Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

La diversite culturelle en europe et dans le monde

Rencontres Cinématographiques de Beaune, le 23 octobre 2004 - 2004/10/23

En el marco de los Encuentros Cinematográficos de Beaune, el sábado, día 23 de octubre, se celebró un panel sobre la diversidad cultural en Europa y en el mundo, animado por el Sr. Jacques Fansten, autor, realizador, productor miembro del consejo de administración de la ARP. Para hacer el balance del tema, el documento de información que se publicó en dicha ocasión plantea el principio de ‘excepción cultural’, sustituido poco a poco por el de ‘diversidad cultural’, fue mencionado por primera vez en las discusiones sobre el comercio, por iniciativa francesa, en el ‘mandato de Seattle’ con miras al ciclo de negociación comercial de la OMC en 1993. Se trataba de lograr que, en el sector cultural, los bienes y servicios fueran excepciones y se mantuvieran apartados de las negociaciones comerciales iniciadas en el marco de la “Ronda Uruguay”. Este principio está ahora inscrito en la Constitución Europea, dándole así un contenido jurídico concreto. Paralelamente, el reconocimiento de este principio por el derecho internacional debería ser restablecido con la adopción de una convención internacional sobre la diversidad cultural en la UNESCO. Así pues, la creación debería ser objeto de una protección y una promoción a escala europea e internacional, y permitir instaurar un equilibrio en favor de la cultura, hasta ahora ampliamente perjudicada en beneficio del comercio en las negociaciones internacionales. No obstante, conviene dar una aplicación concreta a este principio. A nivel europeo, las políticas de ayuda a la cultura y al audiovisual (MEDIA 2007-2013), tales como las presentó la Comisión Europea, constituyen vías y medios alentadores. A escala internacional, también debe iniciarse la reflexión sobre los medios concretos que permitan dar todo su alcance a la promoción de la diversidad cultural, sobre todo en favor de una relación Norte-Sur más equilibrada.

Asimismo, el documento plantea que, en el área cultural y exceptuando las convenciones sobre los derechos de autor, cuya articulación con la OMC remite a los acuerdos de propiedad intelectual, con respecto a las reglas comerciales no existe ni referente (valores, principios, objetivos) ni texto normativo De ahí el proyecto de confiar esta misión a la UNESCO y de disponer de una Convención internacional sobre la diversidad cultural que tenga fuerza de ley. La adopción de este instrumento jurídico internacional apremiante sobre la diversidad cultural permitiría subsanar una laguna en el derecho internacional, brindando a los Estados una base legal para elaborar, implementar y preservar sus políticas culturales. Para discutir sobre estas cuestiones, se convoca a los panelistas, entre los cuales se encuentran los ministros francés y español de Cultura, así como a un experto que participó en la elaboración del anteproyecto de Convención.

Por otra parte, se manifiestan en el documento algunos temores ligados a la adopción de la Convención: “Además de los problemas técnicos y jurídicos relativos a la articulación de las obligaciones que se deriven de la nueva convención y los compromisos suscritos por otra parte con la OMC, la adopción de la convención será frenada por oposiciones políticas de diversa índole y, en primer lugar, por los partidarios de la liberalización íntegra del sector cultural. Reforzados probablemente por el regreso de Estados Unidos, protestarán la competencia de la UNESCO para tratar de cuestiones que, en su opinión, atañen exclusivamente a la OMC. La segunda amenaza para la Convención se origina en los países con estructuras multiétnicas, que temen que la diversidad cultural lleve el germen de las reivindicaciones identitarias susceptibles de amenazar la unidad nacional o la autoridad del Estado . En tercer lugar, la resistencia proviene también de los países en vías de desarrolloque consideran que el debate sobre la diversidad cultural concierne sobre todo a los países ricos, dotados de industrias potentes. En su opinión, la prioridad, en lo que se refiere al acceso al mercado, concierne mucho más a sus productos agrícolas que a una producción cultural embrionaria. Por lo demás, algunos países en desarrollo recurrieron ante la Unión Europea el 30 de septiembre de 2003 para que liberalizase su sector audiovisual; entre éstos figuran Brasil, China, Corea, Jordania, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana, Taiwán, Uruguay, México, India, Malí y Perú”. (Disponible en francés y inglés) [77]