Diversidad cultural

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La adopción de la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales: " La Francofonía entra en acción"

Francoffonies , no 16, 27 octobre 2005 – 2005/10/27

En esta Carta de información, el equipo del Festival francófono en Francia, Francoffonies, declara: “Tras cuatro años de maduración, reuniones de expertos, negociaciones y compromisos, pero también de movilización y pedagogía destinadas a los indecisos, un voto sin apelación (…) ha dotado a la comunidad internacional del instrumento político y jurídico que deseaba, echando así los primeros fundamentos de un derecho supranacional en el sector de la cultura”.

Según el equipo del Festival, “este nuevo escudo legal permite a los Estados proteger sus bienes y servicios culturales , portadores de identidades singulares, de valores y de sentido, contra la dominación uniforme impuesta por el poder del dinero. Ahora se reconoce oficialmente que las películas, los libros, las obras de la imaginación y de la mente no son ‘productos como los demás’ y, por ello, no deben ser tratados de la misma manera que las mercancías cuyo intercambio es objeto de las reglas dictadas por la OMC. Ayudas a la creación y a la difusión, bonificaciones fiscales, cuotas o facilidades particulares –sobre todo en beneficio de los países en desarrollo–, Fondo internacional para la diversidad cultural , etc., vendrán, entre otras medidas, a contrarrestar los efectos devastadores que la ley de rentabilidad y una liberalización sin trabas ejercen sobre la cultura”.

No obstante, declara el equipo del Festival, “la discreción manifestada por la Francia y la Organización Internacional de la Francofonía para lograr este proyecto de Convención no debe hacernos olvidar que ambas tomaron juntas la iniciativa del mismo, ni que desempeñaron un papel de primera importancia –junto con Québec, la Unión Europea, algunos copartícipes de las áreas de habla portuguesa, española y árabe, así como las coaliciones y redes de la sociedad civil– a todo lo largo de esta lucha. Será preciso que mantengan su esfuerzo para dar vida, mañana, a un proceso al cual ni un solo miembro de la Francofonía negó su total apoyo. En efecto, aún hace falta, para que la Convención entre en vigor, que sea ratificada, dentro de los próximos dos años, por un mínimo de 30 países. También queda por actuar de manera tal que no sea ‘roída’ aquí y allí por tratados bilaterales –y desiguales– de liberalización, es decir negociaciones en las cuales un país debería, ante todo, abrirse a las películas y emisiones televisivas de su cliente para esperar venderle sus bananas o su madera”.