Diversidad cultural

Boletín informativo
La Diversidad de las Expresiones Culturales

Vol. 5, no 31, lunes, 24 de octubre de 2005

La UNESCO adopta la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales durante la la Plenaria de la 33a Conferencia general:

EN DESTACADO :

Comunicados, discursos, declaraciones

En la agenda



Comunicados, discursos, declaraciones

La diversidad cultural debe en adelante considerarse como "patrimonio común de la humanidad" y su "defensa como un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana"

UNESCO, Paris, le 20 octobre 2005 2005/10/20

Con una salva de aplausos, los 154 Estados presentes en la Plenaria de la 33a Conferencia general de la UNESCO recibieron, el pasado día 20 de octubre, la adopción del Informe de la de la Comisión IV y de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales. Se trata de “un gran día para la UNESCO (…). La comunidad internacional acaba de dotarse de una pieza de derecho nuevo que tendrá un status igual que los otros tratados y no les estará subordinada (…). Es el resultado de un amplio consenso, de la acción de grupos de Estados francófonos, lusófonos e hispanófonos (…). Los grandes principios de este Convención responden a todas las reservas y advertencias expresadas (…). Nosotros, los 150 que nos adherimos a este Convención, vamos a iniciar los procesos de ratificación y asegurarnos de que la Convención entre en vigor”, declaró el Embajador de Canadá en la UNESCO, Sr. Yvon Charbonneau.

Un comunicado de prensa de la UNESCO emitido el mismo día informa: «La Conferencia General de la UNESCO, reunida en París del 3 al 21 de octubre, aprobó hoy (148 votos a favor, dos en contra y cuatro abstenciones) la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, un instrumento jurídico internacional que entrará en vigor tres meses después de su ratificación por 30 Estados. Fruto de un amplio proceso de maduración y de dos años de intensas negociaciones jalonados por numerosas reuniones de expertos independientes y gubernamentales, este texto, que reviste la forma de un instrumento jurídico internacional, refuerza la idea, que figuraba ya en la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por unanimidad en 2001, de que la diversidad cultural debe considerarse como "patrimonio común de la humanidad" y su "defensa como un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana". En 2003, los Estados Miembros pidieron a la Organización que continuara su acción normativa para defender la creatividad humana, un componente muy importante de la Declaración enunciado en sus artículos 8 a 11 ».

Según el comunicado, « La Convención se propone reafirmar los vínculos que unen cultura, desarrollo y diálogo y crear una plataforma innovadora de cooperación cultural internacional. Con este fin, el texto reafirma el derecho soberano de los Estados a elaborar políticas culturales con miras a "proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales", por una parte, y a "crear las condiciones para que las culturas puedan prosperar y mantener interacciones libremente de forma mutuamente provechosa" por otra parte (Artículo 1). De este modo, una serie de principios (Artículo 2) garantizan que ninguna medida destinada a proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales atente contra los derechos humanos y libertades fundamentales "como la libertad de expresión, información y comunicación, así como la posibilidad de que los individuos [las] elijan". Además, el "principio de apertura y equilibrio" garantiza que, cuando los Estados adopten medidas para favorecer la libertad de las expresiones culturales, "procurarán promover de manera adecuada la apertura a otras culturas del mundo".

Según el Convención adoptado, los derechos y obligaciones de las Partes (Artículos 5 a 11) incluyen una serie de políticas y medidas encaminadas a proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales, es decir, abordar la creatividad con todas sus implicaciones en el contexto actual de mundialización, donde las diversas expresiones circulan y son accesibles a todos a través de los bienes y servicios culturales. este respecto, las Partes, al reconocer el papel fundamental de la sociedad civil, se esforzarán por crear un entorno que incite a los individuos y grupos sociales a "crear, producir, difundir y distribuir sus propias expresiones culturales, y tener acceso a ellas, prestando la debida atención a las circunstancias y necesidades especiales de las mujeres y de distintos grupos sociales, en particular las personas pertenecientes a minorías y los pueblos autóctonos" y a que "se reconozca la importante contribución de los artistas, otras personas participantes en el proceso creativo, las comunidades culturales y las organizaciones que los apoyan en su trabajo, así como su papel fundamental de alimentar la diversidad de las expresiones culturales".

La UNESCO destaca, en particular, que la promoción de la cooperación internacional, que atañe en particular a los países en desarrollo, es también un elemento fundamental de la Convención (Artículos 12 a 19). A este respecto, se prevé la creación de un Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (Artículo 18) cuyos recursos provendrán de contribuciones voluntarias de las Partes y recursos financieros asignados por la Conferencia General de la UNESCO, así como de diversas contribuciones, donaciones o legados, de cualquier interés devengado por los recursos del Fondo, del producto de colectas y de las recaudaciones de eventos organizados en beneficio del Fondo y de todos los demás recursos autorizados por el reglamento del Fondo.

La preocupación de velar por la coherencia entre la Convención y los demás instrumentos internacionales existentes condujo a los Estados a incluir una disposición (Artículo 20) destinada a garantizar una relación de "potenciación mutua, complementariedad y no supeditación" entre esos instrumentos. Al mismo tiempo, "ninguna disposición de la presente Convención podrá interpretarse como una modificación de los derechos y obligaciones de las Partes que emanen de otros tratados internacionales en los que sean Parte". Además, la Convención establece una serie de mecanismos de seguimiento encaminados a garantizar un funcionamiento eficaz del nuevo instrumento entre los que figura un dispositivo no vinculante de solución de litigios que permite abordar, con una perspectiva estrictamente cultural, eventuales divergencias de puntos de vista sobre la interpretación o aplicación de determinadas reglas o principios relativos a la Convención (Artículo 25). Este mecanismo alienta primero la negociación y luego el recurso a la mediación y a los buenos oficios. En última instancia, puede iniciarse un procedimiento de conciliación. La Convención no prevé ningún mecanismo de sanciones.

Por último, el comunicado recuerda no hay que olvidar que la Constitución de la UNESCO otorga a la Organización al mismo tiempo el mandato de respetar la "fecunda diversidad de sus culturas" y de "facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen", dos principios reafirmados en el Preámbulo de la Convención. La Organización, que celebrará el próximo mes de noviembre su 60° aniversario, no ha escatimado esfuerzos para llevar a cabo esta doble misión. Con esta Convención completará muy útilmente su acción normativa, encaminada a defender la diversidad cultural en todas sus expresiones, y sobre todo, los dos pilares de la cultura: el patrimonio y la creación contemporánea.

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La adopción de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales en la UNESCO: “Una victoria histórica en la campaña destinada a preservar el derecho de los países a establecer políticas culturales”

Puntos más destacados …

La UNESCO a adopttado formalmente, a principios de la noche del jueves 20 de octubre, la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales. Al final de la votación, que se celebró en sesión plenaria de la 33a sesión de la Conferencia general, los estados miembros de la UNESCO se pronunciaron a favor de la Convención con el resultado siguiente:

EN FAVOR : 148
EN CONTRA: 2 (Estados Unidos e Israel)
ABSTENCIÓN: 4 (Australia, Honduras, Nicaragua, Liberia)
Anteriormente, el 17 de octubre, la Comisión IV (Cultura) de la 33a sesión de la Conferencia general de la UNESCO, presidida por el mexicano Sr. Jaime Nualart, había discutido sobre el punto 8.3 de su orden del día - el proyecto de convención sobre la diversidad de las expresiones culturales -, el punto más esperado de este Conferencia general, y adoptado el proyecto de convención, dando así luz verde al voto favorable de la Conferencia general reunida en París desde el 3 de octubre. La Comisión IV había recomendado a la Conferencia general que adoptara el proyecto de convención, de conformidad con la recomendación del Consejo Ejecutivo de la UNESCO. Asimismo, había recomendado el proyecto de resolución presentado por Japón destinado a dar "explicaciones adicionales que puedan propiciar la ratificación del Convención por los Estados miembros". 16 delegaciones estaban representadas por sus respectivos ministros de Cultura: Argelia, Argentina, África del Sur, Brasil, Canadá y Québec, Colombia, Costa Rica, Costa de Marfil, Chile, Cuba, Ghana, Haití, México y Togo. Luego se sucedieron más de 60 delegaciones para solicitar la adopción de la convención. Tras las intervenciones de los Estados miembros, las ONGs pudieron tomar la palabra. En total, 79 oradores (entre ellos el Reino Unido, que habló en nombre de los “25”, además de Bulgaria, Croacia, Rumania, Turquía y Costa Rica, hablando en nombre de los "77 + China"), 2 miembros observadores y 10 representantes de OINGs tomaron la palabra para destacar la importancia de dicha convención, y casi todos solicitaron su adopción en su estado actual. Sólo Estados Unidos, Israel y Australia se mostraron desfavorables al proyecto de convención.

Tras las declaraciones generales, las 28 propuestas de enmiendas en la Convención presentadas por Estados Unidos unesdoc.unesco.org/images/0014/001414/141423f.pdf tuvieron que ser examinadas por la Comisión IV. Hubo entonces un intercambio sumarial al respecto. Aunque disponía de un apoyo muy limitado, Estados Unidos pidió un voto formal y contabilizado sobre cada enmienda. Durante estas 28 votaciones a mano alzada, Estados Unidos no recibió más apoyo que el de 3 o 4 delegaciones (Israel, Australia, Ruanda, Kiribati) contra 140 a 150 votos oponiéndose a estas enmiendas. También hubo 4 o 5 países con tendencia a abstenerse (Tailandia, Filipinas, Corea, Australia, Swazilandia). Finalmente, las 28 enmiendas propuestas por Estados Unidos fueron rechazadas una tras otra, por más de 145 votos contra 3. Pese a estos escasos apoyos expresados durante las votaciones sobre las enmiendas, Estados Unidos reclamó un voto sobre el proyecto de convención que obtuvo un resultado inequívoco de 151 Estados en favor del proyecto de convención en su versión finalizada del mes de junio, 2 en contra (Estados Unidos e Israel) y 2 abstenciónes (Australia e Kiribati). Después de esa votación, cinco delegaciones manifestaron su deseo de hacer declaraciones para que fueran agregadas al acta de la Comisión.

Más adelante, en Plenaria, Japón presentó su ‘proyecto de resolución revisado tras las negociaciones llevadas a cabo esencialmente con los representantes de la Unión Europa y de Canadá. Para estos fines, Estados Unidos intervino para modificar la ‘resolución japonesa revisada’, pero su enmienda fue rechazada por 116 votos contra 4. La resolución sobre la propuesta japonesa fue adoptada por 132 votos a favor, 2 contra (Estados Unidos e Israel) y 3 abstenciones (Australia e Afganistán).

El 29 de septiembre, el proyecto de Convención ya había superado con éxito la etapa del Consejo Ejecutivo de la UNESCO. En efecto, el Consejo Ejecutivo recomienda a la Conferencia general, a su 33a sesión, que estudie el texto de este anteproyecto como proyecto de convención y lo adopte como convención de la UNESCO (Ver nuestro Boletínn 28 de 26 de septiembre)

HAN DICHO…

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Québec aprobará la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales

Line Beauchamp, ministre de la Culture et des Communications du Québec, Paris, le 20 octobre 2005 – 2005/10/20

Al finalizar la Plenaria de la Conferencia general, un observador declaró: “Hoy (el 20 de octubre) es un gran día. La adopción de este Convención por la UNESCO es un gran triunfo para los Estados, que podrán proteger y promover las expresiones culturales con una mente de apertura y reciprocidad. Este Convención rehabilita también, en cierto modo, lo político frente a lo económico, puesto que introduce consideraciones no mercantiles a la apertura de los mercados. En fin, habrá permitido a Québec reforzar su personalidad internacional con la expresión de la voluntad de sus autoridades políticas, con la pericia de sus funcionarios e investigadores, con la implicación de sus artistas y de su sociedad civil que, a todo lo largo de los diferentes grupos de trabajo y las comisiones creados en la UNESCO y en otras partes, participaron en la culminación de este instrumento jurídico”. Un periodista agregó que se trataba de “una victoria para las diplomacias francesa, canadiense y quebequense, que fueron las pioneras en la iniciativa destinada a dar al concepto de diversidad cultural una existencia jurídica a escala internacional”.

En efecto, la Ministra federal del Patrimonio Canadiense, Sra. Liza Frulla, y la Ministra de Cultura y Comunicaciones de Québec, Sra. Line Beauchamp, ya habían intervenido durante los trabajos de la Comisión IV, donde fueron aplaudidas y objeto de agradecimiento por el Presidente de la Comisión. En dicha oportunidad, tomando la palabra en el seno de la delegación canadiense, junto a la Ministra del Patrimonio Canadiense, la Ministra Beauchamp insistió en la importancia de mantener la movilización en favor de la adopción de la Convención. Fortaleciendo la posición de Canadá al expresar el punto de vista de Québec, la Ministra Beauchamp declaró: “ Al igual que el gobierno federal canadiense, el Gobierno de Quebec propicia la adopción, en su estado actual, del proyecto de Convención. Este documento es un compromiso razonable, equilibrado y aceptable por el mayor número. Sería inapropiado modificarlo, pues todo cambio es un riesgo de destrucción de su equilibrio. Este Convención merece nuestro apoyo por diversas razones, en particular porque: reafirma el derecho soberano de los Estados a formular e implementar políticas y medidas en favor de la diversidad de las expresiones culturales; reconoce la naturaleza específica de las actividades, los bienes y servicios culturales; afirma la no subordinación de esta Convención a los otros instrumentos internacionales; expresa una voluntad de fomentar el diálogo de las culturas, la cooperación internacional y la apertura que se hace a la sociedad civil. Al cabo de tantos años de debate, los incitamos a dar un claro apoyo a este proyecto de Convención”.

De hecho, este voto de los estados miembros de la UNESCO a la 33a Conferencia general es una victoria para Québec, que lleva muchos años defendiendo el principio de la diversidad cultural, junto con los gobiernos canadiense y francés y en estrecha colaboración con la Coalición canadiense para la diversidad cultural. Asimismo, la ministra Beauchamp afirmó que “hay que iniciar el trabajo diplomático sobre el proceso de ratificación; es preciso realizar una labor de movilización (…). Québec desea estar entre los primeros Estados en aprobar este Convención y es la Asamblea Nacional la que será el lugar privilegiado para la celebración de un evento solemne e histórico en noviembre”. Comentando la posición estadounidense en este asunto, la Ministra considera que se debe “proseguir el diálogo y encontrar los argumentos que puedan convencer a Estados Unidos de que la diversidad cultural va también en el sentido de sus intereses. Asimismo, hay que dejar que el instrumento que constituye la Convención se desarrolle y demuestre así su pertinencia. Queda mucha labor por realizar para que el mayor número de Estados ratifiquen el proyecto de convención”.

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La Asamblea Nacional de Québec destaca la adopción de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales en la UNESCO

Assemblée nationale, Québec, le 18 octobre 2005 – 2005/10/18

El Primer Ministro de Québec, Sr. Jean Charest, solicitó, mediante una moción, el asentimiento de la Asamblea nacional para poner de relieve la importante etapa que acaba de superarse para la diversidad de las expresiones culturales: “Todos debemos alegrarnos de que el proyecto de Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales haya sido adoptado en la UNESCO, en el marco de su Conferencia general (…). Podemos sentirnos satisfechos al ver que 151 Estados expresaron un claro apoyo al proyecto de Convención, mientras que tan sólo dos votaron en contra. En efecto, es una victoria muy importante que debemos atribuir en gran parte a los esfuerzos desarrollados por el Gobierno de Quebec”, declaró el Sr. Charest.

En efecto, destaca el Primer Ministro, Québec fue uno de los primeros gobiernos en implicarse en este proyecto de Convención. La posición de Quebec en cuanto a diversidad cultural se remonta a finales de los años ochenta, cuando el gobierno quebequense insistió para que las industrias culturales de quebec fueran excluidas de el Acuerdo de libre comercio entre el Canadá y los Estados Unidos. Este firme posicionamiento fue reiterado en 1993, durante la negociación y la firma del Acuerdo de libre comercio norteamericano que incluía a México. En 1999, Québec se pronunció formalmente a favor de la creación de un instrumento jurídico apremiante para la protección y la promoción de la diversidad cultural. A este respecto, afirma el Sr. Charest, “( …) cuando se habla del instrumento jurídico, es porque se quería hacer contrapeso a los tratados de libre comercio, ya fuesen bilaterales o multilaterales. Y cuando se utiliza el vocablo ‘apremiante’, es adrede, porque queríamos que quedase muy claro que, si se debía oponer un tratado de libre comercio al otro y que, en última instancia, había que zanjar a favor de la protección de la diversidad cultural”. En septiembre de 2003, el gouvernement de Québec, por decisión del Consejo de Ministros, oficializó une posición en favor de la diversidad de las expresiones culturales. “Desde hace dos años, mis colegas, la Ministra de Cultura y Comunicaciones que se encuentra actualmente en París (…) a la UNESCO y defiende esta posición quebequense; la Ministra de Relaciones internacionales, que (…) ha trabajado sin descanso en los últimos dos años para defender esta cuestión de la diversidad cultural; también el ministro de Desarrollo Económico, que ha unido su voz a la de todos sus colegas, porque se espera, evidentemente, que la Ministra de Cultura y Comunicaciones defienda la cultura, pero es aún más importante asegurarse de que el Ministro de Desarrollo Económico y el de Finanzas sumen sus voces a las de todos sus colegas para que podamos presentar la posición quebequense con una sola voz”.

Desde hace más de dos años, prosiguió el Sr. Charest, el Gobierno de Quebec ha venido defendiendo la diversidad cultural en todas las tribunas y, hoy, podemos decir que hemos ganado nuestra primera apuesta. Nuestra historia es probablemente el alegato más elocuente a favor de un instrumento, un convención para la protección de la diversidad cultural. Creemos que el proceso actual de globalización podría poner en peligro la capacidad de los Estados y gobiernos para tomar medidas de apoyo a la cultura. Para garantizar este derecho de los Estados a apoyar a sus creadores y sus industrias culturales, la omisión de la cultura de los grandes tratados comerciales no tardó en mostrarse insuficiente. Así surgió la idea del instrumento jurídico internacional sobre la diversidad cultural. Esta idea nació en Quebec, que se ha incorporado rápidamente por Francia, por el Canadá también, destaca al Sr. Charest: “Al unirse a nosotros Francia y otros países, hicimos con éxito, en todas las tribunas internacionales, tanto en la UNESCO como en la Unión Europea, en la Organización Internacional de la Francofonía, en la Red Internacional sobre Política Cultural, la promoción de esta cuestión de la diversidad cultural. Quebec se impuso también en este debate gracias a la intensa labor y a los esfuerzos persistentes de varios quebequenses, a quienes debemos manifestar hoy nuestro agradecimiento. Son, entre otros, los Sres. Pierre Curzi y Robert Pilon: “Gracias ellos y a todo su equipo, se cuentan hoy más de 30 coaliciones quiénes reúnen los medios artísticos y culturales en tanto país ». Se trata también del Sr. Ivan Bernier, “este jurista de gran reputación que ha realizado un trabajo colosal para poner de relieve las vías jurídicas que permitieran implementar una convención sobre la diversidad cultural, particularmente en un estudio publicado en 1998, en colaboración con Francia”.

Para terminar, Sr. Charest recordó que la lucha no ha terminado: “Ahora viene el proceso de ratificación. Para que se implemente la convención, un mínimo de 30 Estados deberán ratificarla. Por lo tanto, no podemos tirar la toalla. Quebec conservará su papel de líder en la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales al ser el primer Estado en aprobar el proyecto de convención. Este es mi deseo, y trataré de convencer de ello a todos los diputados de la Asamblea nacional para que podamos hacer este gesto lo antes posible. Se iniciará el proceso en los próximos días y podemos esperar que se adopte dentro de unas semanas. Los gobiernos implicados en la defensa de la diversidad de las expresiones culturales deben mantener su movilización y proseguir su labor de sensibilización, a fin de que este convención salga a la luz y resulte eficaz. Porque no basta con redactar un convención; también hace falta que sea ratificada y que se implemente, y es preciso evitar que sea contrarrestada luego por otras acciones, en otros foros (…), como la OMC. Entonces hemos de ser sumamente vigilantes sobre esta cuestión. Allí estaremos con nuestros aliados de Canadá, de Francia, los países de la Francofonía, la Unión Europea, Sudamérica, con la sociedad civil, la coalición, pero sobre todo y últimamente, con nuestros artistas y nuestros creadores, a quienes hemos querido proporcionar un entorno que propicie el desarrollo de nuestro pueblo, de nuestra cultura y de nuestra lengua”.

La jefa de la Oposición Oficial en la Asamblea Nacional, Sra. Louise Harel, unió su voz a las de los miembros de la Asamblea nacional para destacar la adopción de este convención por la UNESCO. Declaró que la Oposición Oficial participará de forma muy constructiva en el debate para aprobar el importante compromiso internacional que representa dicha convención. Asimismo, rindió homenaje a la Sra. Louise Beaudoin, a la actual diputada de la circunscripción de Taschereau, Sra. Agnès Maltais, a la diputada de Bourget, Sra. Diane Lemieux, “quienes, sucesivamente, en su calidad de ministras de Cultura, hicieron la promoción de la diversidad cultural aquí, en la Asamblea nacional, y también en todos los foros internacionales en los cuales participaron”. Sra Harel rindió un particular homenaje al Sr. Ivan Bernier, “que elaboró estudios utilizados sobre todo para convencer a un país amigo, Francia, de que creara un grupo de trabajo denominado Grupo de Trabajo Franco-quebequense sobre Diversidad Cultural (…). Y los quebequenses deben sentirse orgullosos de que esta idea haya nacido aquí, en Québec (…). Fue este Grupo de Trabajo Franco-quebequense el que encargó una evaluación sobre la factibilidad jurídica de un instrumento internacional sobre la diversidad cultural; se considera que dicho instrumento, publicado en 2002, constituyó el verdadero inicio del debate sobre la adopción de un tratado internacional sobre la diversidad cultural”.

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La UNESCO adopta la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales: "Canadá ratificará sin demora la Convención y seguirá desempeñando un papel de líder para lograr que la ratifique el mayor número de países miem

Liza Frulla, ministre du Patrimoine canadien, Ottawa, le 20 octobre 2005 – 2005/10/20

A raíz de la adopción de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales por los estados miembros de la UNESCO, la Ministra federal del Patrimonio Canadiense, Sra. Liza Frulla, declaró : “Es un gran día para la comunidad cultural. La adopción de este convención proporciona a la comunidad internacional el medio para sacar todas las ventajas de la diversidad de nuestras culturas y de nuestras identidades respectivas, y ello para las generaciones futuras. Este triunfo es fruto del liderazgo de Canadá a escala internacional y de las coparticipaciones productivas que, a lo largo de los años, éste fue estableciendo con los países miembros de la Red Internacional para la Diversidad Cultural, de la Francofonía y la Organización de los Estados americanos. Canadá se siente agradecido con todos los países que trabajaron con él para promover la adopción de este convencion”.

La Ministra Frulla agregó: “Deseo destacar la cooperación de los gobiernos de todas las provincias y territorios canadienses en este proceso, y en particular la importante contribución del Gobierno de Quebec y su fructuosa colaboración. Asimismo, me parece importante mencionar los esfuerzos de la sociedad civil para lograr que progresara este asunto en Canadá y en todo el mundo (…). Por ello Canadá ratificará sin demora la Convención y seguirá desempeñando un papel de líder para lograr que la ratifique el mayor número de países miembros de la UNESCO, y que esto suceda a la mayor brevedad”.

El 17 de octubre, tomando la palabra ante la 33a Conferencia general de la UNESCO, para recalcar la necesidad de adoptar la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, la Ministra Frulla declaró: “En Canadá, los gobiernos provinciales y territoriales y la sociedad civil se pronunciaron de forma unánime a favor del texto de la Convención que se nos somete. Por cierto, me acompaña hoy la ministra de Cultura de Québec, lo cual muestra el compromiso de esta provincia al lado del gobierno federal canadiense (…). Nuestros esfuerzos para lograr que los Estados miembros de la UNESCO adopten esta Convención se apoyan en nuestro compromiso indefectible de proteger y promover la rica diversidad cultural del Canadá, así como nuestro patrimonio autóctono y la creatividad inagotable de los canadienses. El texto de la Convención es fruto de largas negociaciones y compromisos de países de todas las partes del mundo. Se trata de un texto equilibrado, razonable y conforme con los principales objetivos de Canadá. La ministra hizo particular hincapié en que Canadá desempeñó un papel de líder en la elaboración de la Convención y, desde 1998, participó en todas las negociaciones para que progresara y desembocara en un consenso. Con su iniciativa, Canadá demostró su compromiso para una mayor cooperación internacional, a fin de proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales. Seguiremos trabajando con nuestros copartícipes, tanto en la UNESCO como en Canadá y en todas las partes del mundo, a fin de que se oigan y se preserven todas las expresiones culturales de la Humanidad para las generaciones futuras”.

Antes de “invitar a su colega de Québec a que finalizara la intervención de Canadá”, la ministra Frulla afirmó que la Convención no se opone a nadie: “Es una Convención para todos nosotros. Por todas estas razones, esta Convención es objeto de un consenso tan amplio. Y es también porque el conjunto de Canadá insta a todos los Estados miembros a votar a favor de la adopción del texto de la Convención sin cambio alguno”.

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Adopción de la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales: "Es un importante progreso en un mundo que necesita proteger la diversidad cultural y organizar el diálogo de las culturas, dentro del respeto a todos"

Jacques Chirac, Président de la République française, Paris le jeudi 20 octobre 2005 – 2005/10/20

Después de la adopción del Convencion, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia declaró, en una rueda de prensa el 21 de octubre: “Nos alegramos de la adopción de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, que el Presidente de la República considera, desde septiembre de 2002, como una de nuestras prioridades. Es un triunfo para la diplomacia francesa que, desde hace tres años, se ha movilizado para lograr la adopción de este texto. Es también un triunfo para la UNESCO y para la Unión Europea, pues este resultado no habría sido posible sin la unidad constante manifestada por los 25 y la Comisión en la negociación. Hoy la Convención entra a formar parte de los instrumentos fundadores del derecho internacional de la cultura (…). Hacemos un llamamiento a los Estados miembros de la UNESCO para que se adhieran a esta Convención y la ratifiquen, a fin de que pueda estar vigente a la mayor brevedad”.

El Presidente de la República francesa, por su parte, manifestó su satisfacción por la adopción de este Convención por la UNESCO: “Casi todos los países miembros de esta organización aprobaron dicho texto, que consagra el derecho de los Estados a definir y llevar a cabo políticas culturales. Es un importante progreso en un mundo que necesita proteger la diversidad cultural y organizar el diálogo de las culturas, dentro del respeto a todos y de conformidad con los ideales de la declaración universal de los derechos humanos. Este convención abre la esperanza de una globalización más respetuosa por la identidad de los pueblos. Incita a nuevas cooperaciones con los países en desarrollo, a fin de ayudar a sus creadores y dar a conocer mejor sus creaciones culturales por todo el mundo”. El Presidente Chirac pidió al Gobierno de Francia, entre otras cosas, “que procediera sin demora a la ratificación de este convención y velara por que se prosiguiera con una particular vigilancia la lucha por la diversidad cultural en todos los foros”.

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Adopción de la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales: "Este texto inscribe en el derecho internacional la diversidad, la igualdad y la dignidad de las culturas, el derecho de los Estados a tomar medidas de apoyo a las p

Renaud Donnedieu de Vabres, ministre de la Culture et de la Communication de France, Paris, 21 octobre 2005 – 2005/10/21

El Ministro francés de Cultura, Sr. Renaud Donnedieu de Vabres, considera que la adopción por la UNESCO de la Convención era ‘una excelente noticia’: “Es el reconocimiento de la diversidad, el reconocimiento de que la actividad cultural no es una mercancía como otra cualquiera (…). Esta disposición internacional transforma la cultura en una excepción”. En nombre de Francia y de ‘una lucha por los valores’, el Ministro de Cultura rechaza toda prórroga: “Esta convención tiene efectos prácticos sobre el futuro de la industria audiovisual o del libro. Pero en el fondo, es una batalla de principios sobre el tema del respeto al derecho y a la búsqueda de la paz a través de la cultura y la ciencia... que constituyen las misiones de la UNESCO. La cultura sale de una marginalidad simpática: es un reto de la sociedad. Dudamos en hablar de diplomacia cultural, pero lo que se está jugando pertenece a este orden. (…). Esto quiere decir que tengo ahora mayor fuerza en Bruselas para defender el sistema de las ayudas francesas al cine, por ejemplo”.

En un artículo publicado en Le Monde, el Ministro escribe: “Porque la cuestión de las identidades será sin duda la gran cuestión de este siglo, más allá de las condiciones de la creación y la expresión artística y cultural en un mundo que tiende a hacerse cada vez más uniforme y cada vez más sometido a las reglas del comercio, este texto inscribe en el derecho internacional la diversidad, la igualdad y la dignidad de las culturas; y en el mismo movimiento, el derecho de los Estados a tomar medidas de apoyo a las políticas culturales (…). Inscribir en el derecho internacional que las obras del arte y de la mente no pueden considerarse como mercancías: es, en nuestra época en que todo se intercambia, en que todo puede llegar a ser objeto de comercio, dar a la cultura un lugar particular, conforme con la dignidad del ser humano y con nuestra responsabilidad ante la historia. Éste es el verdadero sentido de este texto”. Asimismo, el ministro agregó: “Nuestro mensaje no es el del repliegue identitario. No cede a la tentación del cierre y los particularismos que justificasen todas clases de violencias y fanatismos (…). En este impulso de la comunidad internacional, al cual la Unión Europea aporta todo su apoyo, el mérito de Francia consiste en ayudar a entender que la adopción del texto de la UNESCO es una de las condiciones esenciales para alcanzar una globalización más dominada y humana (…). Hoy se trata de lograr que este acervo sea un proyecto al servicio de la la creación artística y cultural, del intercambio de ideas y obras y de la invención del mundo de mañana. Creada después de la guerra, la UNESCO debía servir para unir al mundo. Ahora debe salvar la pluralidad del mismo. Este proyecto no es únicamente cultural. Es profundamente político (…). Porque es el fundamento mismo de la paz. La diversidad cultural no es una arrogancia. No es un reflejo de supervivencia. No es un grito minoritario. Es una mano tendida. Una muestra de respeto. Una urgencia, en el mundo de hoy, para eliminar la espiral de los integrismos e iniciar la de la paz y del humanismo”.

Cuando se le preguntó sobre la actitud de Estados Unidos, el ministro declaró: “Habría preferido que Estados Unidos se hubiese abstenido o hubiese votado positivamente porque es de su interés. Desde este punto de vista, no hay divergencias en el mundo de las democracias: es de suma importancia actuar de forma que en todos los lugares donde hay focos de conflictos, de odio y de guerras, se difunda el valor del respeto al otro”. Agregó, entre otras cosas, “no hay que ser hipócrita”: “La realidad es una dominación y, por tanto, un riesgo de uniformidad: las películas estadounidenses acaparan el 85% de las entradas de cine en el mundo. El objetivo consiste en preservar la diversidad más amplia, pero también en aspirar a la equidad. Para que haya intercambio, es preciso que el otro exista (…). Me extraña la rigidez que, sin duda alguna, está ligada al éxito de este convención. Esta posición no me parece juiciosa. Estados Unidos debería ser el primer país en promover la diversidad cultural, en lugar de crear la incomprensión con respecto a la misma. Nadie puede rechazar este concepto. Es una lucha por los valores”.

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La Adopción de la Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales en la UNESCO: Una victoria histórica

Coalition canadienne pour la diversité culturelle, Paris, le 17 octobre 2005 – 2005/10/17

En un comunicado Pierre Curzi e Scott McIntyre, copresidentes de la Coalición canadiense para la Diversidad Cultural - que reúne a 38 de las principales organizaciones culturales de Canadá en los sectores del libro, el cine, la televisión, la música, las artes escénicas y las artes visuales, declararon que la adopción de la Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales, por una mayoría aplastante de votos de los países miembros, representa una victoria histórica en la campaña internacional llevada a cabo desde hace varios años para preservar el derecho de los países a establecer políticas culturales. “Lo que constituye un verdadero precedente histórico en este Convención de la UNESCO es que, por primera vez en derecho internacional, se reconoce el principio según el cual las producciones culturales son fundamentalmente diferentes de los demás bienes y servicios. Porque son portadores de valores, de identidad y de sentido, los bienes y servicios culturales no pueden reducirse únicamente a su dimensión comercial. La presión creciente ejercida sobre los países en el marco de las negociaciones comerciales, a fin de que renuncien a su derecho a establecer políticas culturales, hacía que fuera imperiosa la adopción de la Convención de la UNESCO a la mayor brevedad”, agregó el Sr. Pierre Curzi.

Para el Sr. Scott McIntyre, este voto mayoritario y decisivo en favour de la Convención indica que ahora se reconoce que la afirmación del derecho a adoptar políticas culturales es une prioridad para los países de todo el mundo: “La razón de ello es muy sencilla: salvo rarísimas excepciones, todos los países necesitan libertad para recurrir a medidas tales como las cuotas de contenido nacional, las subvenciones, las bonificaciones fiscales y las reglas sobre la propiedad extranjera, a fin de estar en condiciones de garantizar a sus ciudadanos el acceso a su propia cultura –y también a la cultura de los otros países del mundo. A falta de tales políticas, no se dispondría de una oferta significativa de libros, de música, de emisiones de televisión y de películas canadienses. Esto es lo que estaba en juego a todo lo largo de este debate”.

Los Sres. Curzi y McIntyre manifestaron su satisfacción al ver el papel de líder que el gobierno canadiense desempeñó durante los últimos seis años para lograr apoyos internacionales a este proyecto de Convención y recordaron los esfuerzos que desarrolló en las negociaciones del último año, a fin d llegar a un texto enérgico. Destacaron particularmente que los esfuerzos del gobierno federal fueron reforzados con la acción vigorosa de promoción de la Convención llevada a cabo por el Gobierno de Quebec desde los comienzos del proceso, y más recientemente con el apoyo inequívoco de la provincia de Ontario.

A la vez de que se alegra de que se haya superado esta importante etapa que representa el voto sobre la adopción, la Coalición canadiense hizo hincapié en que aún no ha terminado la campaña, sino que entra ahora en una nueva fase, la de la ratificación de la Convención: “Hablemos claro: este Convención no tendrá más que un alcance limitado si no la ratifican más que Canadá, los 25 Estados de la Unión Europea y algunos otros países. Para que adquiera un peso innegable, la tendrán que ratificar rápidamente de 50 a 60 países, en los próximos dos o tres años, y ello por todo el mundo, esto es, en América Latina, Asia-Oceanía y África, al igual que en Canadá y Europa, declaró el Sr. Robert Pilon, Vicepresidente Ejecutivo de la Coalición quien, a este respecto, recordó con insistencia que los países líderes y promotores de la Convención deberán realizar una verdadera campaña concertada para alcanzar este número de ratificaciones, dada la intensa oposición llevada a cabo por Estados Unidos contra la Convención durante todas las negociaciones –una oposición que suponemos se transformará ahora en presión sobre los otros países para que no ratifiquen el texto de la Convención. “Ésta es la razón, agregó, por la que es menester que Gobierno del Canadá conserve su papel de líder en este asunto, abogando por la ratificación de la Convención en todos los foros internacionales pertinentes. Por cierto, esperamos que Canadá predique con el ejemplo, figurando entre los primeros países en ratificar la Convención”.

El Sr. Curzi concluyó diciendo que “las coaliciones proseguirán con determinación su acción en favor de la ratificación de la Convención, como apoyo a las iniciativas diplomáticas de Canadá y de otros países líderes”.

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33a Conferencia general de la UNESCO : Soutien écrasant à l’UNESCO en faveur de la convention sur la diversité des expressions culturelles

Coalition française pour la diversité culturelle, Paris, le 21 octobre 2005 – 2005/10/21

En un comunicado, la Coalición francesa para la Diversidad Cultural y sus 51 organizaciones miembros se alegran del apoyo masivo aportado por los Estados miembros de la UNESCO que permitió la adopción de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales. Según la Coalición francesa, “esta convención, adoptada pese a la oposición de Estados Unidos, totalmente aislado, representa el desenlace de ásperas negociaciones iniciadas en octubre de 2003 y constituye un verdadero punto de equilibrio que consagra en derecho internacional la legitimidad de las políticas culturales”.

A este respecto, la Coalición elogia al Presidente de la República francesa, Sr. Jacques Chirac, y a los gobiernos francés y canadiense por haber tomado la iniciativa de proponer una tal convención a la UNESCO y agradece a los demás Estados miembros de la UNESCO, al Director General y a sus servicios por haber trabajado rápidamente a fin de que este convención viera la luz y pudiera ser adoptada. Asimismo, se alegra de la implicación de la Comisión europea en los debates y del apoyo total de los 25 estados miembros de la Unión europea en favor de la convención.

Por lo demás, el comunicado destaca que la Coalición francesa llevará a cabo una campaña de ratificación entre los Estados miembros de la UNESCO y espera que Francia dé el ejemplo siendo uno de los primeros países en presentar sus instrumentos de ratificación. Como tal, la Coalición dirigió una intensa campaña a favor de dicha Convención, junto con las otras 30 Coaliciones para la diversidad cultural existentes por todo el mundo (Alemania, Argentina, Australia, Belgica, Benín, Brazil, Burkina Faso,

Canadá, Cameroun, Chile, Colombia, Congo, Côte d'Ivoire, Corea, Ecuador, Espana, Guinea, Hungría, Irlanda, Italia, Mali, Marruecos, México, Nueva Zelandia, Perú, Senegal, Slovakia, Suiza, Togo, Uruguay) y reunidas en el seno del Comite Internacional de Enlace de las Coaliciones para la Diversidad Cultural.

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The United States strenuously opposes the United Nations' newly approved convention on cultural diversity: "The convention could block free exchange of ideas. It could be manipulated and abused to undermine, rather than promote, cultural diversity"

Louise V. Oliver, U.S. Ambassador to UNESCO, Permanent Delegation of the United States of America to UNESCO, Paris, France October 20, 2005 – 2004/10/20

En su Declaración publicada el 20 de octubre tras la adopción de la Convención por los estados miembros de la UNESCO a su 33a Conferencia general, la Embajadora de Estados Unidos en la UNESCO, Sra. Louise Olivier, afirma que Estados Unidos es el país del mundo más abierto a la diversidad de las culturas de los pueblos y de los productos del mundo. Por esta razón, declara la Sra. Olivier, “Estados Unidos está muy decepcionado con la decisión que se acaba de tomar. Como lo hemos explicado de forma muy detallada, estamos seriamente preocupados por el riesgo de que el proyecto de Convención se interprete mal y con ello obstaculice la libre circulación de las ideas a través de la palabra y la imagen y afecte igualmente otros sectores, en particular el comercio”.

En efecto, la Embajadora de Estados Unidos en la UNESCO se quejó, en la Plenaria de la Conferencia general de los ‘profundos defectos’ que, en su opinión, presenta el texto, y de que su país no hubiera dispuesto de una verdadera oportunidad para discutir sobre ello. El proceso de discusión de este texto no fue abierto y no hubo tiempo para una seria negociación. Afirma que, pese al llamamiento del Director General de la UNESCO, en el pasado mes de junio, para que hubiera consenso, no se inició ninguna renegociación desde entonces y el texto se quedó con sus defectos. Por los Estados Unidos, el texto adolece de dos defectos mayores: contiene trabas para la libertad de expresión y el derecho a elegir libremente las expresiones culturales que uno desea, y se podría alegar el artículo 20 para crear barreras comerciales al libre comercio de los bienes y servicios culturales. Por lo tanto, lo que reprocha al proyecto, es el hecho de que “todo Estado, en nombre de la diversidad cultural, pueda alegar las cláusulas ambiguas de este convención para (...) erigir barreras arancelarias relativas a bienes o servicios presentados como expresiones culturales”. “Este término de ‘expresiones culturales’ nunca ha sido definido claramente y, por lo tanto, abre la vía para una interpretación errónea”, agregó la embajadora, quien afirma, entre otras cosas, que el objetivo de Estados Unidos es garantizar la libre circulación de la diversidad en todas sus formas: cultural, informacional y comercial.

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En la agenda

La Cultura : de la UNESCO a la OMC

La Presse, édition du 19 octobre 2005 – 2005/10/19

En este artículo, Mario Roy declara que hay cuestiones que permanecen en suspenso tras la adopción, en la UNESCO, de un proyecto de convención sobre la diversidad de las expresiones culturales. Reconoce que la adopción de dicha Convención representa, sin duda alguna, una victoria. Destaca que el texto reconoce a los Estados el derecho a apoyar la cultura a través de ayudas directas o de cuotas. Estas medidas existen prácticamente en todas partes. Y la verdad es que funcionan. En Québec, han contribuido, por ejemplo, al vigor excepcional del cine y de la música popular. En Francia, la cultura, vigorosa y opulenta, está colgada desde hace mucho tiempo de la potente locomotora del Estado. Incluso en Corea del Sur, unas cuotas en la difusión han aportado al cine local una porción de mercado superior al 50%. Pues bien, a este periodista le preocupa el hecho de que la creciente liberalización de los intercambios comerciales, encabezada por la OMC, puede representar una amenaza a esta situación. De ahí la necesidad de recurrir a la UNESCO, para que haga contrapeso.

Por otra parte, destaca el Sr. Roy, la cultura es el principal producto de exportación de Estados Unidos que, con ello, es el vendedor más importante del mundo – una mina de 80 a 100 mil millones de dólares al año. Lo raro es, pues, que uno se extrañe de su ‘agresividad’. Además, Estados Unidos tiene motivos para desconfiar de la UNESCO, a la que hoy día financia en un 22%, aunque la haya boicoteado durante años. De ahí algunas interrogantes sobre el futuro: “¿Adoptarán los Estados signatarios y hoy entusiastas, dentro de un mes o de un año, los textos legislativos por los cuales cada uno debe comprometerse realmente? Ottawa y Québec prometieron formalmente hacerlo, pero ¿cuántos otros serán seducidos por las sirenas estadounidenses, que tienen el arte de esquivar los tratados internacionales con tentadoras proposiciones bilaterales?”

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La UNESCO adopta la convención sobre la diversidad de las expresiones culturales

Le Monde, édition du 18 octobre 2005 – 2005/10/18

Los elefantes y las águilas han podido dialogar con los ratones”. Con esta extraña metáfora, refiere Nicole Vulser en este edición del Monde, el representante de Jamaica en la UNESCO elogió la calidad de los trabajos que permitieron la adopción, en comisión, del proyecto de Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales. No obstante, si bien Estados Unidos puede compararse fácilmente con un elefante en el sector de la cultura –el 85% de las entradas de cine vendidas en el mundo son para ver una película de Hollywood– se queda uno corto diciendo que este nuevo texto fue votado contra su voluntad: “Sin pluralismo cultural, uno se ahoga”, afirmó Gilberto Gil, el Ministro brasileño de Cultura. “Es la garantía de la supervivencia de las culturas minoritarias”, agregó su homólogo de Ghana. “Un verdadero antídoto a la globalización”, según Mauritania. China y Rusia aportaron su apoyo masivo a este proyecto de convención. Ofrece “un marco coherente, claro y equilibrado”, según Timothy Craddock, representante de Gran Bretaña, que se expresaba en nombre de la Unión Europea, moderando con ello las iniciales reticencias británicas. Por lo demás, destacó que “la mayoría de las partes hicieron compromisos”.

“Este texto es ante todo un acto político. Es la primera vez que la comunidad manifiesta de manera tan mayoritaria una voluntad de detener una liberalización desenfrenada”, destaca el Francés Jean Musitelli, miembro del grupo de expertos internacionales que redactó la convención. Ésta constituye un progreso político, comercial y jurídico. En virtud de este derecho finalmente positivo, se reconoce “la naturaleza específica de las actividades y de los bienes y servicios culturales”. Los Estados gozan de un derecho soberano a “conservar, adoptar e implementar las políticas y medidas que consideren apropiadas” para la diversidad cultural. Cada país podrá financiar, mediante ayudas públicas o medidas reglamentarias, el cine, las artes plásticas o la música. Se trata indudablemente de un importante triunfo para los iniciadores del proyecto, los canadienses y los franceses, que han sabido llevarlo a buen término en un tiempo récord, esto es, un poco más de dos años. Para contrarrestar a Estados Unidos en las negociaciones comerciales, en el artículo 20 se afirma que este nuevo derecho tendrá el mismo valor jurídico que los demás instrumentos existentes (OMC). En el entorno del Sr. Donnedieu de Vabres, se precisa que “un país tendrá derecho a negarse a abrir su mercado audiovisual y cinematográfico en el marco de negociaciones comerciales internacionales”. “Por primera vez, unos países vulnerables dispondrán de una palanca para resistir”, agrega el Sr. Musitelli.

Sin embargo, el texto consta de límites: se trata de un compromiso y, por lo tanto, desaparecieron las posiciones más radicales. Según Hélène Ruiz Fabri, profesora de derecho internacional en la Universidad Paris-I y experta para Francia en este asunto, la Convención es ‘levemente apremiante’ en cuanto a medios. Y agrega: “El fondo de cooperación establecido –para los países en desarrollo– depende de las contribuciones voluntarias de cada país, que ya se ven solicitados por todas partes”. A la inversa de los compromisos contraídos en la OMC, donde existen verdaderos apremios reglamentarios en caso de liberalización de un sector, la Convención es laxista. La implantación del famoso artículo 20 será forzosamente delicada.

Para entrar en vigor, la Convención deberá ser ratificada por un mínimo de 30 países. Estados Unidos tratará de bloquear este proceso: “Estamos en una lógica de relación de fuerzas jurídica y política”, admite el Sr. Musitelli. Cuanto más numerosos sean los países que ratifiquen la Convención, mayor será el peso de la misma. Técnicamente, esta ratificación puede, según los países, hacerse con un simple decreto adoptado en el consejo de ministros pero, en la mayor parte de los casos, el parlamento deberá votar, lo cual puede ser un proceso mucho más largo. Pues bien, el tiempo es tanto más valioso cuanto que Estados Unidos saca provecho de cada instante para finalizar el mayor número de tratados bilaterales con países ‘frágiles’, que no disponen de industrias culturales potentes.

Sobre este punto, Vincent Noce escribe en Libération que, pese a la ira estadounidense, se adoptó la Convención que da fuerza de ley a la excepción cultural. Pero, “lejos de estar al cabo de recursos, los estadounidenses siguen tratando de lograr que se incluya la cultura en los acuerdos bilaterales. Actuaron así con respecto a Corea del Sur, Chile o Marruecos a cambio de favores comerciales, no sin resistencias. Los franceses intervinieron ante Marruecos para que resistiera. La cultura es también la guerra”.

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La Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales: Un convención para proteger las culturas

Radio France internationale - Actualités, édition du 17 octobre 2005 – 2005/10/17

Según Colette Thomas, que firma este artículo, la idea de la Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales es dejar de hablar de excepción cultural y adoptar una nueva norma internacional en el marco de la UNESCO, para proteger bienes que, al ser culturales, no son exactamente como los otros. Hablando del nuevo texto, informe la periodista, el Ministro francés de Cultura explicó que esta “disposición internacional hace que la cultura constituya una excepción, es decir que no sea el mercado el que haya de regularla, sino los Estados, que están autorizados a apoyar y promover a sus propios artistas”. Pues por su lado, la OMC considera que las artes y la cultura son bienes como los otros. “La experiencia mostrará en la práctica si la nueva Convención puede imponerse” (frente a la OMC). De todas maneras, precisa la UNESCO, los acuerdos bilaterales ya suscritos no estarán sometidos a este nuevo tratado y seguirá siendo posible firmar otros acuerdos culturales entre dos países. Éstos escaparán al campo de competencia de la nueva convención.

La periodista destaca, con razón, que la culminación del proyecto de Convención de la UNESCO coincide, semana más o menos, con el final de un ciclo de negociaciones en el marco de la OMC. El punto final de dicho ciclo será la conferencia ministerial de la OMC, que se celebrará en Hong Kong en diciembre de 2005. Durante las negociaciones preparatorias, que se extendieron sobre varios años, la futura liberalización de los servicios fue objeto de un trato aparte, pues la OMC no tenía intención de tratar este sector como el de las mercancías. La negociación se llevó a cabo en el marco del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS). Impulsada por varios países europeos, entre ellos Francia, la Comisión Europea se negó a considerar la apertura de un gran número de servicios al mercado, considerando que eran ‘sensibles’. Salieron del campo de esta negociación la educación y la salud, pero también algunos sectores culturales como el cine, la televisión, la radio, las bibliotecas, los archivos y los museos. Varios gobiernos se pusieron de acuerdo para rechazar un comercio puro y sencillo de este tipo de servicios, aunque la puerta permanece abierta para intercambios mundiales relativos a los espectáculos, la edición o la arquitectura.

Según la periodista, la nueva Convención de la UNESCO debe tener en cuenta la existencia de otros acuerdos internacionales del tipo de la OMC. Por lo demás, delimita sus competencias: en el preámbulo se habla de la importancia de los conocimientos tradicionales, la diversidad de los media, el papel fundamental de la educación, el riesgo de desequilibrio que puede provocar la globalización entre países ricos y pobres en el área de la cultura. Fiel a sus posiciones en lo concerniente a la apertura de los mercados, Estados Unidos presentó, por ejemplo, una objeción sobre el hecho de reconocer la doble naturaleza de los bienes y servicios culturales. No obstante, todos los especialistas estiman que este nuevo texto representa una contribución positiva a la evolución del derecho internacional, en una época en que la cultura está llamada a desempeñar un papel cada vez más importante. Es probable que los artistas, los creadores y todos los profesionales que gravitan en este universo de la cultura tengan dificultad en orientarse en este nuevo instrumento jurídico que, en todo caso, deja entrever buenas agarradas entre grandes industrias culturales competidoras como la del cine o de la música. La nueva Convención tiene también la ambición de propiciar el surgimiento de un sector cultural dinámico en los países en desarrollo. Debería fomentarse la colaboración en los sectores de la música y del cine, particularmente entre países desarrollados y en desarrollo. Mero deseo o punta de lanza de una nueva cooperación, las sumas que vengan a alimentar el nuevo Fondo internacional para la diversidad cultural mostrarán el nivel de implicación de los más ricos para propiciar la creación, en todas sus formas, en los países que pueden dedicar pocos medios a este universo de la cultura.

Para concluir, la periodista destaca el reto económico de este Convención: un estudio realizado por la UNESCO en el año 2000 muestra que durante las dos últimas décadas, el comercio internacional de los bienes culturales ha cuadruplicado. Entre 1980 y 1998, hubo una explosión en los intercambios mundiales relativos a los libros, las revistas, la música, las artes plásticas, el cine, la fotografía, la radio, la televisión, los juegos y los artículos de deporte. Sin embargo, pocos países están implicados en este comercio. En 1990, por ejemplo, Japón, Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido exportaron más de la mitad de los bienes culturales. Esta hegemonía ha evolucionado poco, aparte de la irrupción de China en este sector. En 1998, este país llegó a ocupar el tercer lugar en la clasificación mundial. Para tratar de reequilibrar ‘esta sociedad mundial de la información’, la UNESCO anhelaba esta nueva convención, que es verdaderamente de su época.

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151 países apoyo el texto de la convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales. Sólo Estados Unidos e Israel votaron en contra

Le Devoir, édition du 18 octobre 2005 – 2005/10/18

En este artículo, Alec Castonguay informe que tras dos años de duras negociaciones, presiones diplomáticas en todos los frentes e intensos cabildeos, se adoptó finalmente el Tratado internacional sobre la diversidad cultural a la sede de la UNESCO, en París, cuando 151 países dieron su apoyo a este texto, calificado de ‘histórico’ por Canadá y Québec. Afirma, entre otras cosas, que dicho tratado permitirá que la cultura deje de ser considerada como una simple mercancía sometida a las imposiciones de los demás acuerdos comerciales, lo cual tiene como efecto concreto aumentar el margen de maniobra de los Estados signatarios, que pueden elaborar las políticas que quieran para proteger su industria cultural. Por ejemplo, los países signatarios podrán utilizar subvenciones, cuotas y bonificaciones fiscales destinadas a la industria cultural, y ello aunque la OMC o el TLC decidiera lo contrario. Ya que el texto del Tratado precisa que no estará subordinado a los otros acuerdos comerciales. Será posible, pues, implantar medidas para frenar la apisonadora de Estados Unidos en materia de bienes y servicios culturales; este país exporta por valor de 80 mil millones de dólares al año en este sector.

Sin embargo, destaca el periodista, Estados Unidos trató hasta el final de torpedear el acuerdo presentando numerosas propuestas de enmiendas para diluir el texto, pero todas fueron rebatidas. Para apoyar este éxito, la Ministre de Cultura y Comunicaciones de Quebec, Sr. Line Beauchamp, precisó que la Asamblea nacional de Quebec estará llamada a pronunciarse a favor del tratado en el marco de una moción que se le presentará a principios de noviembre. Por su lado, en Ottawa, la Ministra federal del Patrimonio Canadiense, Sra. Liza Frulla, tiene intención de presentar una memoria al gabinete en las próximas semanas y espera que el Gobierno canadiense sea uno de los primeros países en ratificar la convención sobre la diversidad cultural, a fin de marcar la pauta en esta segunda importante etapa. Según la Ministra, Canadá podría firmarla oficialmente antes de finalizar el año 2005 o, a más tardar, a principios de 2006. Luego, las Ministras Liza Frulla e Line Beauchamp tomarán de nuevo su bastón de peregrino para convencer, uno por uno, a los países en los cuales la aprobación de un tal texto no es suficiente y debe ser seguida de la ratificación oficial. “Soy más bien optimista después de las intervenciones que he oído (…), explica la Ministra Beauchamp. La posición de los países es clara. Se ve que los debates fueron tan intensos que incluso países que no estaban seguros tuvieron que zanjar, lo cual es buena señal. Por supuesto, se va a proseguir la movilización para que los países ratifiquen el tratado. Pero por lo menos podemos tomarnos hoy un tiempo para sentirnos felices por la cultura”.

Por otra parte, destaca el periodista, la Coalición canadiense, que lucha con ahínco desde hace años para sustraer este campo comercial de los acuerdos de la OMC o del TLC, se alegraba de esta adopción: “Me siento muy feliz. Este voto de 151 es más de lo que podíamos esperar”, destaca Sr. Robert Pilon, Vicepresidente ejecutivo de la Coalición canadiense para la diversidad cultural. “Estoy muy contento, máxime viendo la fuerza de la presión que ejerció Estados Unidos durante el verano, prosigue Robert Pilon. Lo sentí en todos los países que visité”. Piensa que Estados Unidos, de vuelta a la UNESCO tras 19 años de ausencia, precisamente para combatir este tratado, no guardará sus armas tan fácilmente: “Cuando en la plenaria de la Conferencia general de la UNESCO se valide oficialmente el texto, los estadounidenses lanzarán la segunda fase de la ofensiva. Ya no habrá efecto de grupo: cada país vuelve a sus tierras y debe lograr que su Parlamento ratifique el texto. La presión estadounidense será fuerte para que el menor número posible de países den seguimiento al acuerdo (…). Pero el voto fue tan fuerte que creo que es posible lograr el acuerdo de los 30 países de aquí a dos o tres años. Pero nuestro objetivo, en la coalición, es obtener la firma de 60 países repartidos en diversas regiones del mundo. Es así como la Convención tendrá el mayor peso”.

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