Diversidad cultural

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Al participar en el Foro de Aviñón, Irina Bokova precisa la manera en que la Convención de 2005 aporta una respuesta a los retos actuales

El pasado día 20 de noviembre, se inauguraron los segundos encuentros mundiales del Foro de Aviñón (Francia). Bajo el tema “Las estrategias culturales para un mundo nuevo”, dicho encuentro reunió durante dos días a unas 300 personalidades provenientes de todo el mundo: artistas, productores, economistas, gestores en las áreas de Internet y los medios de comunicación, responsables políticos, etc.

En su discurso de inauguración, haciendo referencia a la presencia de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, el Ministro de Cultura y Comunicación de Francia, Frédéric Mitterrand,  precisó que: “El reconocimiento y la afirmación de la doble naturaleza de los bienes culturales, su valor económico cuantificable, así como su valor social y simbólico, que exige que su circulación escape a una estricta aplicación de la lógica de mercado, ha representado una etapa histórica”.

Por su parte, la Sra. Bokova hizo hincapié, entre otras cosas, en la importancia y pertinencia de la Convención de 2005. Reproducimos aquí algunos fragmentos de su discurso.

“Pero la UNESCO, de consuno con sus Estados miembros, consideró necesario llegar más lejos, ir más allá de esta Declaración (Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural) adoptando, en 2005, un texto jurídico apremiante, esto es, la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales. Se trata de un instrumento normativo, adoptado hasta la fecha por 103 Estados Partes y la Comunidad Europea, que se comprometen formalmente a acatar sus principios directores. La Convención abarca un espectro muy completo y todos sus artículos revisten una importancia muy grande.

Quisiera citar dos de ellos, que se refieren más particularmente a nuestro tema de discusión de hoy. El primero capta, de alguna manera, la esencia de la Convención. Me permito citarlo: “Las Partes procurarán que se reconozca la importante contribución de los artistas, de todas las personas que participan en el proceso creativo, de las comunidades culturales y de las organizaciones que los apoyan en su trabajo, así como el papel fundamental que desempeñan, que es alimentar la diversidad de las expresiones culturales.” Para mí, hay en  ello una clarificación explícita, sobre todo en este periodo de conmoción en que ha llegado el momento de instaurar o restaurar valores humanistas, a fin de abrir la vía a un desarrollo más justo y armonioso para cada uno. Al consolidar el papel de los pensadores, científicos, creadores y propagadores, se abre la vía a un futuro más equilibrado y más humano.

Hay otro artículo de la Convención de 2005 que aporta una respuesta al reto del presente Foro de Aviñón. Permítanme citarlo: “La cooperación y la solidaridad internacionales deberán estar   encaminadas a permitir a todos los países, en especial los países en desarrollo, crear y reforzar sus medios de expresión cultural, comprendidas sus industrias culturales, nacientes o establecidas, en el plano local, nacional e internacional.” Se trata de una apertura aún más amplia, es la apertura al mundo, que es lo propio de la UNESCO. En nuestro universo globalizado, la ayuda mutua internacional es una necesidad. Convertirlo en callejón sin salida sería un error: ninguno de nosotros es una isla desvinculada de los demás. Nos enriquecemos todos con las múltiples diversidades que coexisten. La cooperación internacional es una forma de solidaridad, de respeto y tolerancia que yo considero     como fundamentales. Son valores que ocupan el centro de mi visión y de la de la UNESCO.

La Convención de 2005 va encaminada a dar a la cultura un lugar justo en la agenda política internacional, en particular reconociendo su doble naturaleza simbólica y económica, que es indisociable del bienestar humano. Tiende a proteger las expresiones culturales de los diferentes grupos sociales, sobre todo las de los grupos minoritarios y los pueblos autóctonos. Por supuesto que pone de relieve la importancia de la cultura para la cohesión social en general, y su contribución al mejoramiento del estatus y del papel de las mujeres en la sociedad es, asimismo, un factor de paz y desarrollo.

Claro que la Convención de 2005 fomenta también el desarrollo de coparticipaciones entre el sector público y el sector privado. En mi calidad de nueva Directora General de la UNESCO, no sólo voy a abrir de par en par las puertas de la UNESCO a los intelectuales y artistas de todas las regiones sino que, además, voy a promover nuestra Organización y construir cooperaciones con el sector privado, haciendo valer que la cultura es una baza potente cuya capacidad de renovación es permanente: es la creatividad de cada uno, la creatividad de las  sociedades, de las cuales queda excluida cualquier forma de elitismo. […]

Una de mis prioridades es realmente desarrollar los enfoques interdisciplinarios en los cuales la diversidad y las expresiones culturales ocupen un lugar estratégico. Este es uno de los medios para lograr que progrese la Convención de 2005. El segundo medio es incitar al mayor número posible de Estados a ratificarla, a fin de universalizar el proceso. El tercer medio es ayudar a los países a implantar legislaciones y políticas a favor de las expresiones culturales, mientras que el cuarto consiste es diseminar a escala internacional el mensaje que la cultura, capital social y pilar del desarrollo, es una clave para el presente y el futuro. Esto es lo que muestra el informe mundial Invertir en la diversidad cultural y el diálogo intercultural, publicado por la UNESCO el mes pasado”.

Fuentes: