Diversidad cultural

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Adopción de una Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales en la Unesco: " una primicia histórica en las relaciones internacionales , y base de un nuevo pilar de la gobernanza mundial en materia de cultura "

Unión Europea , Bruselas, 20 de octubre de 2005 - 2005/10/21

El 20 de octubre de 2005, la 33 a Conferencia General de la Unesco adoptó la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales. Dicha Convención, negociada de manera conjunta por la Comisión Europea en nombre de la Comunidad y por la Presidencia del Consejo en nombre de los Estados miembros, constituye una primicia histórica en las relaciones internacionales, ya que consagra un consenso hasta ahora nunca alcanzado por la comunidad internacional en torno a una serie de principios rectores y de conceptos vinculados a la diversidad cultural, y constituye la base de un nuevo pilar de la gobernanza mundial en materia de cultura, declaró la Unión Europea en un Memo hecho público el 21 de octubre pasado.

La Comunidad Europea , por medio de la Comisión y en virtud del mandato que le confirió el Consejo en noviembre de 2004 , ha negociado en la Unesco junto con los Estados miembros, representados por la Presidencia del Consejo en ejercicio (tres presidencias sucesivas: Países Bajos, Luxemburgo y Reino Unido), a lo largo de todo el proceso. Se trata del modus operandi clásico cada vez que las competencias que requiere una negociación internacional están divididas entre la Comunidad y sus Estados miembros. Las posturas comunes manifestadas por la Comisión o por la Presidencia, en función de la materia, han estado plenamente coordinadas a lo largo de toda la negociación.

Para la Comunidad Europea ha supuesto una primicia, ya que nunca antes había participado en la negociación de un texto normativo en la Unesco . Por primera vez, la Unión Europea, con una sola voz, ha podido intervenir como actor principal en una negociación en el seno de la Unesco . El Parlamento Europeo —y, en particular, su Comisión de Cultura— ha seguido con atención dichas negociaciones y ha respaldado la acción comunitaria a lo largo de todo el proceso .

Según la UE, para que la conservación y el fomento de la diversidad cultural figuran entre los principios fundadores de la Comunidad , la Convención de la Unesco consagra reglas, principios y referentes comunes en materia de diversidad cultural a escala mundial. Es la primera vez que la comunidad internacional consigue llegar a un nivel de consenso semejante en torno a estas cuestiones . Este texto contribuye, entre otras cosas, a reconocer el papel y la legitimidad de las políticas públicas para la protección y la promoción de la diversidad cultural, a reconocer la importancia de la cooperación internacional y promoverla para hacer frente a las situaciones de vulnerabilidad cultural, en particular en el caso de los países en desarrollo, y a definir una articulación adecuada con los demás instrumentos internacionales que permita aplicar la Convención de manera eficaz . Asimismo, la Convención constituye una nueva plataforma para abordar la cultura en el contexto más amplio del desarrollo sostenible .

Por otro lado, la UE sostiene que la Convención adoptó constituye un nuevo pilar de la gobernanza mundial, en la medida en que este Convención permite colmar un vacío jurídico en la gobernanza mundial, al establecer una serie de derechos y obligaciones, tanto a escala nacional como internacional, con vistas a la protección y la promoción de la diversidad cultural. De cara a la diversidad cultural, este instrumento debería desempeñar un papel comparable —y tener el mismo nivel normativo— al que, en sus ámbitos respectivos, desempeñan las convenciones de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente . Además, la Convención de la Unesco constituye una plataforma de debate e intercambio sobre la diversidad cultural a escala internacional que permitirá observar y realizar un seguimiento preciso de la realidad de dicha diversidad en el mundo, así como de los intercambios de opinión, de información y de buenas prácticas entre las partes. Esta Convención será también el lugar para la coordinación y la concertación de las partes en la difusión de sus objetivos en otros foros internacionales, así como en el fortalecimiento de la cooperación internacional .

La UE mantiene, en particular, que la Convención no pone en tela de juicio los compromisos suscritos en la OMC. No tiene por objeto ni efecto la extracción o la exclusión de los bienes y servicios culturales de los acuerdos de la OMC . La Convención reconoce la particularidad de los bienes y servicios culturales y legitima las políticas culturales tanto internas como internacionales

En cuanto a la interacción tiene este Convención con los compromisos suscritos en la OMC, la UE precisa: « Esta Convención no está subordinada a otros tratados, sino que se sitúa al mismo nivel que, por ejemplo, los acuerdos de la OMC. No entra en conflicto con esos otros acuerdos internacionales; al contrario, los complementa . La Convención de la Unesco no modificará los acuerdos de la OMC (entre otras cosas, porque no puede; únicamente pueden hacerlo los miembros de la organización, en el marco de los procedimientos previstos al efecto), pero obligará a las partes a tener en cuenta los objetivos de diversidad cultural y las disposiciones de la Convención a la hora de aplicar y de interpretar sus obligaciones comerciales, así como en el momento de negociar sus compromisos comerciales. Por tanto, la Convención representa un paso hacia delante considerable para la protección y la promoción de la diversidad cultural a escala internacional, incluso en las negociaciones comerciales ».

Así, la UE declara: « Nada en la Convención anuncia la postura que adoptarán las partes en los foros comerciales. La Comunidad y sus Estados miembros, por su parte, mantienen una postura clara en la OMC en cuanto a los servicios culturales y audiovisuales, que consiste en preservar su capacidad para mantener y elaborar políticas en dichos ámbitos. De este modo, la Comisión, en el marco de la ronda de negociaciones de Doha, ya señaló que no presentaría ninguna petición ni oferta de compromiso comercial en relación con los servicios audiovisuales y culturales ».

En conclusión, en lo que se refiere a la ratificación por parte de la Comunidad (a quien se le reconoce en el texto la posibilidad de convertirse en parte contratante), la Comisión tiene previsto adoptar este mismo otoño una propuesta de decisión del Consejo de cara a dicha ratificación. Por otra parte, con la puesta en marcha del proceso destinado a la aplicación de la Convención de la Unesco, la Comunidad y los Estados miembros enviarán una clara señal de su compromiso a favor de la diversidad cultural, como continuación lógica de su fuerte implicación en las negociaciones y la voluntad de trabajar con sus socios para difundir este principio a escala internacional .