Diversidad cultural

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Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales - Continúa la lucha: "Es necesario trabajar intensamente para proseguir la movilización, con miras a su ratificación"

Line Beauchamp, ministre de la Culture et des Communications du Québec, Lyon, le 7 décembre 2005 – 2005/12/07

Al finalizar el coloquio titulado "La lucha por la diversidad cultural", organizado en el marco de las Decimoctavas Conversaciones del Centre Jacques Cartier que se celebró en Lyon del 2 al 7 de diciembre de 2005, la Ministra de Cultura y Comunicaciones de Québec, Sra. Line Beauchamp, hizo público un informe sobre las perspectivas de acción relativas a la aplicación de la Convención la diversidad de las expresiones culturales adoptado el pasado día 20 de octubre en la UNESCO. Dicho estudio Bernier/Ruiz-Fabri ‘explora los límites de las condiciones del éxito de la implantación’ de la Convención, que aún tiene que ser ratificada por 29 países, dado que ya lo hizo Canadá. La Ministra Beauchamp reconoció que todavía queda mucho por hacer e insistió en la necesidad de “trabajar intensamente para proseguir la movilización, con miras a la ratificación de la Convención”.

A este respecto, cabe notar que, desde la adopción de la Convención a la UNESCO, la prioridad de los partidarios de la diversidad cultural es lograr que la ratifique un máximo de países, de forma que tenga el mayor peso posible. Pues bien, para el autor del estudio, el profesor Ivan Bernier, hay un riesgo de que los apoyos a la Convención se ‘debiliten’ si no se prepara ahora mismo su implementación: “Si no logramos convencer a los países en desarrollo (PED) de lo serio de esta Convención, el apoyo no tardará en desmoronarse”, agregó. Y “los plazos arriesgan con sumarse y provocar una dilación en su implantación, y luego su debilitamiento”, añadió Sra. Hélène Ruiz-Fabri que colaboró en el estudio. Ambos afirman, asimismo, que sería “sumamente lamentable” que, tras su adopción y luego su ratificación, la Convention “fracasara a nivel de la implantación”. En su opinión, “el mejor medio para evitar que esto suceda es prepararse ahora mismo para esta etapa de la aplicación, como si la Convención estuviera a punto de entrar en vigor (…). No se debe esperar tres o cuatro años. Si incluso antes de la ratificación, se pudieran presentar propuestas concretas, daría mayor sentido a la ratificación. Podría acelerarla, confirmando el sentimiento de que puede triunfar. También infundiría confianza en los que duden”.

En efecto, la Convención contiene une serie de compromisos para ayudar a los países en desarrollo (PED) a dotarse de políticas culturales, en particular el trato preferente otorgado a sus artistas para la creación de un fondo internacional para la diversidad cultural. A este respecto, el copresidente de la Coalición canadiense para la diversidad cultural, Sr. Pierre Curzi, destaca que “tenemos que empezar ya a aumentar los intercambios y las transferencias de conocimientos a los PED, sin lo cual vamos a matar la esperanza que hemos suscitado. Y queda claro que si los países ricos no hacen un esfuerzo económico, tendremos una Convención inestable”. La Ministra Beauchamp que reconoce que se trata de un ‘tema sumamente importante’, que no debe estar ‘ligado exclusivamente a la creación del fondo’ ni adoptar únicamente ‘la forma de subvenciones’, declara: “Tenemos que ayudar a los países en desarrollo a poner a punto mecanismos de financiamiento de la creación”.