Diversidad cultural

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La tercera sesión de la reunión intergubernamental de expertos sobre el Anteproyecto de Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones artísticas y el examen del proyecto de Convención por la Conferencia General

Este texto de nuestra crónica es el último de la serie que ha elaborado el profesor Ivan Bernier sobre los trabajos que llevaron a la adopción de la Convención de la UNESCO sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales en particular su desenlace a la tercera sesión de la reunión intergubernamental de expertos.

De la conclusión que se deriva del examen del proyecto de Convención por la Conferencia General que adoptó finalmente este Convención a su 33 a sesión el pasado día 20 de octubre, Sr. Bernier destaca d os visiones distintas de la interfaz comercio/cultura que se enfrentaron constantemente en torno a esta cuestión, reflejo de la doble naturaleza de los productos culturales, a la vez bienes intercambiables en el comercio e instrumento de comunicación social . Según Sr. Bernier, estas dos visiones, con su propia lógica, son también legítimas : " Asimismo, la UNESCO tiene el derecho, desde una óptica cultural, de preocuparse de las repercusiones de la mundialización de la economía y la liberalización de los intercambios en la conservación y desarrollo de las expresiones culturales como la OMC tiene derecho, desde un punto de vista comercial, de preocuparse de las repercusiones de las medidas implantadas en una Convención sobre la preservación y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales . Por lo tanto, a menos que los Estados miembros de la UNESCO acepten que las preocupaciones culturales son menos importantes que las comerciales, la solución a este problema de gobernanza en el plano internacional no podrá consistir en la afirmación pura y simple de la preponderancia de la perspectiva comercial sobre la perspectiva cultural. Por lo tanto, es necesario encontrar una solución que sea respetuosa de ambas perspectivas a la vez", afirma.

Asimismo, Sr. Bernier señala un ‘fenómeno notable’, a saber, que la firme oposición de los Estados Unidos no pudo triunfar sobre la voluntad, igualmente determinada, de la amplia mayoría de los Miembros que deseaba disponer cuanto antes de un instrumento internacional destinado a asegurar la protección y la promociónde la diversidad de las expresiones culturales y que coloque la cultura en igualdad de condiciones con los otros instrumentos internacionales. También hace hincapié en que, al finalizar unas difíciles negociaciones, donde cada uno debió hacer concesiones, esos Miembros consideraron que el proyecto de Convención finalmente aprobado reflejaba un muy amplio consenso y expresaron el deseo de que fuera ratificado por la Conferencia general como Convención de la UNESCO. Muchos Estados compartían algunas de las preocupaciones de los Estados Unidos y la extensa mayoría habría deseado que estos la firmaran. Pero prácticamente ninguno estaba dispuesto a aceptar que un único Miembro pudiera dictar el contenido de la Convención.

Para terminar, Sr. Bernier afirma que "Muchas conclusiones se pueden sacar de esta negociación, pero la principal es la que demuestra que la voluntad política, cuando se basa en la convicción y el coraje, puede en ocasiones salvar obstáculos aparentemente insuperables y que es difícil construir la gobernanza internacional sobre una visión que reduce las necesidades humanas".

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