Diversidad cultural

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Discurso del Ministro de Cultura de Brasil con motivo de la primera sesión ordinaria del Comité intergubernamental para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales

Presente en Ottawa (Canadá) para la celebración de la primera reunión del Comité intergubernamental para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, el Ministro de Cultura de Brasil, Sr. Gilberto Gil, pronunció un discurso que suscitó un gran interés entre las personas presentes y fue muy aplaudido.

El presente artículo resume algunos de los elementos estratégicos abordados por el Sr. Gil durante toda su intervención. Invitamos a nuestros lectores a conocer el conjunto de reflexiones presentadas por el Ministro Gil, consultando la versión integral de su intervención (disponible en francés, inglés y español).

A modo de introducción, el Sr. Gil declaró: “Soy consciente de que compartimos una gran responsabilidad con los Estados miembros de este Comité al echar las bases y las directivas para la aplicación de los artículos de la Convención [sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales]. Al firmar y ratificar la Convención, nuestros países reafirmaron el derecho soberano a formular e implementar sus propias políticas culturales y a adoptar medidas para proteger y promover la diversidad cultural. Así pues, los parámetros y procedimientos que se discuten en este foro no deben ir encaminados sólo a facilitar este proceso, sino también a fortalecer las políticas culturales en cada país.” El ministro brasileño afirmó también que el encuentro de Ottawa daba a las personas presentes la oportunidad de “afirmar y consolidar la cultura como eje central de desarrollo, tanto a escala local como regional e internacional”.

Prosiguiendo, el Ministro Gil destacó que Brasil “reafirma la importancia de crear un Fondo Internacional para la Diversidad Cultural y muestra su interés por dedicarle recursos”. Considera, no obstante, que hay que estar siempre a la búsqueda de soluciones que nos permitan superar las limitaciones presupuestarias. A este respecto, recordó que el Fondo debería estar concebido “de forma que respetase la autonomía y la realidad de cada país. Hace falta proponer diversas fórmulas de contribución nacional, así como la participación del sector privado, en particular de empresas responsables de la hegemonía en los mercados culturales.” No obstante, el Sr. Gil estima que, además de garantizar el acceso a dicho Fondo y la utilización del mismo, es también necesario no limitar el impacto de la Convención a las acciones del Fondo en sí. “El Fondo es tan sólo uno de los mecanismos para alcanzar los objetivos de la Convención”, agregó.

Para el Ministro brasileño de Cultura, el espíritu de la Convención nos lleva a reconocer que la cultura no puede negociarse únicamente con las reglas de las organizaciones internacionales que regulan el comercio y la propiedad intelectual. “La complejidad de los sistemas simbólicos y las expresiones culturales de una población no pueden ser tratadas como simples mercancías, afirmó. Por ello nosotros, los gobiernos y los Estados, tenemos que luchar para lograr convenciones paralelas en las negociaciones que se llevan a cabo simultáneamente en otros foros internacionales. De lo contrario, todo lo que ganemos de esta Convención puede perderse en otros foros si los nuevos tratados suprimen los derechos culturales y dejan lugar a la hegemonía en los mercados culturales.”

En Brasil, en 2005, la industria cinematográfica nacional representó tan sólo un 13% del mercado nacional. Además, agregó el Sr. Gil, los brasileños tienen un acceso limitado a las producciones de los diversos países del mundo, varios de los cuales son signatarios de esta Convención. Partiendo de estas observaciones, el Ministro Gil declaró: “La Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales debería apoyar las políticas públicas para que, juntos, pudiéramos modificar estas estadísticas fortaleciendo y modificando la forma en que se discutan los valores culturales en otros foros.”

Tratando luego de los beneficios derivados de la Convención, el Ministro Gil recordó que, en Brasil, el artículo 6.2 h) de la Convención “ha sido un instrumento útil, necesario para el apoyo a las nuevas políticas culturales, como la creación reciente de una nueva cadena televisiva pública independiente, lo cual no existía anteriormente. (…) Asimismo, precisa el Sr. Gil, la Convención ha sido importante para fortalecer el Ministerio de Cultura de Brasil. Además de reestructurar nuestras políticas y nuestros instrumentos para la diversidad, el patrimonio cultural, la promoción y el financiamiento de la cultura, hemos lanzado últimamente un programa gubernamental denominado “Mais Cultura” (esto es, “Más Cultura”), que incluye la cultura entre las prioridades del gobierno, como un derecho fundamental para los 190 millones de brasileños. Es la primera vez que en Brasil se reconoce que la cultura es esencial para luchar contra la pobreza y adquirir la plena ciudadanía. De aquí a 2010 se invertirán más de 2,5 mil millones de dólares estadounidenses basándose en este nuevo papel del Estado, tal como se declara en esta Convención sobre la que estamos trabajando ahora.”

Concluyendo su intervención, Gilberto Gil lanzó este importante mensaje: “Nosotros, en este Comité Intergubernamental, tenemos la responsabilidad de lograr que avance nuestra agenda, sin permitirnos ningún retroceso. En la perspectiva brasileña, enfrentar semejante reto equivale a trasladar el concepto de diversidad en políticas concretas que llevan a la práctica actual los principios y las normas ya acordados y aceptados por más de 70 países que han ratificado la Convención. Considerando esta gran responsabilidad, nos deseo a todos un trabajo fructífero y unos resultados excelentes.”

En el momento de concluir los trabajos, la presidencia de la reunión, asumida por el Sr. Gilbert Laurin, Embajador de Canadá ante la UNESCO, hizo hincapié en la presencia del Ministro Gil, que participó en todos los trabajos del Comité durante sus cuatro días, lo cual dio lugar a unos nutridos aplausos por parte de los participantes. Esta participación asidua del Ministro Gil es un claro signo de la importancia que otorga Brasil a la Convención y del papel que pretende desempeñar en el proceso de su aplicación.

Agradecemos sinceramente a la delegación brasileña presente en Ottawa por habernos autorizado rápidamente a reproducir la versión inglesa del discurso del Ministro Gil, el cual hemos traducido al francés y al español.