Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

Analyse et commentaire de l’avant-projet de convention sur la protection de la diversité des contenus culturels et des expressions artistiques

M. Ivan Bernier, professeur associé à la Faculté de droit de l’Université Laval de Québec-Canada, membre du groupe d’experts indépendants de l’UNESCO, août 2004 - 2004/08

En este estudio, llevado a cabo a petición de la Agencia Intergubernamental de la Francofonía (AIF), el Sr. Bernier circunscribe, de entrada, el objeto de la Convención: “La Convención debe centrarse en la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas”. Por lo tanto, la finalidad de la Convención no es la protección de la diversidad cultural entendida en el sentido amplio (como englobando aspectos tan diversos como el conjunto de rasgos distintivos que caracterizan una sociedad o un grupo o, si se quiere, la cultura entendida en un sentido sociológico, los derechos culturales, el patrimonio cultural bajo todas sus formas, los derechos de autor, la expresión cultural, el multiculturalismo), sino la protección de un aspecto preciso de esta diversidad cultural que es la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas. Esto no quiere decir que la convención no esté relacionada con los demás aspectos de la diversidad cultural, sino en la medida en que se establezcan lazos, esto debe hacerse con el fin de contribuir a la realización de los objetivos específicos de la Convención. Varios de estos otros aspectos de la diversidad cultural (…) ya se tuvieron en cuenta en otras convenciones, y si en éstas se han de hacer cambios o agregados, no le corresponde a una futura convención relativa a la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas hacerlo. La expresión “diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas” que aparece en el título fue interpretada como refiriéndose, de forma más general, a la diversidad de las expresiones culturales. Por consiguiente, esta última fórmula es la que se utiliza corrientemente en la Convención”.

En la organización general que hace del anteproyecto de Convención, el Sr. Bernier destaca dos aspectos fundamentales en cuanto a la forma y al fondo del texto. En la forma, el anteproyecto de convención consta, además del preámbulo, de 6 capítulos y 4 anexos. Los dos primeros capítulos, titulados “Objetivos y principios” y “Campo de aplicación y definiciones”, tienen como objetivo esencial delimitar el alcance de la convención. El capítulo 3 tiene como tema los derechos y obligaciones de los Estados partícipes: es la parte propiamente instrumental de la convención, la que prescribe los medios destinados a cumplir los objetivos de la convención. Se subdivide en dos secciones: la primera está dedicada a los derechos y obligaciones a escala nacional y la segunda, a los derechos y obligaciones en materia de cooperación internacional. El capítulo 4 consta de un solo artículo, cuyo tema es la relación de la convención con los demás instrumentos internacionales. El capitulo 5, titulado “Órganos y mecanismo de seguimiento”, establece los mecanismos necesarios para implementar la convención; trata de responder a la petición de que la convención considerada tenga un carácter apremiante. El sexto y último capítulo, titulado “Disposiciones finales”, agrupa una serie de disposiciones típicas que se encuentran en la mayor parte de las convenciones internacionales, esto es, que se refieren a cuestiones como la ratificación, la adhesión, la entrada en vigor y la denuncia de la convención, las enmiendas en la misma, los textos que dan fe y el registro de la convención. Por último, en lo que se refiere a los anexos, los dos primeros complementan, con la ayuda de listas ilustrativas, las definiciones de “bienes y servicios culturales” y de “políticas culturales” que se encuentran en el capítulo 2, mientras que los dos últimos precisan la estructura y el funcionamiento de los mecanismos de solución de los litigios contemplados por la convención.

El autor destaca que, sobre el fondo, el anteproyecto de convención pretende ser una respuesta a lo que se constata, en el preámbulo, esto es, que “los procesos de globalización, facilitados por la rápida evolución de las tecnologías de la información y la comunicación, si bien crean las condiciones inéditas para una interacción reforzada entre las culturas, también representan una amenaza para la diversidad y un riesgo de empobrecimiento de las expresiones culturales”. La respuesta que da la convención se estructura en torno a algunas ideas básicas que se apoyan mutuamente y esclarecen el funcionamiento de la Convención:

  1. No se pueden trasladar a la realidad el derecho de los individuos, grupos y sociedades a crear,  difundir y distribuir sus bienes y servicios culturales y a tener acceso a los mismos, su derecho a expresarse culturalmente, si se prefiere, sin garantizar, de entrada, el derecho soberano de los Estados a adoptar políticas o medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en su territorio;
  2. Como contrapartida al derecho que se les reconoce, los mismos Estados Partes deben comprometerse a actuar positivamente en favor de la preservación y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales en su territorio;
  3. Dado que los fenómenos que afectan sobre todo la preservación de la diversidad de las expresiones y, por lo tanto, la preservación de la diversidad cultural misma, son de naturaleza esencialmente internacional, los Estados Partes deben, a toda costa, cooperar para crear condiciones internacionales propicias para el desarrollo cultural;
  4. Ya que las expresiones culturales más amenazadas son, con frecuencia, las de los países en desarrollo y los países menos avanzados, es urgente reforzar la cooperación y la solidaridad internacional a fin de incrementar la capacidad de las sociedades en vías de desarrollo para proteger y promover la diversidad de sus expresiones culturales;
  5. Para que la convención no quede en papel mojado y que, en su operación, se adapte a las transformaciones de la sociedad internacional, es esencial que esté dotada de mecanismos apropiados de seguimiento y de solución de los litigios;
  6. Hay que evitar, en la medida de lo posible, que la preservación y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales a escala nacional se haga en detrimento de la apertura a las otras culturas.

En la segunda fase del estudio, el Sr. Bernier hace un análisis exhaustivo del texto del anteproyecto que refleja, entre otras cosas, la manera en que estas ideas se han trasladado al mismo, aportándole sus comentarios. En conjunto, el Sr. Bernier pone de relieve que “el anteproyecto de convención, tal como se presenta, tiene el mérito de ofrecer a los Estados y a sus expertos, para que reflexionen sobre el mismo, un texto cuya articulación es clara, un texto que aborda lo esencial de los problemas ligados a la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales; por último, es un texto que propone vías de solución concretas y, a veces, bastante innovadoras. Y más importante aún, este texto es el fruto de la reflexión de expertos que provienen de las principales regiones del mundo y que representan enfoques muy diversos de la cultura, y en este sentido, puede considerarse como un reflejo bastante justo de las preocupaciones que no dejarán de surgir en esta nueva etapa de las negociaciones que está a punto de iniciarse. No cabe duda que el texto en cuestión no está al abrigo de la crítica y será seguramente objeto de numerosas solicitudes de revisión, de añadidos o incluso de supresiones. El hecho es que no trata de ocultar ninguna de las cuestiones que se perciban como controvertidas. Pero lo mismo a nivel de la estructura como del contenido, creemos que el anteproyecto de convención brinda una base útil para abordar el proseguimiento de las negociaciones”. (Disponible en francés) [72]