Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

La diversité culturelle : enjeu politique majeur pour le pluralisme, pour la démocratie, pour la liberté

M. Abdou Diouf, Secrétaire général de l'Organisation internationale de la Francophonie (OIF), 29 novembre 2004 - 2004/11/29

El Sr. Abdou Diouf firma este informe de prensa hecho público al final de la Xe Cumbre de la Francofonía . De hecho, sostiene que la Francofonía no es solamente la defensa de la lengua francesa, sino que es, a través de la misma mediante su defensa y promoción, el compromiso en favor de la diversidad lingüística y, mucho más, de la diversidad cultural y del diálogo de las culturas. En efecto, "laboratorio de la diversidad cultural debido a su vocación, su composición geográfica y económica, su experiencia específica al servicio del desarrollo, la Francofonía estructuró y reforzó sus intervenciones en favor de la diversidad cultural. Éstas permitieron hacer avanzar la elaboración de un marco reglamentario internacional que favorece el desarrollo de las políticas culturales y el crecimiento de las industrias culturales. Contribuyeron a profundizar la reflexión internacional sobre el diálogo de las culturas". Al respecto, destaca el Sr. Diouf, la diversidad cultural se convirtió en un desafío político importante para el pluralismo, para la democracia, para la libertad: "No queremos un mundo uniforme. Queremos un mundo solidario, pero rico por sus diferencias. Un mundo donde el diálogo de las culturas sea una realidad. Si los bienes y servicios culturales debieran someterse sin pretiles a las leyes del mercado, entonces, la diversidad cultural y, al mismo tiempo, la diversidad lingüística estarían amenazadas". Además, garantizar la diversidad cultural para favorecer el diálogo de las civilizaciones: éste es uno de los ejes dominantes de la acción y movilización de la OIF y de sus operadores desde las fuertes orientaciones emanadas en la Cumbre de Beirut de 2002, para elaborar y votar la Declaración Universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural del 2 de diciembre de 2001 y para iniciar el proceso de adopción, en ese mismo marco, de un instrumento jurídico normativo de aquí a 2005.

Pero, para el Sr. Diouf, la adopción de esta Convención no será por cierto suficiente si no se acompaña de una política voluntarista de los Estados y colectividades locales para apoyar los creadores, promover la aparición o el refuerzo de industrias culturales sólidas y aplicar políticas culturales nacionales duraderas. En su opinión, la Francofonía también tiene un papel concreto que jugar en este campo con el fin de organizar las solidaridades entre creadores, facilitar el acceso de los artistas a las fuentes de financiación, favorecer la promoción y difusión de las obras artísticas y culturales. El objetivo de la diversidad cultural es lo que también condujo a la Francofonía a desarrollar una coparticipación con otras áreas lingüísticas, especialmente la Organización de los Estados Iberoamericanos, la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa y la Unión Latina. El Sr. Diouf destaca también que debido a su afán por la diversidad cultural la Francofonía desarrolló contactos con los representantes de la sociedad civil, los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales, en especial, a través de la Red Internacional para la Diversidad Cultural (RIDC).

Pero, estos esfuerzos, adelanta, no bastarán para hacer que la causa de la paz progrese en el espacio francófono y en el mundo si no se acompañan con una acción de base en el ámbito de la educación y el desarrollo. Tanto en el ámbito del desarrollo sostenible y de la solidaridad como en el de la educación, señala, el papel de los Estados es primordial: "Sin un Estado estructurado, sin administración eficiente y honesta, no hay confianza entre responsables públicos e inversores, no hay desarrollo posible. El espacio francófono debe ser el lugar de una mayor solidaridad entre Estados ricos y Estados pobres". Destaca que el desarrollo para el cual la Francofonía moviliza sus fuerzas, "es por supuesto el desarrollo sostenible, respetuoso del planeta Tierra, preocupado por evitar el derroche de los recursos naturales que pondría en peligro la vida de las generaciones futuras. Facilitar los intercambios de experiencias entre Estados, permitir que los países francófonos del Sur sean mejor escuchados en las negociaciones internacionales que les competen, organizar la concertación y promover la solidaridad dentro del espacio francófono sobre esas cuestiones esenciales que forman sin dudas parte de las tareas a las que nuestra organización deberá consagrar aún más atención y esfuerzos en el futuro. La Francofonía no se opone a la mundialización en curso, que comporta numerosos aspectos positivos. Pero desea una mundialización organizada. Una mundialización templada por el espíritu de solidaridad, con reglas de juego en cuya elaboración se propone participar." (Disponible en francés)