Diversidad cultural

Publicaciones y Estudios

International Commons at the Digital Age/La création en partage

Danièle Bourcier & Mélanie Dulong de Rosnay, Éditions Romillat, décembre 2004 – 2004/12

International Commons at the Digital Age/La création en partage es la primera obra colectiva e internacional sobre las licencias Creative Commons. Creative Commons es una organización sin fines de lucro que ofrece una alternativa al derecho de autor integral de los Estados, con el fin de ayudar a los autores a compartir y utilizar las obras de creación. Esta obra analiza los primeros interrogantes planteados por la introducción de las licencias Creative Commons en sistemas de derecho diferentes y constituye de ese modo, según los autores, un verdadero observatorio de la toma en consideración de la “diversidad cultural” a través de la autorregulación de los actores de Internet. Los autores señalan que el acceso abierto y universal a la información y a la cultura es posible. De esta manera se abordan temas interesantes como la adaptación a las especificidades nacionales y a los sistemas jurídicos, la influencia de las licencias Creative Commons en el proceso de creación, las relaciones de este dispositivo con la gestión del derecho de autor tradicional, la originalidad de la utilización de metadatos en la expresión de los derechos para la búsqueda de información. Estas contribuciones reúnen testimonios y análisis de responsables nacionales de proyectos de traducción, vulgarización y adaptación a su sistema jurídico nacional. Los autores juristas, profesores de derecho, estudiantes e investigadores en tecnologías de la información están entusiasmados con la posibilidad de compartir y mezclar obras de creación en un contexto de acceso abierto a la información y la cultura para todos. Sus contribuciones se agrupan en tres partes. La primera trata sobre los procesos de transposición y adaptación en derecho nacional (Holanda, Australia, Taiwán, Suecia). La segunda parte se refiere a la gobernanza y a los nuevos métodos de regulación sobre Internet, dado que se considera a Creative Commons como una iniciativa característica de la “sociedad civil de los internautas”. La tercera parte de la obra describe dos experiencias prácticas de uso de licencias Creative Commons en el ámbito cultural (música y archivos).

En la segunda parte llama la atención, en especial, el capítulo titulado: Creation as a Universal Common Good - Reflections on an Emergent Model / La création comme bien commun universel - Réflexions sur un modèle émergent. Aquí, las autoras, Danièle Bourcier, directora de investigación en el CNRS (CERSA - Universidad de París II) y Mélanie Dulong de Rosnay, responsable del proyecto International Creative Commons en Francia (CERSA - Universidad de París II), muestran cómo la idea de Creative Commons puede renovar el enfoque del dominio público y la exclusividad de los derechos de propiedad. Destacan que cada vez más se desarrolla una crítica internacional en torno a los derechos de propiedad intelectual. Según las autoras, estos derechos son demasiado exclusivos (fenómeno de overpropertization), demasiado numerosos, demasiado pesados para administrar en el universo digital. Es así, por ejemplo, que el proyecto de transposición al derecho francés de la Directiva Europea de 2001 no parece aportar una solución común y aceptada, en particular, sobre la implantación del concepto de diversidad cultural. Por esta razón, sostienen que es necesario analizar las distintas soluciones provenientes de los actores de la red. Para ello, destacan que los debates sobre el derecho de autor y las prácticas culturales en línea enfrentan dos enfoques económicos: uno basado en la participación, el otro fundado en la apropiación comercial. Pero, según las autoras, estos dos enfoques pueden volverse compatibles a través de las soluciones de Creative Commons. En efecto, ellas estiman que las licencias Creative Commons no solamente permiten a los autores recuperar el control y la gestión de sus derechos para elegir un acceso abierto a la cultura, la información, la educación, la ciencia: también ilustran un proceso completo de gobernanza electrónica. Las tecnologías de la información y la comunicación son la fuente y, a la vez, el objeto de un nuevo derecho. El carácter pedagógico e ilustrado del proceso de licencia se opone a una gobernanza de la creación que tradicionalmente es demasiado rígida, que está en falso con la libertad propia a la creatividad y al descubrimiento. Al respecto, destacan, Creative Commons ilustra el principio de un derecho emergente blando, flexible y negociado, que no se opone a un derecho oficial a veces demasiado apremiante, sino que más bien lo complementa. Estas prácticas de autorregulación renuevan el interrogante sobre la eficacia de la norma, puesto que no se trata de controlar su aplicación ni de sancionar su incumplimiento. La libertad contractual se plantea como una defensa contra las leyes y las técnicas de protección que pretenden restablecer la rivalidad económica de los bienes digitales, y permite lograr de manera eficaz otros objetivos como el enriquecimiento del dominio público y la constitución de un patrimonio común accesible y compartido libremente.

Según las autoras, el ejemplo de las licencias Creative Commons pone de manifiesto que independientemente de las políticas públicas, iniciativas privadas, por medio de renuncias voluntarias, están extendiendo el concepto de bien común. Inclusive, estas soluciones flexibles serían la causa de un nuevo “dinamismo” del dominio público. En la misma, Creative Commons prolonga el movimiento de los programas informáticos libres y open source así como el del contenido abierto (open content), y se ajusta a la Resolución de la UNESCO sobre el acceso universal al patrimonio cultural de la humanidad. ¿Se trata de un nuevo “patriotismo planetario”? se preguntan, ¿se trata de una nueva gobernanza sobre Internet que viene a contrapesar el derecho demasiado complejo de los Estados? ¿Debe haber un nuevo equilibrio o una discordancia entre una globalización de los bienes y un universalismo de los valores comunes? A pesar de ello, concluyen, si se reservan ciertos derechos en nombre de la propiedad de los bienes, también es posible imaginar que se pueden reservar otros derechos en nombre del patrimonio común y el acceso universal al conocimiento y a la cultura. [05-07]