Diversidad cultural

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Difusión y promoción de la cultura: “El libre acceso a las obras culturales que brindan las bibliotecas públicas ¿podría llegar a ser un peligro para los artistas y la industria?”

Le Devoir , édition du 1 er septembre 2005 – 2005/09/01

El libre acceso a las obras culturales que brindan las bibliotecas públicas ¿podría llegar a ser un peligro para los artistas y la industria ? Según los autores de este artículo, Marc-André Gagnon, responsable de enseñanza en economía en la Université de Montréal, y Marie-Chantal Paraskevas, b ibliotecaria y documentalista en el Centro de Ciencias de Montreal, este debate no es nuevo: “Se decía lo mismo para protestar contra la presencia de fotocopiadoras en las bibliotecas o para oponerse a la existencia misma de las bibliotecas”. Pero afirman que la cultura no responde a esta lógica mercantil: “Si el mercado quebequense del libro va tan bien hoy día, es precisamente gracias a la existencia de las bibliotecas que, ya en la escuela primaria, ofrecen un acceso libre y gratuito a las obras literarias y permiten desarrollar desde la infancia el gusto por el libro. Lo mismo sucede con la música y el cine: un mayor acceso a la cultura desarrolla el gusto por la misma e incrementa la demanda de productos culturales”.

En efecto, los autores informan de que las críticas virulentas de las que fue objeto en fecha reciente la Gran Biblioteca de Quebec (GBQ) por parte de la industria del disco, que se sublevó contra la presencia de grabadoras de CD dentro de la biblioteca, y de los propietarios de clubes video que denunciaron el préstamo de películas. Por lo tanto, se preguntan si, al hacer que las obras culturales sean accesibles con demasiada facilidad, la GBQ haría una competencia desleal a los vendedores de discos y de películas. A este respecto el préstamo de documentos audiovisuales (CD y filmes) representa el 30% del conjunto de préstamos de la GBQ. Ante esta popularidad, que es beneficiosa para la difusión y el desarrollo de la cultura quebequense, de lo cual se alegran los medios literario y universitario, afirman los autores, la industria del disco considera que la presencia de grabadoras de CD a la GBQ permite a los usuarios piratear sin ningún escrúpulo a los artistas quebequenses y, por ello, exige que desaparezcan, a fin de asegurarse de que ‘sus’ artistas no sean copiados, o amenaza con retirar los discos de sus artistas de la colección de la GBQ. Pues bien, afirman los autores, el grabador de CD ha llegado a ser una herramienta esencial para el trabajo intelectual, a fin de utilizar las bases de datos y los archivos digitales, y la reproducción de discos sigue siendo un comportamiento marginal en una Gran Biblioteca, que opera con el mayor respeto a los derechos de autor y sensibiliza sistemáticamente a sus usuarios ante esta problemática.

En esta misma óptica, la industria cinematográfica (representada por los clubes video) exigió que la GBQ interrumpiera los préstamos de películas, puesto que “no es éste el mandato de una biblioteca”. Pues bien, declaran los autores, la misión de la GBQ es precisamente difundir el patrimonio documental quebequense y brindar un acceso libre y gratuito para todos los quebequenses a la cultura y al saber universal: “Si la GBQ toma medidas para no invadir los ‘mercados’ de los clubes video, el préstamo gratuito es absolutamente necesario por una razón muy sencilla: las redes privadas de distribución han hecho un trabajo lamentable para valorizar el patrimonio cinematográfico quebequense e internacional”.

A este respecto, los autores destacan que “la política cultural quebequense tiende a fomentar a la vez el gusto por la cultura, mediante un mejor acceso gratuito y universal basado en las bibliotecas, y a garantizar un apoyo sólido a los artistas de aquí con una serie de medidas que propicien la creación y la promoción (subvenciones, derechos de autor, cuotas radiofónicas, etc.)”. Esta política, agregan, “es la que ha adoptado la colectividad quebequense para promover y desarrollar su cultura”; si la industria del disco quiere disfrutar de los privilegios que brinda esta política, también debe plegarse a la contrapartida de la difusión en las bibliotecas. Si desea retirar a sus artistas de las colecciones, que sea consecuente y devuelva también las subvenciones y el equivalente económico de los privilegios de los cuales ha disfrutado en el mercado quebequense. Asimismo, afirman que la industria del disco y del cine “pueden quejarse de la ‘competencia desleal’ de las bibliotecas, pero no pueden hacerlo en nombre de la libre empresa. La libertad de empresa no consiste en exigir más privilegios del gobierno; es más bien la libertad de desplazar sus capitales hacia otros sectores económicos cuando ya no hay rentabilidad”. [05-26]