Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

Le projet de Convention internationale sur la diversité culturelle comme réponse au marché mondial de la culture

Études internationales , Vol. 26, no 2, juin 2005, p. 201-217 – 2005/06

En este estudio publicado en la presente edición de la revista Études internationales (en los quioscos y, en breve, en el sitio Web), Sr. Éric Martin trata de circunscribir las etapas principales que llevaron a la planificación del proyecto de Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales y, por ello, de “aclarar el principal debate cultural que caracteriza las relaciones internacionales contemporáneas”. Pone de relieve que las dificultades que experimentan varios países para legitimar sus políticas culturales frente a la imponente estatura de los acuerdos que rigen la liberalización del comercio internacional, permitieron a Canadá y a Francia hacer campaña para convencer a los miembros de la comunidad internacional de que adopten una Convención internacional sobre la diversidad cultural.

Según el autor, “aunque la UNESCO aceptó ser el portaestandarte de la misma, el análisis de los antecedentes ligados a este proyecto normativo demuestra que las negociaciones internacionales en este sector llevan al statu quo. Si bien el proyecto es legítimo en varios aspectos, la futura convención corre el riesgo de servir, ante todo, para la protección de las políticas culturales nacionales actúeles, sin por ello poner trabas a los mecanismos del marcado mundial de cultura ».

Por otra parte, el autor presagia que las negociaciones serán ‘tensas’, incluso ‘muy embarazosas’, por el hecho de que “las concesiones serán difíciles de otorgar, a fin de no diluir el alcance o no restringir el carácter ejecutorio de la convención”. Desde este punto de vista, destaca, “treinta años después del NOMIC ( Nuevo orden mundial de la información y la comunicación ), se brinda a los países del Sur una oportunidad de apuntar otra vez en la agenda sus derechos a la cultura. Pero a juzgar por el contenido del anteproyecto, habrán de hacer buen papel comprometiéndose a proteger los derechos de autor y a luchar contra la piratería. Es un reto difícil de enfrentar si se considera la amplitud del fenómeno”.

Para concluir, el autor afirme que “todo contribuye a que el proyecto de Convención sobre la diversidad cultural no sea un fin, sino otra etapa en esta larga lucha por la la protección y la promoción de las políticas culturales nacionales ». El análisis que hace de las negociaciones ulteriores y el estado del clima internacional actual lo llevan a desear « que la futura convención constituya un cortafuego eficaz frente a las estrategias estadounidenses, pues en varios países, la supervivencia de las producciones culturales depende de ello”.

No obstante, afirma que tan sólo se puede “entrever un futuro conflictivo, en el cual Estados Unidos tratará de debilitar el alcance de la convención. A través de las negociaciones iniciadas en la UNESCO, intentará diluir el imperativo de proteger la diversidad cultural en un marco conceptual más amplio y tratará de debilitar el carácter apremiante de la convención. (…). No cabe duda que Washington seguirá defendiendo también sus posiciones, esquivando las futuras exigencias de un tratado multilateral con la multiplicación de acuerdos bilaterales, y apoyando simultáneamente la liberalización del espacio digital y de los servicios audiovisuales en la OMC”. [05-26]