Diversidad cultural

Ratificación de la Convención de la UNESCO

El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, y el Presidente de la Conferencia General, el Embajador Musa Bin Jaafar Bin Hassan, firmaron el 9 de diciembre de 2005, el texto de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, adoptada por la Conferencia General de la UNESCO el pasado mes de octubre de 2005. Dicha firma (en francés y en inglés) oficializa las seis versiones lingüísticas de la Convención, abriendo así la vía a su ratificación por los Estados miembros. Esta Convención entrará en vigor tres meses después de que haya sido ratificada por treinta Estados Parte en la misma.

Actualmente Canadá es el primer Estado que ha ratificado esta Convención. El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, se ha congratulado por este primer acto de ratificación.

¿Por qué deben los Estados ratificar esta Convención?

Numerosos intervinientes , tanto a escala nacional como internacional, concuerdan en reconocer que las presiones relativas a la diversidad de las expresiones culturales son cada vez más numerosas en el contexto actual de liberalización de los intercambios y los desarrollos tecnológicos. Destacan que, en efecto , los acuerdos comerciales ejercen una presión cada vez mayor sobre los países para que renuncien a su derecho a adoptar políticas culturales a fin de cerciorarse de que podamos tener acceso a nuestra propia cultura, así como a la cultura de otros países”. Y ésta es la razón por la que la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, adoptada por la Conferencia General de la UNESCO el 20 de octubre pasado, es tan importan

  • Ha sido el resultado de un largo proceso de negociación, jalonado por múltiples reuniones de expertos independientes y reuniones intergubernamentales, como destaca la UNESCO, la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales consagra el reconocimiento internacional del derecho soberano de los Estados y gobiernos a formular e implantar políticas culturales capaces de desarrollar sectores culturales fuertes que contribuyan a una verdadera diversidad cultural, tanto a escala nacional como internacional. Asimismo, hace hincapié en la importancia de la apertura a las otras culturas del mundo, reafirmando a la vez los lazos que unen cultura, desarrollo y diálogo, y crea una plataforma innovadora de cooperación internacional.
  • La Convención consagra en el derecho internacional el carácter distintivo de los bienes y servicios culturales en tanto que medios de transmisión de valores, identidades y significados que transcienden su valor comercial. Así pues, tan pronto entre en vigor, podrá servir de instrumento de referencia para los Estados que se enfrenten con presiones para liberalizar sus sectores culturales, ya sea a nivel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o de negociaciones bilaterales o multilaterales.
  • La Convención servirá también de foro internacional para discutir sobre los retos que se plantean para la diversidad de las expresiones culturales y el sector neurálgico de las políticas culturales que la sostienen. A través de los órganos de seguimiento y de implantación que crea, pondrá en marcha una dinámica apta para resolver los problemas con los que se encuentren los Estados deseosos de adoptar políticas culturales.
  • La Convención será, asimismo, un incentivo para la cooperación con los países en desarrollo que trabajan para el surgimiento de industrias culturales viables en sus territorios respectivos.

La Convención entrará en vigor tres meses después de la fecha de la presentación del trigésimo instrumento de ratificación. A fin de que la primera Conferencia de las Partes pueda reunirse lo antes posible, es decir en el marco de la próxima Conferencia General de la UNESCO, en el otoño de 2007, el trigésimo instrumento de ratificación debería presentarse a más tardar el 30 de junio de 2007, permitiendo así la entrada en vigor de la Convención el 30 de septiembre de dicho año.

Para que la Convención tenga un verdadero alcance, deberían de producirse rápidamente ratificaciones por parte de un gran número de Estados en todas las regiones del mundo: Asia, Europa, África y las Américas. Cuanto más elevado sea el número de las Partes en la Convención, mejor podrá ésta ocupar el lugar que le corresponde en el sistema del derecho internacional, por una parte, y más legítimos serán sus objetivos y las medidas tomadas para alcanzar los mismos, por otra.

En nuestras próximas ediciones, les indicaremos, lo antes posible, conforme los Estados vayan ratificando la Convención o se hayan comprometido a hacerlo, permitiendo así que los lectores pueden seguir mejor este proceso.