Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

Avant-projet de Convention sur la diversité des expressions culturelles - Réunion d’information avec les délégations permanentes auprès de l’UNESCO

M. Koïchiro Matsuura, Directeur général de l’UNESCO, le 21 juin 2004 – 2004/06/21

Con los trabajos de la tercera reunión del grupo de expertos, que se celebró del 28 al 31 de mayo de 2004 en la sede de la UNESCO en París, finalizó una primera fase de la elaboración del anteproyecto de Convención sobre la Protección de la Diversidad de los Contenidos Culturales y las Expresiones Artísticas. El Director General de la UNESCO, Sr. Koichiro Matsuura, aprovechó la ocasión para celebrar un encuentro de información con los delegados permanentes de la UNESCO, a fin de iniciar la segunda fase de preparación del anteproyecto, que permitirá a los expertos gubernamentales tomar el relevo. Así pues, el Sr. Matsuura declaró lo siguiente: “El trabajo de los expertos ha dado frutos que superan nuestras esperanzas y el resultado de esta primera fase de reflexión se salda con un bosquejo de anteproyecto ampliamente consensual. He de reiterar aquí toda mi gratitud a los expertos, que se dedicaron con entusiasmo, seriedad y competencia a este difícil reto al que se han enfrentado con gran inteligencia y pertinencia”.
En efecto, el informe de la tercera reunión de expertos constituye, en opinión del Sr. Matsuura, una excelente base de trabajo: describe con todo tipo de detalles cómo los expertos llegaron a un texto final de bosquejo, y aborda de forma completa y precisa tanto los objetivos de la Convención como sus mecanismos de implementación y aplicación. Se subdivide en siete capítulos: “Preámbulo”, “Objetivos y principios directores”, “Campo de aplicación y definiciones”, “Derechos y obligaciones de los Estados Partes”, “Relación con los demás instrumentos”, “Órganos y mecanismos de seguimiento” y “Disposiciones finales”.
En el preámbulo están presentes importantes nociones, tales como el reconocimiento de la doble índole –cultural y económica– de los bienes y servicios culturales, la necesidad de respetar los derechos de los artistas, el vínculo entre diversidad cultural y desarrollo, o también la cuestión del diálogo entre las culturas y el pluralismo cultural. El campo de aplicación de la convención se ha mantenido igual: ésta se aplica a las políticas culturales y a las medidas adoptadas por los Estados Partes para garantizar la promoción y la protección de la diversidad de las expresiones culturales. Pero, según destaca el Sr. Matsuura, “será esencial, por supuesto, precisar las relaciones entre el campo de aplicación de la presente convención y los otros instrumentos, velando por evitar cualquier duplicación de instrumentos ya existentes, y dejando al mismo tiempo a los órganos de seguimiento de la Convención la responsabilidad de formular sus criterios detallados”. No se han modificado los objetivos, pero las definiciones han sido objeto de ajustes, especialmente el término “expresiones culturales”, que los expertos consideraron más apropiado para englobar a la vez las nociones de “contenidos culturales” y de “expresiones artísticas”. Se clarifican los principios directores de la Convención, cuya fuerza prescriptiva ha sido afirmada. Ya están ordenados en principios fundamentales y principios operacionales. Se han enriquecido y precisado los derechos y obligaciones de los Estados Partes, destinados a proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales a escala nacional e internacional. Los expertos, que al principio no compartían los mismos enfoques a este respecto, llegaron al final de los debates habiendo adoptado una posición común, esto es, “velar por la necesidad de preservar el equilibrio entre el derecho soberano de los Estados a adoptar medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en su territorio, y la obligación que tienen estos mismos Estados de proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales, tanto en su propio territorio como a escala internacional. Por otra parte, el texto prevé una nueva disposición para los Estados Partes, que tienen la obligación de intervenir en favor de las expresiones culturales consideradas como vulnerables o sometidas a una amenaza que entrañe un riesgo de extinción o de serio debilitamiento. Este concepto de vulnerabilidad es un punto fundamental de la Convención. Uno de los aportes significativos del anteproyecto, a escala internacional, es que propone mecanismos innovadores de cooperación, así como varias “herramientas” de implementación, tal como un Observatorio de la Diversidad Cultural, y facilidades para el desarrollo de coparticipaciones dinámicas, que se distinguen de una simple lógica de apoyo. Los mecanismos de seguimiento de la Convención, sobre los cuales los expertos se habían concertado poco hasta entonces, se han afinado considerablemente. Dichos mecanismos tienen como objetivo garantizar una implementación coherente y eficaz de la Convención. Se contemplan tres órganos complementarios de seguimiento en la propuesta que hicieron los expertos: una Asamblea General de los Estados Partes, un Comité Intergubernamental y un Grupo Consultivo de Expertos. También se han afinado los mecanismos de solución de las controversias. Proponen varias etapas durante las cuales los Estados Partes son invitados a entenderse de buena fe: la negociación, los buenos oficios o la mediación, y luego el arbitraje o el recurso a la Corte Internacional de Justicia si las etapas de la negociación y de la mediación no han dado resultados y si los dos Estados Partes lo solicitan conjuntamente. Cabe destacar que, en esta hipótesis, la sentencia arbitral tendrá fuerza ejecutoria, aunque no podrá en ningún caso ir acompañada de sanciones. Las relaciones de la Convención con los demás instrumentos jurídicos internacionales son, en realidad, el único punto sobre el cual los expertos prefirieron conservar dos variantes: la opción “A” y la opción “B”.
El Sr. Matsuura se ocupó de llevar a cabo consultas con la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCED) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y “espera que se inicien sin demora consultas interministeriales, de forma que las delegaciones nacionales en la UNESCO y en la OMC estén en condiciones de defender posiciones coherentes”. En su opinión, esta segunda fase comenzará a mediados de julio, de conformidad con los plazos estatutarios. En esa fecha transmitirá a las delegaciones permanentes ante la UNESCO un informe preliminar, acompañado de un anteproyecto de convención, invitándolas a presentar sus comentarios y observaciones sobre los dos documentos a más tardar a mediados de noviembre de 2004. Para ello, éstas recibirán pronto la carta circular de invitación a la primera reunión de expertos intergubernamentales, que se convocará entre el 20 y el 25 de septiembre de 2004. También se invitará, en calidad de observadores, a los representantes de varias organizaciones internacionales, entre ellos los de la OMC, de la OMPI y de la CNUCED, así como a los de numerosas ONG, de conformidad con la decisión del Consejo Ejecutivo. [63] (Disponible en francés)