Diversidad cultural

Boletín informativo
La Diversidad de las Expresiones Culturales

Vol. 5, no 22, lunes, 11 de julio de 2005

Hacia la adopción de la Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales en la UNESCO, en octubre de 2005: ¡Hay que mantener el rumbo y proseguir la movilización!

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Comunicados, discursos, declaraciones

La Comisión alemana para la UNESCO adopta una resolución por la que pedía al gobierno alemán que se comprometiera por la adopción del proyecto de convención de la UNESCO

Deutsche UNESCO-Kommission, Bonn, 7. Juli 2005 – 2005/07/07

Durante su Asamblea General, los días 6 y 7 de julio de 2005 en Bonn, la cual tenía como temas la diversidad cultural y la universalidad de los valores, la Comisión alemana para la UNESCO adopta una resolución por la que pedía al gobierno alemán que se comprometiera por la adopción del proyecto de convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales a la Conferencia general de la UNESCO en octubre de 2005. Asimismo, le pide que lleve a cabo el proceso que conduzca a la ratificación de dicha Convención tan pronto ésta haya sido adoptada. [05-22]

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Firma de un acuerdo de cooperación: La APF y la UNESCO intensifican su cooperación con miras a contribuir al respeto de la diversidad cultural

UNESCO - APF, Paris, le 5 juillet 2005

En presencia de numerosos embajadores, delegados permanentes y miembros del grupo francófono de la UNESCO, la Asamblea parlamentaria de la Francofonía (APF) y la UNESCO formalizaron el refuerzo de su cooperación, el 4 de julio pasado, con un nuevo acuerdo que viene a complementar el que se firmó entre la UNESCO y la OIF (Organización internacional de la Francofonía) en diciembre de 2000. Este nuevo acuerdo tiene como objeto “contribuir a la realización de proyectos comunes, particularmente en los sectores de la promoción de la democracia y los derechos humanos, el respeto a la diversidad cultural y lingüística, la educación y la formación, la cultura y  la comunicación, así como la promoción del lugar de las mujeres en la sociedad”.

Con este motivo, el Director General de la UNESCO, Sr. Koïchiro Matsuura recordó, en primer lugar, la importancia que otorga la UNESCO a su cooperación con los parlamentarios, de quienes desea “que sean copartícipes permanentes de su acción”: “Los parlamentarios son, en todas las sociedades democráticas, actores clave del funcionamiento político de la nación (…). Por ello la UNESCO da tanta importancia al establecimiento de un lazo estrecho con ellos para permitir que los ideales de la UNESCO se anclen mejor en las realidades nacionales” declaró. Luego, Sr. Matsuura se alegró de que la próxima sesión de la APF, que se celebra esta semana en Bruselas (Bélgica), esté dedicada a la diversidad cultural, tema que se encuentra “en el corazón de las preocupaciones” de la APF, como lo atestigua la Declaración adoptado en abril pasado por su Comisión de Educación, Comunicación y Asuntos Culturales, según destacó Sr. Matsuura. Y éste agregó: “No cabe duda de que se trata de un importante campo de cooperación entre nuestras dos instituciones (…); la diversidad cultural cubre una multitud de aspectos que la UNESCO debe preservar con todos los medios a su alcance”.

Evocando más precisamente la cuestión de los contenidos culturales y las expresiones artísticas, Sr. Matsuura destacó la importancia de los trabajos realizados por los expertos intergubernamentales con el fin de preparar un anteproyecto de convención que se presentará a la Conferencia general de la UNESCO, en octubre de 2005: « preocupados por la solidaridad, el diálogo y los intercambios multipolares, los expertos intergubernamental tratando de encontrar el punto de convergencia entre las exigencias de libre circulación y acceso, de igual dignidad y respeto de todas las culturas, de apertura y equilibrio, de solidaridad y cooperación internacionales, destacando la doble índole (cultural y económica) de los activitas, bienes y servicios culturales ». El resultado de ello fue el texto rico y generoso, que propone una serie de medidas destinadas tanto a proteger como a promover la diversidad de las expresiones culturales. No obstante, al constatar que “en algunas cláusulas claves, no se ha podido alcanzar un consenso”, Sr. Matsuura manifestó el deseo de que “en el intervalo de algunos meses que nos separan de la Conferencia general, estas divergencias puedan allanarse a fin de llegar a una formulación satisfactoria para todos estos artículos”. “Sería muy lamentable que los países que hayan reservado su posición sobre algunas de las cláusulas claves de esta convención optasen in fine por no adherirse a esta Convención, cuya importancia y urgencia son cruciales para la protección y la promoción de la diversidad cultural. Por ello, sólo puedo desear que se desarrolle un esfuerzo adicional y que la cultura logre, desplegando todas sus fuerzas unificadoras, que emerja el consenso.

Le Président de l’APF, et Président de l’Assemblée nationale du Niger, M. Mahamane Ousmane, pour sa part El Presidente de la APF, y Presidente de la Asamblea nacional de Níger, Sr. Mahamane Ousmane, por su parte, manifestó su satisfacción al ver que se formaliza la cooperación entre la APF et la UNESCO, insistiendo luego en la importancia que reviste el anteproyecto de convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales. “Los temas culturales, económicos y políticos son considerables pues, de la cultura única al pensamiento único, sólo hay un paso, que algunos parecen decididos a dar –y rápidamente. No es nuestro caso”, reafirmó. Los embajadores, delegados permanentes de Canadá, de Líbano y de Suiza intervinieron luego para manifestar su satisfacción por la calidad de las relaciones entre la UNESCO y la Francofonía, y particularmente con la APF. Asimismo, reafirmaron su apego a la diversidad cultural y manifestaron el deseo de que el anteproyecto de convención sea adoptado durante la 33ª sesión de la Conferencia general de la UNESCO, dado que este texto es considerado para los países miembros de la Francofonía como una prioridad. [05-22]

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El aporte de la Francofonía a la diversidad cultural en el movimiento de globalización

Assemblée parlementaire de la Francophonie (APF), Paris, le 4 juillet 2005 – 2005/07/04

“El aporte de la Francofonía a la diversidad cultural en el movimiento de globalización”. Éste es el tema discutido por los parlamentarios a la XXXIa sesión de la Asamblea parlamentaria de la Francofonía (APF) que se celebró del 4 al 9 de julio de 2005 en Bruselas en Bélgica. La Sesión se llevó a cabo en presencia del Secretario General de la OIF, Sr. Abdou Diouf, y de 200 parlamentarios, entre los cuales figuraban 25 Presidentes o Vicepresidentes de Asambleas, que representaban 45 parlamentos. Un comunicado del Quai d'Orsay informa de que Francia participó en esta sesión, en la que su Ministra Delegada de la Cooperación, el Desarrollo y la Francofonía, Sra.  Brigitte Girardin, pronunció un discurso dedicado al refuerzo de la diversidad cultural y al lugar de la lengua francesa en las instituciones europeas. Este comunicado destaca que Francia siempre se ha movilizado a escala internacional para el reconocimiento de la especificidad de los bienes y servicios culturales, elementos fundadores del reconocimiento de la diversidad cultural.

En un dossier de prensa publicado sobre este tema, la APF enuncia, en lo que concierne a ‘la lucha por la diversidad cultural’, que “La Francofonía, laboratorio de la diversidad cultural, por su vocación, su composición geográfica y económica, apoyándose en su experiencia específica al servicio del desarrollo, estructuró y reforzó sus intervenciones en favor de la diversidad cultural”. Así pues, elevó la defensa de la diversidad cultural en prioridad y, en consecuencia, recomendó a la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OIF “que adoptase el principio de una convención internacional dedicada a la diversidad cultural en el seno de una instancia preocupada específicamente por la promoción de la cultura”. Exhortó particularmente a los Jefes de Estado y de Gobierno de la OIF a “velar, con el mayor cuidado, para que se garantice a cada Estado miembro la posibilidad de preservar y desarrollar sus capacidades a fin de definir e implementar su propia política cultural, lo cual implica que se mantenga el derecho de tomar medidas de apoyo en el sector cultural, y particularmente al audiovisual, a la producción cinematográfica o al mercado del libro”. La APF adoptó, en 2003, durante su Sesión de Charlottetown (Isla del Príncipe Eduardo), una resolución en la que instaba a los Estados y Gobiernos miembros de la Francofonía a abstenerse de todo compromiso de liberalización en cuanto a bienes y servicios culturales en la OMC y a cumplir también este principio en el marco de acuerdos comerciales bilaterales y regionales. Asimismo, invitó a los Estados y Gobiernos miembros de la Francofonía a comunicar a los parlamentarios y a la APF los elementos de las negociaciones comerciales relativas a todos los productos con carácter cultural y pidió a la OIF que mantuviese relaciones constantes y una colaboración mutua con la APF, a fin de maximizar el esfuerzo de movilización acordado por la Francofonía sobre la cuestión de la diversidad cultural.

Para estos fines, la APF se esmera en promover una convención fuerte, confirmando claramente el derecho de los Estados a implementar de los políticas culturales, y no un texto con virtudes puramente declaratorias. La Sesión de Bruselas fue ocasión para reafirmar claramente este objetivo, pues, recalca la APF, es “gracias a un tal instrumento como la Francofonia podrá seguir apoyando la producción cultural francófona, sobre todo la del Sur, sumamente rica y diversa, cuyo despliegue en el conjunto del espacio francófono –y más allá– es a la vez un factor de enriquecimiento mutuo, de acercamiento entre los pueblos y las personas, de paz y de desarrollo económico sostenible”. Según ella, “la diversidad de esta creación cultural, uno de los pilares de la Francofonía, es un bien común que se debe valorizar en un momento en que globalización es sinónimo de uniformización. Tan sólo se trata de reconocer la posibilidad, para los Estados, de promover las artes escénicas, la circulación de las obras y de los artistas, la producción audiovisual y las empresas culturales de los Estados, tanto los del Norte como los del Sur”. La APF destaca, en particular, que “la defensa de la diversidad cultural se opone a una concepción de la cultura que reduzca a ésta a lógicas puramente industriales. Por el contrario, tiene en cuenta su dimensión global y estratégica: por ello constituye un proyecto político, sobre el cual todos los parlamentarios del espacio francófono desean que se oiga su voz”.

Destacando igualmente que los temas culturales, económicos y políticos son inmensos, la APF mantiene que “algunos acuerdos bilaterales y las negociaciones internacionales sobre los servicios, particularmente los ciclos de Doha y de Hong-Kong en el marco de la OMC, son susceptibles de poner en tela de juicio la capacidad de los poderes públicos para intervenir en materia cultural. Los Estados Unidos, por no citar más que este país, ha suscrito varios acuerdos comerciales de libre comercio que comprometen la capacidad de los Estados para adoptar medidas para apoyar su política cultural y su industria cultural nacional”. [05-22]

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Canadá publica, en el marco de las negociaciones de la OMC sobre los servicios, su oferta revisada que excluye cualquier compromiso de liberalización en el sector de la cultura

Ministère du Commerce international du Canada, Ottawa, le 20 juin 2005

En el contexto de las negociaciones sobre el Acuerdo General sobre el Comercio de los Servicios (AGCS), que se encuentran actualmente en la fase del acceso a los mercados, los miembros de la OMC acordaron presentar ofertas revisadas en materia de acceso a los mercados hasta el 31 de mayo de 2005. De conformidad con esta declaración, Canadá presentó su oferta revisada, que representa progresos sobre la base de la oferta inicial que sometió el 31 de marzo de 2003, y con las peticiones iniciales de Canadá en las negociaciones sobre los servicios de la OMC, sometidas en julio de 2002, así como con la posición inicial de Canadá en las negociaciones del AGCS, hecha pública en marzo de 2001.

Al igual que la oferta inicial, la oferta revisada expone las mejoras adicionales que el Canadá está dispuesto a brindar a los demás países a cambio de un mayor acceso a sus mercados de servicios, y describe los compromisos adicionales que el Canadá está inclinado a contraer en el sector del comercio de los servicios a cambio de un mayor acceso a los mercados extranjeros. Al igual que la oferta inícial de Canadá, la oferta revisada tiene en cuenta las peticiones de acceso a los mercados formuladas por los socios comerciales de Canadá a la OMC y otorga una particular atención a las solicitudes de los países en desarrollo y los países menos avanzados.

 Como todas las ofertas de negociaciones, la oferta revisada de Canadá es condicional al nivel general de liberalización que se alcance al finalizar las negociaciones. Así pues, el Canadá conserva el derecho a agregar, suprimir o cambiar cualquier elemento de su oferta hasta que se suscriba un acuerdo final que cumpla los objetivos de Canadá. Asimismo, el AGCS permite que los países determinen cuáles serán los servicios ofrecidos por los servicios públicos. A este respecto, en su oferta revisada por lo que se refiere al AGCS, el Canadá propone mayores compromisos en cuanto al acceso a los mercados en diversos sectores: movimiento temporal de las personas de negocios; servicios profesionales; servicios de transporte; servicios financieros; exenciones al principio de la nación más favorecida; presencia comercial; servicios turísticos.

No obstante, en su nueva oferta, Canadá reafirma que los sectores de salud, enseñanza pública, servicios sociales y cultura no formarán parte de dicho Acuerdo: “Nuestra oferta indica claramente que los servicios públicos no se encuentran en la mesa de negociación”, declaró el Ministro Jim Peterson. En efecto, la oferta revisada de Canadá no incluye ningún compromiso en los sectores de salud, enseñanza pública, servicios sociales y cultura. [05-22]

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« Culture: Une seule solution, l'exception »

Alternatives internationales, Juillet-août 2005 – p. 36-39 – 2005/07-08

La publicación mensual Alternatives internationales propone un dossier sobre la cultura con un título evocador:Demain, tous américains?(Mañana, ¿todos americanos?). Asimismo, el mensual pasa revista a la identidad cultural de los pueblos, a la concentración de las industrias culturales, a la dominación de algunas de las empresas más importantes en la escena mundial, al pluralismo de la creación artística amenazada por la lógica de ‘todo mercado’ que elimina lo que no produce beneficios. Además, expone ‘las buenas razones para tener miedo’: ‘la tele estadounidense que lo inunda todo’, el Cine que se transforma en ‘Planeta Globalwood’. Acerca de los 7 artículos que integran este dossier, Jean-Michel Baer, asesor del presidente d’Arte y ex director de Cultura Audiovisual en la Comisión Europea, et Jean-Pierre Warnier, profesor de etnología en la Université Paris V, conceden una entrevista, recogida por Sandrine Tolotti y en la cual afirman que la única solución para la cultura es la excepción.

Respondiendo a la pregunta para saber si la adopción del anteproyecto de Convención por los Estados miembros de la UNESCO significa que, hoy en día, el pluralismo de las culturas está amenazado por la globalización, afirman que el pluralismo de la creación artística podría verse profundamente afectado por las lógicas capitalísticas vigentes en el sector de los industrias culturales: “El ‘todo mercado’ conduce a invertir sólo en las producciones presumiblemente rentables, dejando de lado los sectores y las creaciones que no tienen futuro económico inmediato, con todo lo que esto significa en términos de estandarización (…). Pues bien, los bienes económicos no son productos como los demás. La teoría económica de la ventaja comparativa (…), sobre la que se basan el libre comercio y la existencia de la OMC, no tiene ningún sentido en materia cultural”.

Por otra parte, destacan que, en la era de la globalización, la escala pertinente de acción en materia cultural es, ante todo, un destacado elemento de política mundial. Desde hace más de diez años, apuntan, “la ‘excepción cultural’ se ha afirmado como una línea de división entre dos concepciones. La primera, representada inicialmente por la Europa, ha llegado a ser la de la inmensa mayoría de los países del planeta: la cultura debe escapar al derecho común en materia comercial. La segunda la encarna los Estados Unidos, muy aislado en este asunto: la cultura es una mercancía como las demás”. Durante la fase final de las negociaciones comerciales de la Uruguay Round en 1993, agregan, los representantes estadounidenses exigieron una extensión de las reglas de liberalización en el sector audiovisual, pero la Unión Europea desempeñó un papel clave para impedir esta ‘mercantilización’ de la cultura, que hubiera hecho estallar todos los dispositivos de apoyo y de promoción de las obras audiovisuales. A este respecto, destacan que los Estados Unidos no deja escapar ninguna ocasión para reanudar el combate, y la lucha es dura en la OMC, donde se negocia hoy día la próxima etapa de la liberalización de los servicios: “La Unión no presentó ninguna oferta de liberalización del sector audiovisual y, por supuesto, no presentó ninguna solicitud en este sentido ante sus socios. Pero si bien, de los 148 países miembros de la OMC, 130 consideran, como ella, que la cultura no es una mercancía, la Union recibió, por parte de países como Brasil, China, India, Malí, Perú, Jordania, Corea, Taiwán y México, peticiones para liberalizar su sector audiovisual”. Por lo tanto, claman los autores, “ya es hora de preguntarnos si queremos que la UNESCO sirva para algo”.

No obstante, constatan que voces cada vez más numerosas, que emanan tanto de los Estados como de la sociedad civil, se alzan actualmente en favor de la diversidad cultural. Y este movimiento ha desembocado en el proyecto de Convención, “y el reto consiste en garantizar el libre acceso de todos los pueblos del mundo a los bienes culturales, contra la hegemonía de un mercado liberalizado y contra la de los poderes locales irrespetuosos con las minorías y la libertad de información”. Por lo tanto, afirman que el anteproyecto de Convención adoptado el pasado día 3 de junio en París “parece muy prometedor, aunque Estados Unidos, furioso, va a hacer todo lo que pueda de aquí a la Conferencia general de octubre para enmendarlo… En particular, el Artículo 20, que destaca que la convención de la UNESCO no está ‘subordinada a los otros tratados’. Dicho de otro modo, la diversidad cultural estaría dotada de un instrumento jurídico que pusiera los políticas culturales al abrigo de cualquier intento de liberalización”.

No obstante, los autores niegan que la defensa de la diversidad cultural sea también la máscara de una nueva forma de proteccionismo. Si bien los Estados han conservado el derecho a llevar políticas culturales, aún queda la batalla por el contenido, el sentido de la diversidad cultural, pues no habrá futuro para la diversidad cultural sin intercambios, sin diálogo intercultural, sin reparto, “porque los países del Sur no siempre entienden el discurso de los Estados europeos, considerando en muchos casos que la cuestión de la diversidad es un asunto de ricos que quieren proteger sus mercados. Si no les demostramos concretamente que no es así, muchos de ellos no resistirán a la seducción de las negociaciones bilaterales con Estados Unidos, y cederán sobre la apertura de sus mercados culturales a cambio de inversiones estadounidenses”. [05-22]

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Comercio-Cultura: el Senado estadounidense aprueba un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos y seis países de América Central que cubre todos los sectores, incluida la cultura

Le Nouvel Observateur, édition du 5 juillet 2005 – 2005/07/05

En esta edición, Le Nouvel Observateur informe un comunicado de la Associated Press que declara que el Senado estadounidense votó, el pasado día 30 de junio, a favor de la aprobación de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos y seis países de América Central ( CAFTA -Central American Free Trade Agreement), con el apoyo del Presidente George W. Bush. Según  La Casa Blanca, el CAFTA abriría un mercado de 44 millones de consumidores a los productos estadounidenses y “promocionaría la democracia, la seguridad y la prosperidad en una parte del mundo, caracterizada antaño por la opresión y la dictadura militar”. El año pasado, los dirigentes de los Estados Unidos suscribieron con Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y República Dominicana este tratado que cubre todas las áreas y eliminará progresivamente, durante la próxima década, todas las barreras arancelarias entre los países involucrados. Éste es el sexto tratado de libre comercio suscrito por los Estados Unidos, con el ALCA (Canadá, México y Estados Unidos) y los tratados bilaterales con Israel, Jordania, Chile y Singapur.

En un informe presentado ante la Agencia Intergubernamental de la Francofonia (AIF) en el 18 de junio de 2004, el Centre études internationales et mondialisation y el Institut d’études internationales de Montréal de la Universidad de Quebec en Montreal (UQÀM), destacaron que los recientes tratados de libre comercio (TLC) que Estados Unidos de América concluyó con Singapur, Chile, Australia, América Central y Marruecos afectan la posibilidad para esos países de proseguir con sus políticas culturales. Los autores del informe recalcaron, en particular, que la principal consecuencia de los recientes TLC firmados por Estados Unidos es limitar de manera acentuada el abanico de medidas que un Estado puede adoptar con el fin de preservar su cultura nacional: “Para los Estados en cuestión y, por extensión, para la comunidad internacional, esto equivale a estar obligados a pagar para preservar la diversidad cultural. Ahora bien, se sabe que la mayoría de los países del mundo cuentan con medios financieros limitados para promover y defender su cultura en el marco de la mundialización. Tales conclusiones no auguran nada bueno en cuanto a los esfuerzos actuales destinados a lograr una convención internacional sobre la diversidad cultural. Por lo tanto, resulta esencial en primer lugar que, en sus esfuerzos en favor de la diversidad cultural, la OIF haga más hincapié en la importancia de la preservación, incluso del refuerzo, de las medidas nacionales de reglamentación en beneficio de la cultura” (para una síntesis de este informe, ver nuestro Boletín del martes 7 de septiembre de 2004).

En el mismo orden de ideas, Sr. Ivan Bernier, profesor emérito en la Facultad de Derecho de la Universidad Laval, en la Ciudad de Québec, Canadá y experto independiente designado para elaborar el anteproyecto de convención, destaca, en un estudio, que los recientes tratados de libre comercio (TLC) que Estados Unidos de América concluyó con Chile, Singapur, los países de América Central, Australia y Marruecos, entre otros, “marcan un nuevo desarrollo en la forma que Estados Unidos prevé tratar los bienes y servicios culturales en los acuerdos comerciales”. Su análisis de estos TLC muestra que tienen un impacto importante en el sector cultural y que forman parte de una estrategia estadounidense para asegurar de que las redes digitales permanezcan libres del proteccionismo cultural. [05-22]

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