Diversidad cultural

Entrevista con la Señora Danielle Cliche

Danielle-Cliche.

Reseña biográfica
Danielle Cliche se unió a la UNESCO en 2009, en calidad de Secretaria de la Convención de 2005 de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, y Jefa de la Sección de la Diversidad de las Expresiones Culturales. Vela por la aplicación de la Convención en todo el mundo, apoya la acción de los órganos de gobierno en favor de la Convención y dirige un equipo responsable de los programas operativos relacionados con la Convención, aportándole ya sea la pericia técnica necesaria para fortalecer la gobernanza de la cultura en los países en vías de desarrollo, o un apoyo económico a través del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural.

Anteriormente, la Sra. Cliche fue directora de investigación en el Instituto Europeo de Investigación sobre Cultura (ERICarts Institute) y cofundadora/jefa de redacción del Compendio de Políticas y Tendencias Culturales en Europa. Desde principios de los años 90, ha llevado a cabo varios estudios comparativos en el área de la cultura a escala internacional. La Sra. Cliche posee un título de la Universidad de Ottawa en Teoría de la Comunicación y la Cultura, así como en Políticas Internacionales Comparadas. Asimismo, obtuvo en 2009 un Doctorado por la Amsterdam Vrije Universitat.

Fuente: UNESCO

Pregunta - Como nota personal, ¿puede Ud. describirnos el recorrido (escolar, profesional, etc.) que la llevó a ser Secretaria de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales?

Respuesta – En 2009, cuando fui nombrada Secretaria de la Convención de 2005 de la UNESCO y Jefa de la Sección de la Diversidad de las Expresiones Culturales, compaginé mi experiencia proveniente de la sociedad civil y mi labor de investigación sobre políticas culturales. En efecto, antes de mi llegada a la UNESCO, fui responsable de investigación en el Instituto Europeo de Investigación Comparativa sobre Cultura (ERICarts Institute) y cofundadora/jefa de redacción del Compendio de Políticas y Tendencias Culturales en Europa. Por otra parte, en los años 90, tuve la oportunidad de llevar a cabo numerosos estudios comparativos en el área de la cultura a escala internacional. En cierta manera, mi recorrido académico me había preparado para estas diferentes opciones, ya que poseo un título de la Universidad de Ottawa en Teoría de la Comunicación y la Cultura y en Políticas Internacionales Comparadas. Por otro lado, obtuve en 2009 un doctorado (PhD) de la Amsterdam Vrije Universitat sobre el tema de la Convención.

Pregunta – Cuando estamos celebrando el 10o aniversario de la Convención, ¿qué balance hace Ud. de la aplicación de la misma a escala internacional?

Respuesta – En primer lugar, observo que hace ya más de cinco años que la aplicación operacional de la Convención es una realidad y que son varios los mecanismos que contribuyen a ello. Por ejemplo, el Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (FIDC) da resultados y ya está lanzada la quinta convocatoria de financiación. Gracias a dicho fondo, se han invertido unos 5,3 millones de dólares estadounidenses ($US) para financiar 78 proyectos en 48 países en desarrollo, cerca de la mitad de los cuales se encuentran en África; la otra mitad concierne a proyectos dirigidos por organizaciones de la sociedad civil.

Además, se puede ver claramente que los informes periódicos cuatrienales de las Partes, otro mecanismo de aplicación de la Convención, proporcionan cada vez mayores informaciones, buenas prácticas y datos que figurarán en la primera edición del Informe de Seguimiento de la Convención que se publicará y presentará durante la próxima sesión del Comité Intergubernamental, en diciembre de 2015. Es importante destacar que las Partes se implican en la labor de compartir e intercambiar información acerca de las medidas tomadas para garantizar la diversidad de las expresiones culturales, dado que se han entregado 76 informes entre 2012 y 2015 y que, en 2016, deberíamos de alcanzar la cifra de 103 informes transmitidos. Dichos informes permiten observar grandes cambios desde el punto de vista de la gobernanza de la cultura: nuevas legislaciones, políticas e instituciones en los diversos sectores de la cultura, el desarrollo, el empleo y los asuntos sociales, incluyendo la promoción del estatus del artista.

Otro balance que se puede hacer es el de la integración de la cultura en las políticas de desarrollo en las cuales la Convención ha ocupado el centro de numerosos debates internacionales sobre este tema. Así pues, ha contribuido al alegato de la UNESCO para que se integrase la cultura en la agenda después de 2015.

Por último, diez años después de su adopción, la Convención se hace cargo de las cuestiones relativas a lo digital, lo cual es un elemento totalmente nuevo.

En todos estos temas, al igual que en la realización de las actividades, me alegra observar que la participación de Canadá y de Québec ha sido decisiva.

Pregunta – Con motivo de la 5a sesión de la Conferencia de las Partes, ésta confió al Comité Intergubernamental el mandato de trabajar en la elaboración de orientaciones prácticas sobre los retos de lo digital. En su opinión, ¿cuáles son los principales factores que abogan en favor de tales orientaciones?

Respuesta – Hoy día, nadie puede ignorar el impacto de lo digital sobre las industrias culturales. La revolución digital está en marcha y altera profundamente los modos de creación, producción y difusión de los bienes y servicios culturales, así como el acceso a los mismos. Hoy en día, en estas sociedades interconectadas, gracias en particular a las tabletas y a los teléfonos móviles, aparecen modelos comerciales para difundir los contenidos culturales de otra manera, y las nuevas empresas que evolucionan en la Web plantean elementos decisivos para los marcos reglamentarios y fiscales.

Todo esto nos conciencia porque se presentan muchas oportunidades, hay que superar numerosos obstáculos y vencer serias amenazas para la aplicación de la Convención en la era digital. Estas son, creo yo, las numerosas razones por las cuales en los órganos de gobierno de la Convención se ha discutido mucho sobre estas cuestiones durante tres años. La próxima etapa consistirá en promover la diversidad de las expresiones culturales en la era digital. Así pues, se elaborarán nuevas orientaciones prácticas a fin de guiar a las Partes en la aplicación de la Convención en este entorno innovador, creativo, atractivo y complejo.

Pregunta – Además de la cuestión digital, ¿cuáles son, en su opinión, los principales retos de la aplicación de la Convención?

Respuesta –Se podrían identificar numerosos retos, pero veo principalmente tres, y entre ellos lo digital. Como lo acabo de decir, la diversidad de las expresiones culturales en la era digital es, para las Partes, un reto al que han de enfrentarse, pues la Convención requiere de un intercambio más equilibrado de bienes y servicios culturales, cualquiera que sea el entorno en el cual son producidos y difundidos, por el hecho de su neutralidad tecnológica. Luego, es esencial que aumenten las contribuciones de las Partes en el FIDC. Recuerdo que este Fondo no recibe más que contribuciones voluntarias, lo cual plantea un serio problema, puesto que ya no permite responder a las peticiones crecientes por parte de los países en desarrollo. Por ejemplo, el año pasado, el Comité no pudo seleccionar más que 13 de casi 200 proyectos elegibles, debido a la falta de recursos. Ahora bien, como lo acabo de precisar, el FIDC es un mecanismo operacional muy importante de aplicación de la Convención para los países en desarrollo y la sociedad civil, que son los primeros beneficiarios del mismo. Por último, la Convención se encuentra en la encrucijada en lo que se refiere a la cooperación internacional y el comercio. Por lo tanto, la aplicación de los artículos 16 y 21 es esencial.

Pregunta -¿Cómo entrevé Ud. el futuro de la Convención dentro de 10 años (por ejemplo en lo que concierne al estado de su aplicación, a la resolución de los principales retos a los cuales se enfrentan hoy día las Partes, etc.)?

Respuesta  Creo que hay que ser optimista y esta Convención nos ha demostrado que podía sorprender. Ya sea por la rapidez de su negociación y de su adopción o por el número de países que eligieron ratificarla hasta hoy, que son 140 Partes (139 Estados miembros y la Unión Europea), haciendo que sea universal tan sólo 10 años después de su entrada en vigor. Asimismo, los mecanismos ya están instalados y probados desde hace algunos años, lo cual ha permitido revisar los marcos en consecuencia, ya sea para los informes periódicos cuatrienales de las Partes y el FIDC, por ejemplo. Creo sinceramente que los próximos años serán tan estimulantes como los que acaban de transcurrir. El ambiente de sociabilidad y consenso que reina en esta Convención, tanto dentro de los órganos de gobierno como entre los representantes de la sociedad civil, me permite afirmar que también lo serán los retos que se hayan de enfrentar.

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