y promover a sus artistas y sus productores culturales. Esto es el discurso que deben mantener todos los ministros de Cultura con sus colegas de los otros ministerios, suplica la RIDC.

A este respecto, “habida cuenta de los actuales desarrollos en las discusiones que se están llevando a cabo en la OMC y en numerosas negociaciones bilaterales y regionales”, la RIDC pidió a los delegados en el 6º Encuentro “que fueran más cautelosos que nunca”. Asimismo, instó a los Estados miembros a que siguieran colaborando con la sociedad civil para apartar los bienes y servicios culturales de los acuerdos sobre el comercio. En este sentido, hay que recalcar que, en fecha reciente, la Unión Europea pidió, en el marco de las negociaciones que se están llevando a cabo en la OMC, que se establecieran bases mínimas en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS). Las acciones recientes de los gobiernos de Kenia, Brasil, Venezuela y otros países destinadas a resistir a ello ilustran el potencial de una verdadera solidaridad entre Estados. Asimismo, los miembros de la RIDC hicieron un llamamiento urgente al Presidente de la República del Perú para incitarla a resistir a las presiones ejercidas por Estados Unidos para llevarla a suscribir un tratado comercial de libre comercio entre Estados Unidos y los países de la Comunidad Andina en el que no entrase ninguna cláusula de excepción cultural.

Para concluir, la RIDC afirma que trabajará con todos los voluntarios para llegar a una ratificación rápida de la Convención, buscar oportunidades para los actores culturales y hacer frente a la evolución de las negociaciones que pudieran amenazar la integridad de las culturas locales y la diversidad cultural tanto a escala nacional como internacional.