Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

"OÙ VONT LES VALEURS ?": Une éthique du futur

M. Jérôme Bindé (sous la direction de), Paris, Unesco/Albin Michel, 510 p. 28 avril 2004 – 2004/04/28

Con motivo de la publicación de la obra colectiva Où vont les valeurs? (¿Adónde van los valores?), la UNESCO invitó a los Sres. Paul Ricoeur, Hélé Béji, Axel Kahn y Gianni Vattimo a las Conversaciones del siglo XXI. Esa sesión fue inaugurada por el Sr. Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, y animada por el organizador de las Conversaciones, Sr. Jérôme Bindé, Subdirector General Adjunto para Ciencias Sociales y Humanas y Director de la División de Prospectiva, Filosofía y Ciencias Humanas en la UNESCO. Esta obra abre el debate sobre las siguientes preguntas: ¿Cómo puede encontrar su lugar la cuestión central de la educación, en un mundo fluctuante, flexible, en el que dominan los valores del consumo y los intercambios son efímeros? ¿Asistiremos, en el siglo XXI, a la creación de nuevos valores? ¿Qué impacto tendrán la globalización y las tecnociencias sobre los valores y la diversidad cultural? El planeta, la especie humana y la Ciudad ya saben que son mortales: ante todos estos retos, ¿qué respuestas se pueden aportar y qué valores se pueden proponer? Para contestar a estas preguntas, el Sr. Bindé convoca a cincuenta y seis personalidades del mundo de las ideas y de la ciencia (juristas, antropólogos, astrofísicos, historiadores, sociólogos, biólogos, escritores, psicoanalistas, filósofos), entre los cuales figuran M. Arkoun, J. Baudrillard, J. Delors, J. Derrida, N. Gordimer, Cl. Hagège, A. Kahn, J. Kristeva, L. Montagnier, Ed. Morin, P. Ricoeur, J. Rifkin, M. Serres, P. Sloterdijk, J. Testart y G. Vattimo.
Así pues, por ejemplo, el economista estadounidense Jeremy Rifkin, autor de El fin del trabajo, expone las consecuencias de la revolución económica a través de su contribución: “La edad del acceso: retos y perspectivas de las redes”, invitándonos a “un cambio radical de nuestra concepción de la propiedad: una red, y ya no un mercado”. En su opinión, ya no compramos objetos sino accesos a la información, a los servicios y a los bienes. Al analizar las consecuencias, buenas y malas, de esta situación, afirma que la principal amenaza es, para él, la mercantilización de la cultura, en ayuda de la cual hace un llamamiento a la sociedad civil, con la esperanza de que Europa sepa salvaguardar la diversidad cultural, que es “tan importante como la biodiversidad”. A este respecto, está convencido de que lo que salva a las sociedades es la cultura. También el Sr. Michel Serres está convencido de la importancia de los intercambios culturales, mientras que el Sr. Jean Baudrillard insiste en el hecho de que “lo mundial –técnicas, mercado, violencia– no es lo universal, que es libertad y cultura”.
En un texto que apareció en la edición de Le Figaro del 27 de mayo de 2004, el Director General de la UNESCO, Sr. Matsuura, declara que es legítimo que la UNESCO, organización que trabaja para que arraiguen los valores de paz en la mente de los hombres, plantee esta cuestión en un momento en que el mundo parece atravesar una crisis sin precedentes de valores. En efecto, subraya que uno de los efectos más destacados de la globalización es revelar la extraordinaria pluralidad de los valores y las culturas: “A la hora en que las imágenes y los discursos de unos y otros circulan en las pantallas del mundo, en que aumenta la interdependencia de los países y los problemas, ¿qué región, qué comunidad podría pretender ser indiferente e impasible ante todo cuestionamiento de los valores, cualquiera que sea el lugar en que se desarrolle? Todas las culturas son iguales en dignidad. En cada una de ellas, lo que se realiza es una imagen concreta de la totalidad humana. Por lo tanto, deben respetarse todas las culturas, lo cual no significa, en ningún caso, que en nombre de la diversidad cultural se permitan todos los actos y se justifiquen todos los crímenes”. Asimismo, afirma que “los valores evolucionan, pueden elaborarse en común y ser objeto de debates y contratos entre actores a veces muy diferentes. Y ésta es realmente la diversidad creadora de las culturas humanas y el sentido de su pertenencia común a una humanidad única. El reto de hoy día consiste en que una gran parte del trabajo ético se lleve a cabo a escala de una comunidad mundial y que esta nueva orientación ética se funda en la idea de diálogo de las culturas. Un tal diálogo reposaría en la idea de que las culturas deben ser respetadas, pero que los valores pueden ser evaluados juntos”. Y declara lo siguiente: “Para ello, también debemos velar para evitar los dos peligros que representan la erosión de la diversidad cultural y el incremento de las desigualdades”. Hace particular hincapié en que, a la hora de la globalización y del auge de las nuevas tecnologías, el nuevo desafío consistirá en preservar la diversidad cultural. En este sentido, “la vocación de la UNESCO es suscitar y aceptar estos debates en los que es posible redefinir y anticipar los valores del mañana. Con esto en mente, hicimos la pregunta ‘¿Adónde van los valores?’ ”. (Disponible en francés)