Diversidad cultural

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La apuesta cultural en su sentido amplio –políticas culturales, promoción de la diversidad cultural, diálogo intercultural– se impone progresivamente en primer plano de las preocupaciones políticas (Koichiro Matsuura)

El 27 de abril de 2009, el Director General de la UNESCO, Sr. Koichiro Matsuura, inauguró un coloquio organizado por Culturesfrance sobre La Convención sobre la Diversidad Cultural: ¿una nueva era en el paisaje mundial?

La UNESCO recuerda, en su sitio Internet, que “dicho coloquio tenía como objetivo establecer un primer balance de la aplicación de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales adoptada en octubre de 2005. Se organizaron dos mesas redondas cuyos respectivos temas eran los siguientes: “¿Ha contribuido la Convención a modificar el paisaje cultural mundial en el sentido de la pluralidad?” y “¿Pueden esperarse efectos de la Convención sobre la economía y la cultura?”. Cierto número de personalidades francesas y extranjeras participaron en esas mesas redondas, entre ellas varios miembros del Consejo Ejecutivo de la UNESCO. El que fuera ministro de Cultura de Francia, Sr. Jack Lang, pronunció el discurso de clausura del coloquio.

“La elección de este lugar (el Teatro Nacional Chaillot, en París), donde se firmó, en 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es altamente simbólica”, declaró el Director General al inaugurar el coloquio” y es un profundo testimonio de la universalidad de los principios que rigen a la vez los derechos humanos y la diversidad cultural. La presencia entre nosotros de numerosos representantes del mundo artístico y político muestra claramente la nueva acuidad de estas apuestas y la necesidad de repensar el lugar de la cultura en la agenda política internacional. Está claro que la adopción, por la UNESCO en octubre de 2005, de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales ha marcado un importante hito en esta concienciación”.

El Director General recordó que la UNESCO había adoptado un enfoque global en el área cultural al desarrollar un conjunto de convenciones, de las que citó las tres principales en materia de diversidad cultural: la Convención de 1972 sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural; la Convención de 2003 para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial; y, por último, la Convención de 2005, que entró en vigor el 18 de marzo 2007, con 98 ratificaciones hasta la fecha.

“Ustedes ya saben que dicha Convención tiene como principales objetivos reconocer la índole específica de las actividades, bienes y servicios culturales como portadores de identidad, de valores y de sentido”, prosiguió el Director General, “definir nuevas modalidades de cooperación y solidaridad internacionales y, por último, reafirmar el derecho soberano de los Estados a conservar, adoptar e implantar las políticas y medidas que consideren apropiadas a fin de proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en sus respectivos territorios y, a la vez, garantizar la libre circulación de las ideas y las obras. La primera vocación de la Convención es, por lo tanto, fortalecer, de forma solidaria, cinco eslabones inseparables: la creación, producción,  distribución/difusión, acceso y disfrute de las expresiones culturales”.

Destacando la necesidad de repensar nuevos papeles para nuevos actores, no sólo los Estados y el sector público, sino también la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, el Sr. Matsuura mencionó también el reto de implantar asociaciones innovadoras al servicio del fortalecimiento de la cooperación internacional, en particular a favor de los países en desarrollo, y evocó el papel que el Fondo Internacional para la Diversidad Cultural estará llamado a desempeñar a este respecto.

“La apuesta cultural en su sentido amplio –políticas culturales, promoción de la diversidad cultural, diálogo intercultural– se impone progresivamente en primer plano de las preocupaciones políticas. Se impone a nosotros, pues ocupa el centro de los debates más actuales sobre la identidad, la cohesión social y el desarrollo sostenible. En este proceso, la noción de ‘diversidad’ es esencial: en efecto, nos recuerda que el pluralismo es el vivero necesario para las libertades, que el pluralismo cultural constituye la respuesta política al hecho mismo de la diversidad cultural y que es indisociable de un marco democrático”, concluyó el Director General.

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