Diversidad cultural

Boletín informativo
La Diversidad de las Expresiones Culturales

Vol. 5, no 1, lunes, 17 de enero de 2005

La mobilisation en faveur de l'adoption par l'UNESCO de la Convention sur la diversité des expressions culturelles se poursuit!

EN DESTACADO :

Comunicados, discursos, declaraciones

En la agenda



Comunicados, discursos, declaraciones

Convention de l'UNESCO sur la diversité des expressions culturelles: « Il faut obtenir un poids équivalent aux accords de commerce »

El 6 de diciembre pasado, el Sr. Pierre Curzi, Presidente de la Union de los artistas y copresidente de la Coalición canadiense para la diversidad cultural, intercedió ante los miembros del Comité Permanente del Patrimonio Canadiense de la Cámara de Diputados. Expuso las posiciones adoptadas por las instancias de la Coalición Canadiense para la Diversidad Cultural sobre numerosos artículos importantes del texto del anteproyecto de Convención de la UNESCO sobre la diversidad de las expresiones culturales.

Según la Coalición, “el objetivo central de la Convención sobre la diversidad de las expresiones culturales que se encuentra en elaboración en la UNESCO es llenar un vacío en el sistema del derecho internacional, creando un nuevo instrumento jurídico que afirmará de manera clara y neta el derecho soberano de los Estados de establecer sus políticas culturales de apoyo a la diversidad de las expresiones culturales. Pero sólo la afirmación de este derecho soberano corre el riesgo de tener pocas repercusiones si a la Convención de la UNESCO no se le confiere al mismo tiempo un fuerte estatus jurídico en la estructura del derecho internacional”. Al respecto, ella establece una distinción entre, por una parte, la relación de la Convención con los instrumentos internacionales sobre los derechos del Hombre y, por la otra, su relación con los tratados de comercio internacionales. Para la Coalición, no cabe duda que los instrumentos internacionales sobre los derechos del Hombre deberán prevalecer sobre las disposiciones de la Convención de la UNESCO. Sin embargo, no pasa lo mismo en cuanto a la relación entre los tratados de comercio internacionales y la Convención. Por ello, la Coalición apoya que “la Convención, para que tenga un alcance real, debe obligatoriamente dotarse de un estatus jurídico en derecho internacional equivalente al de los tratados de comercio (…). Y para que no permanezca como una simple abstracción, ese estatus jurídico equivalente al de los tratados de comercio deberá estar reflejado claramente en tres artículos claves del texto de la Convención”: los artículos 13,19 y 24.

Para la Coalición, el artículo 19 es una cuestión de equidad: de las 2 alternativas A y B que propone el artículo 19, la Coalición opina que la alternativa A es preferible, pero sólo en términos relativos. Por esto, “recomienda que la alternativa A sirva de punto de partida para una enmienda de la formulación actual”. De esta manera, los Estados Partes podrían ponerse de acuerdo para inscribir en la Convención modalidades que permitan a los Países Signatarios, que ya han suscrito compromisos de liberalización del comercio relacionado con la cultura con otros Países Signatarios, tener acceso a un procedimiento de reevaluación de tales obligaciones que les permita recuperar una mayor latitud para apoyar su cultura.”

Por la Coalición, el artículo 13, que apunta a balizar el comportamiento de los Estados Partes en la Convención de la UNESCO “cuando aquellos suscriben un compromiso internacional” en el marco de otros instrumentos, es una cuestión de equidad. Es necesario reforzar este artículo para que pueda desempeñar un papel clave, de manera que la Convención se convierta realmente en el instrumento jurídico internacional de referencia, una referencia que los Países Signatarios podrán hacer valer frente a otros Países Signatarios como fundamento de su negativa a asumir compromisos de liberalización contrarios a los objetivos de la Convención .

En cuanto al artículo 24, la Coalición sostiene que “si la Convención de la UNESCO debe tener un estatus legal igual al de los tratados internacionales de comercio, es imperativo que su mecanismo de solución de controversias tenga, en forma paralela, un peso igual y una arquitectura similar a los mecanismos que se encuentran en esos tratados comerciales. En ausencia de tal mecanismo, será prácticamente imposible hacer de la Convención el instrumento legal de referencia para la solución de controversias en materia de políticas culturales”. La Coalición también propone que la Convención de la UNESCO incluya una disposición que establezca el compromiso formal de los Estados Partes de recurrir a los mecanismos previstos en la Convención para resolver las controversias, de manera que el alcance real de la Convención no resulte minado por la acción de los Estados Partes que desearían, a pesar de todo, continuar solucionando sus controversias en las instancias procesales del comercio internacional. [05-01]

  • Intervención de Pierre Curzi (francés)
  • Comentarios de la Coalición sobre el anteproyecto de Convención (francés)

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En la agenda

Jornada científica sobre la diversidad cultural (llamado)

Es el 26 de enero de 2005 que se celebrará en París un Jornada científica sobre la diversidad cultural. Organizada por la Conférence Internationale des Facultés de Droit ayant en commun l'Usage du Français (CIFDUF) de la Agence universitaire de la Francophonie (AUF), Dicha jornada científica, que reunirá a especialistas de gran renombre, pretende ser una ocasión privilegiada para realizar una profunda reflexión sobre el anteproyecto de Convención sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas de la UNESCO.  El programa del día se llevará a cabo en dos talleres, en el marco de los cuales los participantes delimitarán el perímetro de la diversidad cultural y discutirán sobre el proyecto de Convención a través de los siguientes temas: Noción de la diversidad cultural; Instrumentos y mecanismos de preservación y promoción cultural; Impacto de las nuevas tecnologías; Un nuevo acuerdo internacional (objetivo, contenido y articulación en la OMC); Libre circulación de la comunicación; Limitaciones de la convención y libertad de expresión; Los países en desarrollo y el proyecto de acuerdo internacional sobre la diversidad cultural.

Las actividades de este encuentro tendrán lugar en la Sorbona, sala Louis-Liard, a partir de las 9h00. La entrada es libre y no hay ninguna formalidad para la inscripción. [05-01]

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Segunda reunión intergubernamental de expertos sobre el Anteproyecto preliminar de Convención (llamado)

Del 31 de enero al 12 de febrero de 2005 se abre a la UNESCO en París la segunda sesión de la reunión de expertos gubernamentales relativa al anteproyecto de Convención sobre la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas. Es la continuación de la primera sesión que se celebró en septiembre de 2004 y durante la cual se constituyó un Comité de Redacción integrado por 24 países miembros. En la actualidad dicho Comité prosigue sus trabajos sobre los comentarios escritos por diversos Estados, organizaciones internacionales y organismos de la sociedad civil, con miras a proponer una versión revisada del anteproyecto de Convención que se someterá en la segunda sesión de la reunión intergubernamental.

En un artículo publicado en Le Monde del 23 de diciembre, Nicole Vulser informa que con motivo de los trabajos de ese Comité, se estudiaron los once primeros artículos de este anteproyecto de convención, que ya cuenta con más de 300 páginas, en particular, los relacionados con el campo de aplicación de la Convención y su alcance. Los últimos artículos y la cuestión sensible de la articulación de este texto con la acción de l’OMC se examinarán en la segunda sesión de la reunión intergubernamental. La Sra. Vulser también destaca que se creó claramente un eje Francia-Unión Europea-India-China-Brasil que consiguió oponerse a las propuestas estadounidenses. Según la Sra. Vulser, el temor de los Estados que apoyan el proyecto de convención era “ver los países que le son hostiles (Estados Unidos, Países Bajos, Japón) diluir el objetivo del texto en un mar de consideraciones periféricas para retrasar el debate.”

Por lo tanto, el plazo de octubre de 2005 es fundamental para la aprobación de esta convención, “ya que las negociaciones comerciales - bilaterales, regionales o en la OMC - someten a los Gobiernos a fuertes presiones para que liberalicen como máximo los servicios. Además, la multiplicación de los tratados bilaterales de libre comercio negociados con Estados Unidos crea una urgencia en el proceso en curso”. La Sra. Vulser señala finalmente que “aunque los estadounidenses no ratifiquen este texto, el mismo tendrá valor de ‘santuario’ para proteger la cultura de sus signatarios”. [05-01]

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« L'avenir de la télévision; la diversité culturelle : un mot ou des actions? »

Del 18 al 23 de enero de 2005 se abre en Biarritz el 18o Festival Internacional de Programas Audiovisuales (FIPA). Durante este festival, la SACD (Sociedad de autores y compositores dramáticos) organiza, junto con la SCAM y la ADAMI, un debate el viernes 21 de enero de 2005 a 10h30 sobre el tema: “El futuro de la televisión; la diversidad cultural: ¿una palabra o acciones?” Durante este debate, que animará el Sr. Pascal Rogard, Presidente de la Coalición francesa para la Diversidad Cultural  y Director General del SACD, los participantes intervendrán sobre “temas que ilustran las interrogaciones, la perplejidad, y a veces el desasosiego, de los profesionales de la creación audiovisual y también de los telespectadores ante programas con contenidos demasiado formateados o uniformados”: “¿La diversidad cultural tiene aún su lugar en la televisión?” ¿El sector audiovisual no está exento de este desafío fundamental para la defensa de nuestros talentos?” Estos debates, por la confrontación de los análisis y puntos de vista de los autores, productores y responsables de cadenas, deberán ayudar a precisar el diagnóstico formulando, al mismo tiempo, propuestas y alternativas. [05-01]

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El Forum permanente sobre pluralismo cultural se revitaliza

El Forum se revitaliza reabriendo los debates en el sitio Web del PlanetAgora completamente reconstruido en 4 lenguas (aún parcialmente, en espera de los recursos necesarios),  con el objetivo de formular análisis y propuestas que permitan pensar y asumir la mundialización cultural. Los debates tratarán de cinco temas generales : Los desafíos geoculturales; Políticas públicas y cultura; Economia y cultura; Comunicación y cultura; Asumir la mundialización cultural. Los debates para abordar los diversos aspectos de estas cuestiones. Pueden entablarse a partir de notas concebidas para estimular el debate. Además de los temas ya abordados en la fase experimental del Forum y que quedan abiertos al debate, se han introducido 4 asuntos nuevos con notas originales

El Forum permanente sobre pluralismo cultural, apoyado de ahora en adelante por varios organismos (OEI, OIF, Unión Latina, CPLP), está abierto a todos los actores e invita a una gran participación con el fin de contribuir al dominio de la mundialización a través de un enfoque democrático : « reaccionando a partir de las notas e intervenciones, poniendo en debate las propuestas, sugiriendo referencias a documentos o eventos, difundiendo el Forum, e incentivar una participación cada vez más amplia en este intento de contribuir a asumir la mundialización a través de una gestión democrática ».

PlanetAgora es una asociación internacional sin fines de lucro creada en abril de 2000. Su sede se encuentra en Ginebra. Quiere promover la democracia suscitando debates públicos abiertos a todas las partes interesadas sobre los desafíos extranacionales y con miras a la formulación de proposiciones realistas que permitan afrontar los retos de la mundialización. [05-01]

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« OMC et ZLÉA: le rendez-vous manqué - l’échec d’un modèle? »

Según la constatación que hace el Sr. Éric Desrosiers en los dos artículos que firma en Le Devoir, “el final del año suponía marcar una gran etapa en la marcha hacia la liberalización de la economía mundial”. En efecto, se hablaba de que el 1o de enero se concluiría en la Organización Mundial del Comercio (OMC) un nuevo pacto que finalmente haría justicia con los países en vías de desarrollo (PED), al mismo tiempo que se crearía una Área de Livre Comércio das Américas (ALCA). En cambio, estamos frente a dos procesos de negociaciones atascados en la complejidad de los problemas y en sus propias contradicciones, a las que se añaden (…) el crecimiento del proteccionismo estadounidense y las desigualdades entre ricos y pobres que van en aumento”. Esta fecha, recuerda, fue hasta hace muy poco, la razón de múltiples presiones, tratos y negociaciones de último momento. Destaca, que “el Ciclo para el desarrollo de Doha (…) sufrió un duro revés en la Conferencia de Cancún del otoño pasado (…) (y) los esfuerzos para volver a insuflarle un poco de vida sólo condujeron, hasta ahora, a un modesto tratado-marco sobre los objetivos que deben perseguirse en la delicada cuestión agrícola”. Además, “las negociaciones lanzadas hace diez años para la creación de la ALCA, y que se estimaban concluir al mismo tiempo que las de la OMC, están en una vía muerta después que en noviembre de 2003, en Miami, se optó por un proyecto de ‘tratado a la carta’ en lugar de terminar en un fracaso.”

El Sr. Desrosiers sostiene que “si el ciclo de Doha parece un poco menos ambicioso que el de Uruguay, no deja de contar con numerosos escollos, comenzando por la abolición de las subvenciones a las exportaciones y barreras comerciales en el sector agrícola. Esos cambios, que son rechazados desde hace cincuenta años por los países ricos a pedido de sus agricultores, en el Sur se perciben como una simple cuestión de coherencia y equidad con respecto a los países que a menudo no tienen otras ventajas comparativas que les permitan sacar provecho del nuevo orden comercial en el mundo. Este pedido de los países pobres se convirtió, con algunas otras solicitudes, en una condición sine qua non para la continuación de todo otro objetivo en la OMC, como lo demostraron las reuniones de Seattle y Cancún”. Al respecto, “todos los PED están lejos de compartir los mismos intereses. Pero sobre la cuestión agrícola están todos de acuerdo”. A menos que “Estados Unidos o la Unión Europea no acepten abrir sus mercados a la competencia extranjera y provocar la cólera de sus agricultores, sin obtener concesiones como contrapartida.”

El autor afirma que a esas concesiones las querrían en los servicios, un sector donde las empresas occidentales dominan. De este modo, “se pasa de una simple liberalización de los intercambios, que por último no eran más que tratos de vendedores de alfombras, a una reglamentación de los intercambios, en ámbitos como los servicios, la propiedad intelectual, las inversiones, que atañe claramente a la política doméstica y a la soberanía de los Estados”. En consecuencia, estos fracasos incitaron a numerosos países a volver a la negociación de tratados comerciales bilaterales: “Este tipo de negociaciones, provoca una fragmentación de las normas internacionales y, al mismo tiempo, fuerza a los países pobres a discutir directamente con los gigantes estadounidense, europeo o brasileño, que tienen, por su parte, todas las posibilidades para elegir con quién aceptan abrir las negociaciones. En esto, los PED no tienen ninguna relación de fuerza. Contrariamente a la OMC, no pueden sacar provecho de ninguna coalición. No tienen ninguna esperanza de obtener beneficios en el frente agrícola”. Un observador se pregunta si “todos estos países pobres que hoy golpean la puerta de la institución internacional tienen una idea sobre en qué se están metiendo: reclaman más apertura de los mercados pero, a menudo, no cuentan con capacidad (económica y política) para hacer frente a las multinacionales occidentales”. Otro observador sostiene que las nuevas reglas comerciales “limitan sin cesar cada día más la margen de maniobra del Estado, mientras que este último es el único que puede velar por un desarrollo sostenible de la economía nacional, así como por la redistribución de la riqueza”. Otro observador destaca que si bien “la OMC tiene la espalda bien ancha”, su único objetivo es establecer las mismas reglas para todos y que, a tal efecto, no hay nada en sus reglamentaciones que prohíba a un Gobierno tener sus propios programas nacionales. [05-01]

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L’OMC fête ses dix ans: « Les accords bilatéraux et régionaux constituent un défi majeur pourle système commercial multilatéral »

La OMC solicita a cada uno de sus miembros (que actualmente son 148) que respeten una serie de principios fundamentales como la no discriminación entre socios comerciales, la supresión de obstáculos al comercio, la transparencia de las políticas económicas y reconocer los beneficios de la competencia. Ahora bien, en la actualidad ciertos aspectos de esta filosofía económica son echados por tierra a causa de la proliferación de tratados comerciales bilaterales y regionales. Por esta razón, el aniversario de la OMC resulta perturbado por el aumento de esos tratados que constituyen un riesgo para el principio de la no discriminación de los intercambios.

En su informe anual presentado a fines de 2004, el Director General de la OMC, Sr. Supachai  Panitchpakdi constata que de enero a agosto de 2004 solamente, se notificaron 21 nuevos tratados en l’OMC, llevando a 206 el número total de tratados preferenciales en vigor. Se firmaron otros 30 entre 2003 y 2004 y 60 están en curso de negociaciones. De aquí a fines de 2005, los Gobiernos deberían estar ligados por cerca de 300 tratados bilaterales o regionales. Por lo tanto, según el Sr. Panitchpakdi, hay un riesgo de que “las relaciones comerciales preferenciales y discriminatorias se conviertan en una característica cada vez más presente, y quizá irreversible, del sistema comercial internacional”. En consecuencia, advierte Supachai Panitchpakdi, los tratados representan “un riesgo” para el sistema comercial multilateral, con la creación de una red compleja de regímenes comerciales diferentes. Desde su punto de vista, el fracaso de la Conferencia de Cancún en septiembre de 2003 fue seguido directamente por una oleada de tratados regionales. Según la OMC, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y la zona Asia-Pacífico son los principales responsables del aumento de este fenómeno.

Para ilustrar este hecho, Hassen Zenati de la Agence France-Presse informa que Egipto e Israel firmaron el 14 de diciembre pasado un tratado económico importante, su primera asociación industrial y comercial estratégica, firmado también por Estados Unidos. Al respecto, el Representante Estadounidense para el Comercio, Sr. Robert Zoellick, declaró que “tenemos la ocasión de construir sobre este tratado un tratado de libre comercio con Egipto”. El 31 de diciembre en Nairobi, la Comunidad de África del Este (EAC), que agrupa Kenia, Uganda y Tanzania, procedió al lanzamiento de la Unión Aduanera del Este de África, abriendo la vía a un tratado de libre comercio en vigor desde el 1 de enero, al que se unirán más tarde Ruanda y Burundi. Hay que tener en cuenta que Estados Unidos firmó, desde 2003, tratados de libre comercio con Australia, Marruecos y seis países latinoamericanos. La UE está a punto de concluir negociaciones con el Mercado Común del Sur (Mercosur) y, en 2004, se entablaron oficialmente discusiones sobre asociaciones económicas con los países de la zona África-Caribe-Pacífico.

“Los beneficios se limitan a un reducido número de países, lo que va contra la no discriminación, señala un especialista. Además, estas negociaciones utilizan recursos y tiempo que por lo tanto no son consagrados a los debates en la OMC”. En consecuencia, una respuesta adecuada a esta ola de tratados regionales es uno de los grandes retos que la OMC debe enfrentar si quiere seguir imponiendo su legitimidad en el comercio internacional. [05-01]

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« La diversité culturelle, ennemie des États-Unis »

En este artículo publicado en Le Monde del 22 de diciembre de 2004, Nicole Vulser destaca que “en nombre del libre comercio, los estadounidenses intentan privar de toda esencia a un proyecto de convención que se está negociando en la UNESCO”. En efecto, sostiene que la cultura es un desafío a nivel geopolítico: “Desde que las industrias culturales se convirtieron en el primer puesto de exportación de Estados Unidos, y en el momento en que se negocia en la UNESCO un proyecto de convención para la diversidad cultural, la tenacidad de los estadounidenses para preservar su influencia en el mundo está de actualidad más que nunca (…). Las luchas en la UNESCO para crear un instrumento jurídico apremiante y que proteja la diversidad cultural reflejan claramente una batalla económica mucho más extensa, que los estadounidenses van ganando.”

La Sra. Vulser informa acerca de las declaraciones de Jean Musitelli, uno de los expertos no gubernamentales encargado de preparar el anteproyecto de convención, quien dijo que los estadounidenses - que abandonaron la UNESCO en 1984 y se reincorporaron recientemente - “cambiaron de estrategia” frente a la futura convención. “Después de una fase de conmiseración en la que no creían en este proyecto, lo atacaron frontalement (…). Esto se traduce por ataques en regla contra este proyecto de convención, que califican de proteccionismo disfrazado”. Tanto es así que durante los trabajos del Comité de Redacción, Estados Unidos presentó comentarios generales y enmiendas al anteproyecto de convención, pretendiendo, específicamente, diluir el texto para privarlo de su esencia. Al punto de extenderlo a las “materias percibidas como religiosas” o incluso a las “lenguas y a la diversidad lingüística”. Sobre este punto no pudieron ganar. Más concretamente, los estadounidenses consideran en sus comentarios que “UNESCO no debería inmiscuirse en política comercial, (esto) incumbe a la OMC”. Sobre todo, no quieren que se cree un instrumento jurídico más apremiante que la OMC.

La otra táctica de los estadounidenses consiste en esquivar la OMC o la futura convención de la UNESCO multiplicando los tratados bilaterales de nueva generación. De esta manera, existe una gradación en la escala de las presiones ejercidas por los estadounidenses. Al respecto, el Sr. Robert Pilon, Vicepresidente ejecutivo de la Coalición canadiense para la diversidad cultural, afirma “los estadounidenses establecen precedentes en cada continente y fuerzan sucesivamente a los Gobiernos a renunciar, lo más posible, a su soberanía sobre su política cultural”. “Utilizan un gran número de medios para obtener el máximo de liberalización de servicios (cine, televisión, música, libros, nuevos medias). Por lo general, les basta con bajar los aranceles de aduana de ciertos productos que los países desean exportar”, precisa otro observador, quien destaca que “actualmente en Burkina Faso o Benín, diplomáticos estadounidenses realizan un intenso trabajo de lobbying. Para los tratados bilaterales, no dudan en proponer redactar las ofertas comerciales en lugar de los representantes africanos”. El cineasta marroquí Nabil Ayouch, fundador de la Coalición marroquí para la diversidad cultural, autor del sit-in de la sociedad civil destinado a evitar que los tratados comerciales en negociación con Estados Unidos permitan a los estadounidenses apoderarse del conjunto del paisaje audiovisual privado marroquí, informa que: “El tratado de libre comercio debía integrar todos los sectores de la economía (…) El nivel de las subvenciones otorgadas a la cultura pudo ser mantenido, pero no fue posible proyectar nada para preservar realmente el futuro y autorizar el otorgamiento de subvenciones públicas a las nuevas tecnologías o Internet. La solicitud que hicimos para imponer cuotas de cine nacional en la programación televisiva o de música en las radios no tuvo éxito (…) En cambio, hemos ganado en lo que respecta a la Ley sobre el sector audiovisual. Los estadounidenses deseaban apoderarse de más de un 49% del capital de una cadena de televisión y modificar la ley para controlar más de una. Eso no fue posible.”

Por último, la Sra. Vulser sostiene que el brazo armado del lobbying estadounidense es la Motion Picture Association of America (MPAA), que agrupa los principales estudios de Hollywood. Su nuevo Presidente, Dan Glickman, sabe mejor que nadie que la exportación de bienes culturales dopa el conjunto de las exportaciones estadounidenses. Esto le hizo declarar recientemente, con respecto a la convención de la UNESCO: “la diversidad cultural no debe ser una excusa para crear nuevas barreras.” [05-01]

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