Diversidad cultural

Los elementos decisivos de la diversidad cultural

Los elementos decisivos de la diversidad cultural pueden resumirse así: la evolución del marco normativo del comercio internacional, que constituye, por así decirlo, el armazón de la globalización económica, tiende cada vez más a cuestionar el papel de apoyo que, en la actualidad, desempeñan los Estados y los gobiernos en materia cultural en beneficio de las poblaciones a las que representan. El abandono de este papel que, actualmente, se concreta a través de políticas culturales y diversas medidas de apoyo a la cultura, acarrearía la aplicación exclusiva de las reglas del mercado al sector cultural. Esta situación equivaldría a una homogeneización de las culturas en provecho de un modelo cultural único, basado en una lógica exclusivamente económica y comercial, que excluiría la expresión de las culturas "menos rentables", o carentes de los recursos y mecanismos de apoyo necesarios para su expresión.

Esta amenaza sólo es perceptible en tanto en cuanto se tenga en cuenta que la cultura no es una simple mercancía. Ahora bien, el Gobierno de Quebec considera que los bienes y servicios culturales desempeñan un papel determinante, tanto en Quebec como en todas partes, con respecto a la identidad de los pueblos, a la cohesión necesaria a toda sociedad, a la vida democrática e incluso, cada día más, al mismo desarrollo económico. Porque no se niega que los bienes y servicios culturales puedan ser objeto de comercio: se trata de que se reconozca que no pueden estar sometidos a las reglas usuales del comercio.

Los elementos decisivos de la diversidad cultural se sitúan, pues, en la interfaz que pone en presencia la evolución del cuadro reglamentario del comercio, por un lado, y por otro, las políticas culturales y las diversas medidas de apoyo que los Estados y los gobiernos adoptan para mantener la cultura en beneficio de sus poblaciones.